Opinión
Contra las políticas basadas en el marketing y la mentira, políticas basadas en la evidencia
Por Marta Martín Llaguno
Las decisiones para el correcto manejo de un pa√≠s no pueden responder a debates ideol√≥gicos o c√°lculos electorales. Las pol√≠ticas p√ļblicas deben asentarse en datos y en informaciones reales, rigurosas y contrastadas

 La semana pasada la mayor√≠a de medios (incluidas las televisiones) se hac√≠an eco de la carta publicada por 20 reputados vir√≥logos y epidemi√≥logos en la revista The Lancet. En Espa√Īa, rara vez las publicaciones cient√≠ficas copan espacios de prime time en los informativos. Que este texto lo haya hecho, es ya de por s√≠ noticia. Sin embargo, la verdadera novedad es, tristemente, la demanda que contiene esta misiva. La √©lite de la salud p√ļblica reclama un examen independiente de los fallos que ha tenido Espa√Īa en la gesti√≥n de la pandemia.

¬ŅQu√© implica esta petici√≥n? Pues, al menos, dos cosas.

La primera, concreta: que Sánchez no ha dicho la verdad. Nunca hubo equipos de expertos ni científicos "externos" que guiaran a Simón. A lo sumo, se consultaba a un grupo de funcionarios (seguro que bien preparados) pero que dependían directamente del Ministerio de Sanidad. Al final, por tanto, las decisiones que se han tomado han sido políticas. Con lo fácil que hubiera sido explicarlo: estaban en su derecho (para eso son Gobierno). Nada que objetar, salvo una cuestión. Si las decisiones son políticas, las responsabilidades, también lo son: ahí el quid de la cuestión.

La carta de los científicos revela una segunda cuestión más general y profunda: la necesidad de guiarnos por políticas basadas en evidencias y no en marketing electoral

Es indecente que en medio de la mayor crisis sanitaria, económica y social de la democracia, con ciudadanos asustados -que necesitábamos certezas y verdades- este Gobierno haya parapetado su actuación en un comité de científicos inexistente. La pusilanimidad no es admisible en los gobernantes.

Pero tan malo como la cobardía es el cinismo. Resulta verdaderamente preocupante la vehemencia con la que un Presidente del Gobierno ha sostenido durante meses una burda farsa. Si no fuera porque me malicio de que forman parte de una (mala) estrategia de propaganda, algunos tuits, de felicitaciones y agradecimientos a un espejismo, parecen propios de delirios psicóticos.

Pero más allá de la anécdota (que en este caso es no menor), la carta de los científicos revela una segunda cuestión más general y profunda: la necesidad de guiarnos por políticas basadas en evidencias y no en marketing electoral.

Las decisiones para el correcto manejo de un pa√≠s no pueden responder a debates ideol√≥gicos o c√°lculos electorales. Las pol√≠ticas p√ļblicas deben asentarse en datos y en informaciones reales, rigurosas y contrastadas.

En Ciudadanos hemos defendido desde hace a√Īos el concepto de Pol√≠tica Basada en la Evidencia. No es nuestro, no es nuevo. Tiene su precedente, precisamente, en la medicina basada en la evidencia y comenz√≥ su aplicaci√≥n pr√°ctica a finales del siglo pasado. Hoy, la Pol√≠tica Basada en la Evidencia, est√° consolidada en pa√≠ses como Nueva Zelanda, Canad√° o Reino Unido, que han puesto en marcha comisiones espec√≠ficas, y que colaboran con entidades externas, como el Instituto Cochrane, para tomar decisiones.

La idea es simple: hay que incorporar conocimiento emp√≠rico en todas las etapas del proceso de las decisiones p√ļblicas. As√≠, por ejemplo, deber√≠amos testar sistem√°ticamente muchas propuestas antes de implantarlas ("ensayos piloto de pol√≠ticas p√ļblicas") o retirar las intervenciones que no funcionan despu√©s de evaluar cient√≠ficamente su impacto (y no por mantras ideol√≥gicos).

Gobernar a golpe de sectarismo, polarizar y dividir a los espa√Īoles se ha convertido en el deporte nacional de algunos que creen que as√≠ cosechan m√°s votos

"Spain is different". Frente a datos rigurosos, el encumbramiento de gur√ļs del marketing pol√≠tico parece llevarnos a decidir seg√ļn portadas, espacios en televisi√≥n, fotos de estudio o likes en tuits. √öltimamente tambi√©n est√° de moda lanzar cortinas de humo para tapar algunas veg√ľenzas.

Gobernar a golpe de sectarismo, polarizar y dividir a los espa√Īoles se ha convertido en el deporte nacional de algunos que creen que as√≠ cosechan m√°s votos. As√≠ nos ha ido y as√≠ nos va. Lo malo, si no cambian el rumbo y no toman nota de la carta de estos 20 cient√≠ficos, es que la cosa puede empeorar.

Como dice la misiva de The Lancet, urge hacer an√°lisis independientes (y a√Īado yo objetivos y transparentes) de lo acontecido. No s√≥lo en el tema sanitario. No se trata de crear un instrumento para repartir culpas, sino para aprender del pasado y prepararnos para el futuro. Este tipo de evaluaci√≥n, como apuntan, no es habitual: pero debe empezar a serlo. Con "m√°s de 300000 casos, 28498 muertes confirmadas, 44000 muertes en exceso, 50000 sanitarios infectados y 20000 muertes en residencias de ancianos" el Gobierno tiene que rectificar.

Y rectificar implica muchas cosas. De entrada, aparcar la propaganda y la mentira, abandonar a quienes les empujan al sectarismo, apoyarse en el rigor, la excelencia y la verdad y entender que las pol√≠ticas basadas, no s√≥lo en la evidencia, sino tambi√©n en el sentido com√ļn, despu√©s de estos meses, no son ya una opci√≥n, sino una necesidad. 

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