Econom铆a
"S茅 que no voy a tener pensi贸n"
Por Manel L贸pez Torrents
Una frase que se pronuncia con fatalismo entre la gente a la que todav铆a le falta tiempo para jubilarse. Hacen falta muchas ideas para darle un nuevo impulso a los sistema de previsi贸n.

Esa es una frase que en los 煤ltimos a帽os escucho por doquier, en cualquier tipo de foro: desde una cena informal de amigos hasta en una reuni贸n profesional. Una resignaci贸n fatalista que est谩 calando en el ciudadano que, simplemente, extrae conclusiones de la realidad: sabe que paga y paga impuestos, pero el gasto p煤blico se desboca y es estructural, la pir谩mide poblacional se invierte, la Hucha de las Pensiones ya est谩 vac铆a... S贸lo hay que sumar dos m谩s dos. Y mirando al exterior desde Espa帽a, en Chile se est谩 aprobando que cada titular pueda retirar anticipadamente el 10% de su pensi贸n particular, en una medida algo a la desesperada para paliar la pobreza y que pone en jaque al sistema. 驴Eso significa que se van a quedar sin pensiones los chilenos?

Yo siempre intento cortar ese fatalismo inaceptable: el ciudadano que ahora cotiza est谩 pagando impuestos y tiene absoluto derecho a ser perceptor del futuro derecho. Y as铆 ser谩. Nadie va a venir a eliminar las pensiones, pero es vital estar pendiente de las medidas que se toman y su evoluci贸n, porque la verdadera cuesti贸n es cu谩nto se va a percibir y cu谩ndo.

En el caso chileno, la cosa parece sencilla: desde el a帽o 80, el Gobierno Pinochet impuso un sistema de cuenta individual mediante el cual cada trabajador aportaba algo m谩s del 10% de su sueldo, que era gestionado por una administradora (las c茅lebres AFP). El problema ha sido que cuando han llegado oleadas altas de perceptores, los ingresos que de mucha gente han sido nimios.

El entonces ministro de Trabajo que en su d铆a aprob贸 este sistema, Jos茅 Pi帽era, hermano del actual presidente de Chile, comentaba no hace mucho que "el sistema es un Mercedes Benz, pero para que camine, hay que echarle benzina. Si se para no es que el coche sea malo". Es decir, para recibir una buena prestaci贸n hab铆a que ahorrar mucho.

Por desgracia, la previsi贸n social es cara y pr谩cticamente todo pensionista percibir谩 m谩s de lo que ha aportado. Eso es sostenible siempre que haya muchos m谩s aportantes que perceptores.  

Es una declaraci贸n que puede parecer c铆nica, pero es lo que hay; l贸gica pura: el dinero tiene que salir de alguna parte y en general, el pensionista acaba obteniendo a lo largo de su vida m谩s de lo que ha cotizado en su d铆a, algo que han dicho socialdem贸cratas reconocidos como Carlos Solchaga. Un modelo deficitario en su naturaleza, que hace obligatorio que haya muchos m谩s aportantes que perceptores. 

Para el caso de las (denostadas) pensiones privadas, si se quiere tener una buena cifra en el momento del retiro, habr谩 que aportar bastante dinero. Mucho m谩s del que imaginamos. A eso, por supuesto, hay que a帽adir que las comisiones de las gestoras drenan mucho dinero del patrimonio del part铆cipe. Un 1% (m谩s o menos) anual, durante muchos ejercicios, drena mucho dinero al plan.

Y hay un asunto important铆simo en el caso espa帽ol del que s贸lo he escuchado hablar a Pablo Casado, sin demasiado 茅nfasis, por cierto: la eliminaci贸n de las devoluciones a Hacienda en el momento de la percepci贸n por la (falsa) desgravaci贸n en el Impuesto sobre la Renta que se aplica por aportaciones a planes.

Dicha desgravaci贸n no es tal: se aplica a帽o a a帽o, pero en el momento del rescate del plan, si se capitaliza, se tiene que devolver de golpe ese dinero. Si Juan Espa帽ol se retira con 200.000 euros, (por ejemplo), y capitaliza, le tocar谩 entregar a Hacienda un 21% sobre las plusval铆as y adem谩s devolver esa desgravaci贸n falsa, que s贸lo era un diferimiento. As铆, de ese dinero, es f谩cil que se le vaya un tercio en impuestos: casi 70.000 euros. Un dineral, que puede marcar la diferencia entre tener un retiro apacible o precario.

Anular esa devoluci贸n ser铆a una medida que dar铆a ox铆geno al ciudadano. Estamos hablando de varios millones de titulares de planes de pensiones privados. Pero en la pol铆tica, hay dos conceptos tab煤: "pensi贸n privada" y "sanidad privada". No se puede hablar de ello, simplemente hay que denostarlos y lanzar a los cuatro vientos que lo 煤nico bueno es lo p煤blico. Cosa que es mentira, por supuesto.

Y lo cierto es que la previsi贸n es uno de los grandes temas que debe afrontar el mundo en el S XXI. Una cuesti贸n complicada, muy t茅cnica, sobre la que los politicastros no tienen la formaci贸n necesaria. De nuevo, aparece sobre el tapete una cuesti贸n capital, sobre la que apenas veo debate: tipos de inter茅s al 0%, que han destrozado al ahorrador y han tenido un efecto devastador en las pensiones y en la econom铆a.

Los profesionales de la pol铆tica se re煤nen y no cesan de lanzar palabras vac铆as sobre esto. En Espa帽a se habla de los tres pilares que deber铆a tener el sistema: el p煤blico, complementado por el del empleo (pensi贸n aportada por la empresa en la que se trabaja) y el privado.

Pero el sistema p煤blico est谩 en declive: cada vez m谩s perceptores y menos aportantes. El de empleo es ciencia ficci贸n: en Espa帽a, aparte del Ibex y corporaciones p煤blicas, no est谩 desarrollada esa figura.

Expl铆quenle a una pyme con problemas de tesorer铆a que adem谩s debe implementar un plan de empleo, aunque sea tambi茅n con cesiones salariales por parte de la plantilla.

Y el sistema privado carece de glamur: ni ofrece buenas rentabilidades ni seduce a la sociedad.

Con esta reciente crisis, se ha permitido en Espa帽a rescatar a los 10 a帽os los planes privados, por lo que pierden su naturaleza de instrumento de previsi贸n. O se les incentiva, o est谩n heridos, casi de muerte.

Deber铆an proponerse much铆simas m谩s opciones. 驴Por qu茅 no puede constituirse una persona su propio plan, como se hac铆a anteriormente con la Cuenta Vivienda para las hipotecas? Al menos, se ahorrar铆a las comisiones de gesti贸n.

驴Por qu茅 no se crea un Bizum para las pensiones privadas? Aportar es un proceso demasiado complicado. As铆, podr铆an hacerse aportaciones de todo tipo, a todas horas, incluso m铆nimos remanentes. Hasta podr铆a haber promociones comerciales basadas en aportaciones al plan. 

Hacen falta economistas, pol铆ticos, expertos t茅cnicos, que desarrollen nuevos, mejores e incluso revolucionarios modelos, dejando de lado c谩lculos pol铆ticos de urgencia, que impiden pensar a largo plazo. Los viejos postulados socialdem贸cratas o liberales se han quedado oxidados. Estuvieron muy bien, pero pertenecen al S XX. Por desgracia, no se vislumbran nuevas ideas, ni tampoco exceso de inter茅s por la sociedad, m谩s all谩 de la reclamaci贸n o el fatalismo. As铆 no se va a ninguna parte. 

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