Editorial
El ¬ęmomentum¬Ľ en la pol√≠tica
Por Antoni Gutiérrez-Rubí
Saber interpretar el contexto -cuándo acelerar y desacelerar, frenar o dejarse llevar- resulta clave para saber aprovechar esta oportunidad política

La palabra ¬ęmomentum¬Ľ no es un t√©rmino f√°cil de traducir. Su campo natural es la f√≠sica, y quien la fij√≥ por primera vez no fue otro que Isaac Newton (1643-1727). La f√≠sica define momentum como "el producto de la masa de un cuerpo por su velocidad medidas en un determinado sistema de referencia". En otras palabras: el t√©rmino momentum define el efecto que la masa y la velocidad tienen en un cuerpo en movimiento: es el empuje generado por un objeto en movimiento.

En comunicación política, el término se utiliza emplea expresar el impulso -en cuanto notoriedad y oportunidad- que una idea o persona tiene en un momento determinado, bajo un contexto determinado. El momentum se presenta como imparable, inevitable por extraordinariamente oportuno, por saber conectar con el espíritu del momento.

El 'momentum' se presenta como imparable, inevitable por extraordinariamente oportuno, por saber conectar con el espítitu del momento

En el Reino Unido, Jeremy Corbyn logr√≥ sacudir el Partido Laborista con Momentum, una red extramuros del partido que canaliza la mayor√≠a de la energ√≠a pol√≠tica que se concentra alrededor del l√≠der brit√°nico. Este es, posiblemente, el mayor uso del t√©rmino y la palabra momentum en pol√≠tica, pero no es el √ļnico.

Otra figura importante de la pol√≠tica contempor√°nea que lo incorpor√≥ a su lenguaje y discurso pol√≠tico es Vladimir Putin. En su discurso de asunci√≥n del 7 de mayo del a√Īo pasado, Putin dijo: ¬ęToda persona debe comprender que solo nuestra participaci√≥n proactiva en los asuntos del pa√≠s puede agregar un nuevo momentum a la renovaci√≥n. Nadie lo har√° por nosotros, ya que todos nosotros, los ciudadanos de Rusia, somos la principal fuerza de cambio¬Ľ.

No obstante, esta no fue la primera ni √ļnica vez que utiliz√≥ este t√©rmino. En octubre de 2014, durante su intervenci√≥n en la Asamblea Federal de Rusia, ya hablaba de conservar esa energ√≠a transformadora del impulso. Hace d√©cadas, y en otro contexto, el presidente norteamericano Ronald Reagan tambi√©n utiliz√≥ el t√©rmino de Newton en la Convenci√≥n Nacional Republicana de julio de 1980: ¬ęEs esencial que mantengamos el momentum hacia adelante del crecimiento econ√≥mico y la fuerza de la red de seguridad entre aquellos que en la sociedad que necesitan ayuda¬Ľ.

El uso de este t√©rmino en todos estos discursos tiene un com√ļn denominador: es utilizado para darle fuerza -propulsi√≥n- a una iniciativa pol√≠tica a un contexto determinado. Tampoco es menor el momento que eligen. Representan momentos de grandes pulsaciones, de fuerte exposici√≥n y que buscan conectar con la oportunidad pol√≠tica. Nunca hay que dejar pasar esta fuerza que crea m√°s fuerza si se impulsa en el momento adecuado.

Latinoam√©rica tampoco es la excepci√≥n. Del momentum progresista vivido en la primera d√©cada y media del segundo milenio al giro a la derecha en los √ļltimos a√Īos, la regi√≥n vive ciclos muy marcados y contagiosos por los procesos electorales y socioecon√≥micos de cada pa√≠s. Saber interpretar el contexto -cu√°ndo acelerar y desacelerar, frenar o dejarse llevar- resulta clave para saber aprovechar esta oportunidad pol√≠tica.

Existen  momentos en que los ciudadanos aceptan y abren terreno a que se empleen grandes energ√≠as e ideas para mejorar en conjunto. Mientras que en otros ese terreno se cierra y el espacio gira hacia la b√ļsqueda del inter√©s privado

Albert Hirschman escribi√≥ en su ensayo Shifting involvements. Private interest and public action que las sociedades alternan per√≠odos m√°s replegados sobre lo privado -con la preeminencia de valores individualistas- con otros donde lo que resurge es lo p√ļblico, la participaci√≥n colectiva. Identificar temas y sensibilidades de cada momentum permite, de igual forma, sacar temas que no est√°n presentes en la agenda medi√°tica, p√ļblica ni pol√≠tica, pero que pueden contar con un cierto consenso. En ese sentido, Hirschman observ√≥ que existen ciertos momentos en que los ciudadanos aceptan y abren terreno a que se empleen grandes energ√≠as e ideas para mejorar en conjunto (inter√©s general y colectivo). Mientras que en otros ese terreno se cierra y el espacio gira hacia la b√ļsqueda del inter√©s privado.

En consecuencia, la causa de esta alternancia estar√≠a en la frustraci√≥n de las expectativas iniciales y en los excesos de las pol√≠ticas de cada ciclo. El recorrido de esa frustraci√≥n y esos excesos hacen que, seg√ļn Hirschman, las sociedades operen como un p√©ndulo, el cual depende de cada impulso, de cada momentum. Dec√≠a S√≥focles que ¬ęcuando las horas decisivas han pasado, es in√ļtil correr para alcanzarlas¬Ľ.

Pues eso, no pierdan las horas decisivas o después lamentarán perder el momentum.

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