Opinión
La violencia degenerada
Por Marta Martín Llaguno
Si todo se equipara a la violencia de g√©nero en el mismo grado, poco va a tomarse en serio. As√≠, se corre un gran riesgo de impulsar contra reacciones machistas, de desensibilizar a la opini√≥n p√ļblica y, lamentablemente, nada se va a poder combatir

 El poder de los medios de comunicaci√≥n en la sociedad de la informaci√≥n no reside s√≥lo en la capacidad que tienen para hacernos pensar sobre ciertos temas sino, tambi√©n, en su capacidad para hacernos pensar sobre ellos de una manera determinada.

El pasado 10 de septiembre, a raíz de la macroencuesta encargada por el Ministerio de Igualdad, la mayoría de diarios, televisiones y radios de nuestro país pusieron el foco en la violencia machista. Nada que objetar, todo lo contrario. La violencia de género es un grave problema y, como sociedad, debemos arbitrar todos los mecanismos necesarios para erradicarla. Es importante que se visibilice, se investigue y se combata.

Cuesti√≥n diferente es el marco con el que se presentaron los resultados del estudio. La mayor√≠a de cabeceras reprodujeron probablemente sin mala intenci√≥n, (pero, a mi juicio, equivocadas) un titular teledirigido desde Moncloa: "Una de cada dos mujeres ha sufrido alg√ļn tipo de violencia machista en Espa√Īa" .

Cabe recordar que desde 1999 la Macroencuesta de Violencia contra la mujer es una estad√≠stica oficial de prevalencia de lo que la OMS denomina "violencia del compa√Īero √≠ntimo" (recogida como "violencia de g√©nero" en la Ley Org√°nica 1/2004). En veinte a√Īos, este estudio ha mantenido preguntas relativas a este concepto y tambi√©n ha sufrido modificaciones. En 2005, para responder al requerimiento de Naciones Unidas, incorpor√≥ indicadores de Violencia f√≠sica y sexual fuera de la pareja. En 2018, estando como ministra de igualdad Carmen Calvo, se solicit√≥ adaptar el cuestionario al Pacto Nacional contra la violencia de g√©nero. En su punto 256 se ped√≠a "Incluir nuevos baremos sobre todos los tipos de violencia sexual y recomendar a los diferentes observatorios la inclusi√≥n de dichos indicadores, con especial atenci√≥n al llamado acoso callejero".

Dicho y hecho. Como afirma su resumen ejecutivo (que no tiene desperdicio), en esta edición la Macroencuesta ha ampliado los ítems "para incluir todas las formas posibles de violencia sexual". Ninguna pega a que se investiguen dimensiones de la distinta intimidación que podemos sentir las mujeres por el mero hecho de serlo. El problema no es obtener datos, el problema es su interpretación y el uso que se hace de ellos.

Es grave que, en un mensaje de un organismo oficial, persiguiendo el titular, se quiera mezclar, como un tótum revolutum, una mirada incómoda con una agresión, una violación o un asesinato

Hace unas semanas, Irene Montero y su Subdelegada del Gobierno presentaron los resultados de este valiosísimo instrumento, en un acto para mayor gloria de ambas y con un resumen ejecutivo que rezuma una visión hiperbólica y sesgada.

En efecto, en lugar de, con rigor, y diferenciando claramente los tipos de violencia, centrarse en la presentaci√≥n de lo nuclear (y disociarlo de lo m√°s anecd√≥tico), el Ministerio de igualdad lanz√≥ un titular tremendista que reprodujo tambi√©n en su nota de prensa, "Una de cada dos mujeres ha sufrido alg√ļn tipo de violencia machista en Espa√Īa".

No es f√°cil, a la luz del estudio publicado, -los microdatos no son accesibles- saber c√≥mo llegan ellas a esta conclusi√≥n. Desde luego la proporci√≥n no se refiere a la violencia f√≠sica y sexual en pareja en los √ļltimos 12 meses, en la que, seg√ļn el propio informe, se ha producido un peque√Īo descenso desde 2015 hasta ahora. Ni tampoco da cuenta del padecimiento de estas violencias a lo largo de la vida, donde el porcentaje de v√≠ctimas sigue siendo, lamentablemente, de m√°s de una de cada 10.

Hay que meterse en el documento resumen que tenienen colgado en la web para encontrar que la afirmación contundente de Montero y Rosell (que bien les valió espacio mediático en prime time) hace alusión "a todas las violencias medidas en la encuesta, desde una mirada lasciva a una violación, violencias cotidianas que las mujeres experimentan".

Se corre un gran riesgo de impulsar contra reacciones machistas, de desensibilizar a la opini√≥n p√ļblica y, lamentablemente, nada se va a poder combatir

Es grave que, en un mensaje de un organismo oficial, persiguiendo el titular, se quiera mezclar, como un tótum revolutum, una mirada incómoda con una agresión, una violación o un asesinato. Que se vendan todos los tipos de violencia en un pack unificado no tiene un pase. Resulta una trivialización inadmisible y una falta de empatía con el sufrimiento de las verdaderas víctimas. Porque, lamentablemente, la "cotidianidad" de la violencia es más grave para unas que para otras.

En su empe√Īo de polarizar, con un concepto delirante y dogm√°tico de la violencia machista y una visi√≥n neopuritana que lleva a confundir todo, Podemos deval√ļa la batalla que se lleva lidiando desde hace a√Īos. Si todo se equipara a la violencia de g√©nero en el mismo grado, poco va a tomarse en serio. As√≠, se corre un gran riesgo de impulsar contra reacciones machistas, de desensibilizar a la opini√≥n p√ļblica y, lamentablemente, nada se va a poder combatir.

La violencia de g√©nero es un asunto grave, muy grave. Desde que se contabiliza como tal, se ha llevado por delante la vida de m√°s de 1000 mujeres, 35 ni√Īos y ha dejado a m√°s de 765 hu√©rfanos y a miles de familias destrozadas. C√≥mo muestra la propia macroencuesta, cada d√≠a, muchas v√≠ctimas pasan miedo (una de cada diez mujeres) y, lamentablemente, se sienten desamparadas porque no se les da una respuesta contumaz y certera. Las cifras son lo suficientemente hoscas como para no tener que inflarlas con cuestiones que, m√°s all√° de inc√≥modas e irritantes, son subjetivas y no constituyen delito. Porque mirar, no es delito. Todav√≠a.

En legislaturas pasadas, el trabajo de todas las fuerzas políticas para sacar un Pacto de Estado contra la violencia de género fue ejemplar. Se consiguió hacer una propuesta seria de consenso. Consenso para todos los grupos, menos para Podemos, que vuelve a mostrar su peculiar deformación del feminismo.

Creo que todas las fuerzas políticas debemos afear este intento hiperbólico de "degenerar" la violencia de género. Intento que solo conduce a la dilución de un concepto y a la imposición de un peligroso fanatismo que no ayudará a erradicar el problema.

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