Estados Unidos
Los cálculos de Kushner
Por Milton Merlo
A tres meses de la elección presidencial y con Donald Trump en desventaja en todos los sondeos, Jared Kushner no se muestra preocupado

 A tres meses de la elección presidencial y con Donald Trump en desventaja en todos los sondeos, Jared Kushner no se muestra preocupado. Así lo pudo constatar un empresario mexicano que lo visitó a los dos días de la cena en la Casa Blanca protagonizada por su suegro y por Andrés Manuel López Obrador.

En ese encuentro, en una oficina particular a diez cuadras de su despacho oficial, Kushner expresó una fe intacta, a pesar de que Joe Biden se perfila como el favorito para noviembre. El asesor senior le dijo a su interlocutor que se está replicando el escenario del 2016, o sea, las élites de las costas y los encuestadores nacionales inclinados a un triunfo demócrata pero en paralelo una gran mayoría silenciosa que le terminará dando la reelección a Trump.

Con su tono habitualmente monocorde y fiel a su costumbre de ni siquiera ofrecer un vaso de agua a quienes lo visitan, Kushner alimenta la idea de que el electorado no cambia. El ánimo de la elección no pasará ni por el manejo de la pandemia ni por los conflictos raciales que arrecian en todo el país. La clave está en el statu quo: empleo, impuestos y precio de la gasolina. Una vez más, es la economía.

Kushner dice que sus encuestas le indican que el estadounidense va a votar en noviembre por esos factores y no por la agenda de los medios. Y que en esas variables Trump es imbatible frente a Biden.

Las falencias del candidato demócrata también alimentan el optimismo de la Casa Blanca. Biden no es un declarante habilidoso ni tiene demasiado carisma, pero la clave que observan en el equipo de la reelección es que, al igual que en 2016, los demócratas tendrán una base de votantes divorciada de su fórmula. Según esta lógica la vicepresidente que elegirá Biden no conectará con la masa de votantes de su partido y de ese modo se perderá un entusiasmo crucial.

El análisis se complementa con que en septiembre la economía volverá a crecer producto de los planes de estímulo elaborados por Steve Mnuchin y que ese será un envión para la campaña republicana. "La economía creciendo y Biden hablando en TV a diario, un escenario perfecto", desliza el yerno del presidente.

Kushner se precia de decir que él es la persona del gabinete que más cuestiones le resuelve a Trump aunque nunca se sepa porque así lo quiere él. Ese convencimiento, señalado habitualmente en Washington como un carácter arrogante, parece superar todos los malos augurios, como por ejemplo que Trump tendrá que esforzarse para ganar estados típicamente republicanos como Arizona, Texas o La Florida.

A eso se suma un fuerte retroceso en el llamado "rust belt", estados industriales hoy devastados por la pandemia: Ohio, Michigan y Pennsylvania. Lugares que se ganaron hace cuatro años, cuando un millonario se convirtió en el abanderado de los trabajadores.

Sobre el final del encuentro con el magnate mexicano, Kushner se quejó de que algunos hombres clave de Wall Street se están acercando a Biden para apoyar su recaudación de campaña. El malestar se debe al dinero que ha ganado la banca con las reformas impositivas de Trump. Notable: alguien acostumbrado desde su infancia a vivir en las alturas descubre, ahora en la Casa Blanca, que el capital no entiende de rojo o azul.

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