Econom铆a
驴Vuelve la oportunidad perdida tras Lehman Brothers?
Por Manel L贸pez Torrents
El caos que provoc贸 la gran banca de inversi贸n americana se olvid贸 sin m谩s. Se dej贸 pasar la oportunidad y los mercados siguen siendo un gran casino. El coronavirus podr铆a dar una nueva oportunidad.

Una vez pase la crisis del coronavirus, cuyas dimensiones y consecuencias tienen en vilo a la sociedad espa帽ola, existe la esperanza de que llegar谩 un mundo mejor. Nadie sabe muy bien c贸mo, pero el ser humano es optimista por naturaleza. Un mundo con menos colmillo, m谩s amable, menos salvaje a la hora de buscar dinero de donde sea, en el que todos seremos conscientes de las cosas importantes de la vida. 

Aqu铆 dejo una propuesta de mejora, bastante obvia, sobre los mercados financieros, convertidos hace mucho tiempo en un Matrix ingobernable que golpea como un tsunami por culpa de productos h铆bridos, derivados y operativas bajistas que hacen las delicias de los especuladores, a costa de hacer un da帽o terrible a mucha gente. No s贸lo a millonarios o a "ese 10% que invierte en Bolsa", como dice una y otra vez Eduardo Garz贸n, en un alarde de desconocimiento. Destruyen econom铆a real.

Se perdi贸 una oportunidad de oro de poner orden con todo esto tras la quiebra de Bear Stearns, Lehman Brothers... era el momento de acabar con el modelo Goldman Sachs en el mundo, pero qu茅 va: JP Morgan gan贸 el a帽o pasado 36.000 millones de d贸lares. Cinco veces m谩s que Inditex, por ejemplo. Y seguimos para bingo. 

Recuerdo, a principios de este siglo, una vez que me pas茅 por las oficinas de Citibank Warrants, en el prestigioso Edificio Beatriz de la Calle Ortega y Gasset, para que me explicaran en qu茅 consist铆an esos productos, sobre los que Citi, Societe Generale y algunas otras firmas sofisticadas ten铆an muchas esperanzas.

Era para un reportaje en un semanario, en unos tiempos en los que la burbuja puntocom ya hab铆a estallado y se iba por el desag眉e, pero la banca de inversi贸n intentaba colocar productos al peque帽o inversor con los que ganar dinero a la baja, ya que pensaban que todav铆a quedaba un mercado retail 谩vido de aquellas rentabilidades de v茅rtigo de finales del Siglo XX.

En Citi, explic谩ndome el complicado mecanismo de las primas de los warrants, me pon铆an como ejemplo que el que hubiera comprado la put 20 de Terra cuando cotizaba a 130 euros "habr铆a obtenido casi un 1.000%". Esa put estaba disponible en su momento, pero claro, 驴qui茅n imaginaba a 130鈧 que Terra podr铆a caer a menos de 10鈧 en relativamente poco tiempo?

Ah铆 formul茅 lo que yo llamo "la pregunta del becario", esa que, como los ni帽os, cuestiona lo obvio y casi siempre mete el dedo bien metidito en la llaga. Buenas broncas me he ganado en algunas ruedas de prensa por algunas. "驴Y qui茅n pone todo ese dinero? Porque si hay mucha gente ganando un 1.000% puede tratarse de cifras astron贸micas, 驴verdad?", inquir铆.

Visiblemente molesto, el director de Citi me explic贸 que quien pagaba era "el emisor" (o sea, el propio Citi), y que para eso hac铆a unos dep贸sitos de capital previos que garantizaban pagos etc, etc. E intentaba soslayar la cuesti贸n de que el negocio estaba en que los warrants vencieran en la mayor parte de casos posibles "fuera del dinero", es decir, con el inversor perdiendo todo. Si ocurriera lo contrario y los clientes ganaran m谩s que perdieran, por supuesto que har铆an saltar la banca o lo que es lo mismo, "el emisor" no podr铆a pagar.

Exactamente igual que el casino, donde si uno quiere ganar dinero apostando y que le paguen 100 a 1, tiene que jug谩rsela a cosas muy complicadas, de escasa probabilidad. Y el negocio para la banca es que el jugador lo pierda todo.

Eso es de lo que est谩 infestado el mercado desde hace mucho: de productos sin subyacente. Cada equis tiempo con una modalidad distinta, para que no los entendamos mucho. Con muchas siglas y t茅rminos anglosajones. 

Recuerdo que al anterior presidente de Santander, Emilio Bot铆n, cuando le preguntaron por los derivados y la posici贸n de su banco respecto a ellos, contest贸 "ni los entendemos".

