Opinión
Ordenar la salida
Por Ignacio Fidanza
La implosión de la economía le pone un reloj de arena a la cuarentena. La peor opción es no planificar la salida.

El peor escenario no es la cuarentena eterna que destruye la economía, ni la salida abrupta y el desborde de contagios. El riesgo argentino es mentirnos, el deporte nacional. Que el Presidente y los Gobernadores adviertan sobre endurecimientos implacables de los controles, confinamientos totales, multas y otras amoniciones, mientras la gente lentamente ocupa las calles, sin medidas de contención ni planes de salida ordenados desde el Estado.

No es una profecía alarmista. Está pasando. Este lunes el uso de vehículos en la Capital creció un veinte por ciento. Son datos oficiales. En la provincia Buenos Aires cada vez más sectores económicos están regresando al trabajo, de manera clandestina. Fábricas que apagan las luces del frente, que limitan a un turno la producción, que aducen estar trabajando en elementos esenciales para la pandemia. No son "vivos", es gente desesperada porque se van a quedar sin empresa y sin trabajo. Se lo explicó el dueño de Dánica a Axel Kicillof: No tiene a quien venderle su margarina.

Sun Tzu es el lugar común de las citas políticas. Pero bueno, no sean malos y dejen que le metamos mano una vez más. En El arte de la guerra afirma que el momento más peligroso de la batalla es la retirada. Es el momento que exige más disciplina y cohesión, lo peor que se puede hacer es la desbandada, porque ahí te cazan como moscas. Una retirada ordenada salva vidas. La conversación en el mundo ya no es la pandemia, es cómo y cuando vamos a salir de la cuarentena.

España activó este lunes todos sus sectores económicos, menos turismo, gastronomía, comercios y espectáculos públicos. Millones de personas volvieron a trabajar. Es uno de los tres países que más duro golpeó el virus. Logró bajar los picos de muertes diarias de 900 a 500. Este lunes tuvo 517. La reactivación económica no significa el fin del confinamiento, sino la salida administrada y con cautelas de aquellos trabajadores de actividades que no pueden hacerse desde la casa.

La reactivación económica no significa el fin del confinamiento, sino la salida administrada y con cautelas de aquellos trabajadores de actividades que no pueden hacerse desde la casa

Macron anunció también este lunes, que el 11 de Mayo  Francia pondrá en marcha su economía y agregó que después del verano, se reanudarán las clases. Una decisión arriesgadísima, ya que los colegios son los principales centros de contagio. Explicó que muchos chicos no tienen internet y entonces se están quedando excluidos, lo que constituye una desigualdad intolerable. Francia tuvo este lunes 574 muertes por Coronavirus. El 11 de Mayo cuando retome la actividad, habrá transitado ocho semanas exactas de cuarentena total.

Argentina es de los pocos países que inició las medidas desde el extremo más duro en la etapa más temprana. Y los resultados se ven. Este lunes tuvimos tres muertes. Pero el clima -si es que influye- nos juega en contra: estamos entrando al invierno, estación que se supone favorece la circulación del virus. Esto presume un horizonte muy lejano de salida, en torno a septiembre.

La discusión no es sobre la efectividad de la cuarentena, de hecho Argentina es un buen ejemplo práctico de su eficacia. El desafío es instrumentar una salida ordenada antes que la economía colapse y el daño social y hasta psicológico sea insoportable. No hay recetas mágicas y no es un camino unidireccional, pero necesitamos un plan de salida que de certezas.

La discusión no es sobre la efectividad de la cuarentena. El desafío es instrumentar una salida ordenada antes que la economía colapse y el daño social y hasta psicológico sea insoportable

El mayor elogio que recibió Macron con su anuncio de este lunes fue que puso fechas a medidas concretas. Las sociedades necesitan, sobre todo, previsibilidad. La frase de Alberto Fernández, cuando anunció que extendía la cuarentena hasta el 26 de Abril y dijo ahí "vemos", es pragmática pero genera un nivel de incertidumbre que puede desorganizar a una sociedad que ya está atada con alfileres. Tenemos una economía que venía en recesión y puede mutar -si no lo hizo ya- a una depresión como no se ve hace décadas. Argentina no tiene la espalda de la Unión Europea, ni de la Reserva Federal, para navegar la caída con emisión de moneda dura. Acá se vive al día.

Entonces, el criterio médico es claro: sostener la cuarentena todo lo que se pueda, lo más estricto que se pueda. La intervención sobre esa recomendación es política, en el sentido más profundo. Una evaluación global sobre los límites de la sociedad y los riesgos que implica mover la aguja un poco más para un lado o el otro.

La decisión de Alberto de descentralizar el costo de la decisión en los gobernadores puede tener cálculo político, pero es coherente con el diseño de un país que se dice federal. El riesgo es que active un juego de la gallina, donde unos y otros se devuelven la pelota, mientras eternizan la cuarentena. Si se reclama federalismo a la hora de discutir recursos, también deberían asumirse los riesgos de las decisiones en el límite. Este es el momento donde deberían aparecer los líderes.

No es momento para tranquilizadoras frases hechas que "resuelvan" decisiones complejas. Es momento de acción y sobre todo de planificación rigurosa. De actuar y medir, para volver a actuar con la información obtenida. Es momento para gente con coraje. 

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