Ahora, lo que est谩 de moda es la indiciaci贸n: en lugar de comprar acciones dentro de un 铆ndice, se compran 铆ndices h铆bridos que replican al propio 铆ndice, valga la h铆per redundancia. Se dice que puede haber m谩s gesti贸n indiciada que directa en el mundo hoy. Activos sobre activos, sobre activos, sobre m谩s activos... y nada detr谩s. 

Pero hay que recordar que los mercados financieros; la Bolsa, nacieron para financiar la econom铆a real. Al tejido empresarial y tambi茅n a los estados, comprando deuda p煤blica. Sobre el papel, la idea es buena: cualquiera puede poner dinero en la colocaci贸n de una compa帽铆a para, de esta manera, ser due帽o porcentual de la misma y participar en el reparto de beneficios, v铆a dividendo.

Esas participaciones otorgan derechos pol铆ticos sobre la empresa y convierte en due帽os porcentuales de la misma a sus tenedores.

Adem谩s, y esto es lo importante, cotizan en un mercado l铆quido, en el que el que quiera vender o comprar puede hacerlo en dicho mercado de valores sin dar m谩s explicaciones.

Si las acciones est谩n muy demandadas, el precio subir谩 y, por el contrario, si no lo est谩n, la cotizaci贸n bajar谩 si se quiere que alguien compre.

En caso de quiebra de la compa帽铆a, el tenedor de acciones tendr铆a una posici贸n acreedora en la liquidaci贸n, una vez atendidos otros acreedores preferentes. En definitiva, el accionista es due帽o de "algo" real: su porcentaje en la empresa.

La compa帽铆a es un subyacente real. Lo malo es que desde hace mucho tiempo se ha desarrollado un enorme mercado de activos que no tienen subyacente. Un mercado de papelitos, con capacidad de destrucci贸n masiva. 

Desarrollados desde los contratos de futuro de las materias primas, han generado este terrible Matrix que hizo, entre otras cosas, quebrar a la banca de inversi贸n estadounidense y mandarnos el tsunami al resto del mundo.

Hemos asistido estos d铆as al espect谩culo de ver caer las cotizaciones a plomo por la crisis mundial del coronavirus, hundidas por los especuladores bajistas. Estos inversores buitre gana dinero con los descensos y emplean muchos productos, m谩s all谩 del pr茅stamo de valores, para obtener rentabilidad financiera, sin m谩s. No s贸lo es que sea moralmente muy reprobables, es que no aportan nada positivo a la sociedad, al contrario, inundan de p谩nico a la comunidad inversora.

Provocan que a muchos inversores que est谩n invertidos a cr茅dito tengan que vender sus acciones o dar m谩s dinero a los bancos que les financiaron con esa p茅rdida de valor de las compa帽铆as cotizadas.

Evitan que salgan nuevas empresas al mercado, con todo lo que ello impacta en el empleo (despachos de abogados, marketing, publicidad, consultoras, hosteler铆a; que en estas operaciones hay mucho viaje y mucha reuni贸n, artes gr谩ficas...).

Y, por encima de todo, destruyen el ahorro de mucho inversor, ya sea institucional (con planes de pensiones y aseguradoras al frente) y particular. Erosionan el PIB, en definitiva. 

Son inversores que las tres sesiones en las que el mercado hizo un t铆mido amago de rebote tras los primeros hundimientos, despotricaban. No quer铆an que subiera la Bolsa, quer铆an un cataclismo total, porque as铆 era como iban a ganar dinero. Y as铆 fue: pr谩cticamente todas las plazas han vivido sus peores d铆as de todos los tiempos.

Mientras tanto, sorprendentemente, la CNMV ha tardado una eternidad en controlar a estos bajistas, que han podido campar a sus anchas tres semanas, hundiendo los 铆ndices alrededor del 40%.

Como propuesta para el mundo post coronavirus, creo que deber铆amos tener unos mercados destinados s贸lo a la financiaci贸n de la econom铆a real y que fueran una buena oportunidad de inversi贸n, sobre todo en el mundo de tipos al 0% que parece destinado a sobrevivir.

Prohibici贸n definitiva de posiciones cortas.

Prohibici贸n de compras de acciones a cr茅dito, con las propias acciones sirviendo como garant铆a. El que quiera cr茅ditos para la Bolsa, que hipoteque su finca o sus bienes, pero que no perjudique con sus ejecuciones las posiciones 鈥榮anas' de otros inversores.

Desaparici贸n total de activos financieros sin subyacente. Los derivados, que sean para las materias primas.

Y el que quiera invertir en modo casino, que vaya a las casas de juego. Esas que, curiosamente, los Gobiernos quieren restringir, penalizar... Con lo sencillo que ser铆a dejar la Bolsa para la econom铆a y las apuestas, a los casinos. 

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