Opinión
Pedro Sánchez, el mentiroso
Por Edmundo Bal
A los españoles, empresarios, autónomos, familias que no llegan a fin de mes, pensionistas, ciudadanos del mundo rural, jóvenes que no encuentran un empleo decente ni vivienda, constitucionalistas que se sienten españoles en Cataluña o en País Vasco, víctimas del terrorismo, etcétera, seguro que les sigue costando conciliar el sueño tras el abrazo de Iglesias y Sánchez

Cuando se llega a la política, a veces se tiene la impresión de que los ciudadanos piensan que todos los políticos a los que votan les mienten, asumiéndose con cierta naturalidad que todo político ha mentido, miente o mentirá con tal de alcanzar o conservar el poder. Yo me resisto a pensar así porque en la dialéctica Rousseau/Hobbes siempre he sido más del primero que del segundo, con las necesarias correcciones derivadas de haber ejercido de abogado durante 26 años (más de la mitad, en la jurisdicción penal). Por eso estoy tan a gusto en el partido en el que milito: no engañamos a nadie.

Y, llámenme idealista, pero creo que, efectivamente, los españoles merecen un Gobierno que no les mienta, tal y como en su día dijo Alfredo Pérez Rubalcaba. Si levantara la cabeza...

En apenas 24 horas Pedro Sánchez ha llegado a un acuerdo de Gobierno con Pablo Iglesias, después de cinco meses de negociaciones fallidas y una repetición de elecciones. En aquella primera negociación ofreció a Unidas Podemos una vicepresidencia y dos ministerios de contenido social. No se alcanzó el pacto por la gestión de las políticas activas de empleo que reclamaba Pablo Iglesias, siendo así que es una competencia de ejecución autonómica y donde la Administración General del Estado pinta poco o nada. Iglesias se quejaba de que les dejaban ministerios "floreros" (la caseta del perro, llegó a decir). Cuando el líder de Podemos quiso rectificar, apartándose él mismo, Sánchez le dijo que la propuesta ya no estaba en vigor. Iglesias terminó diciéndole a Sánchez: "¿Sabe qué es lo peor de usted?, que es un hombre sin palabra".

 Sánchez y su maquiavélico asesor Iván Redondo montaron esta estafa. Me queda la duda de si Iglesias estaba en el ajo

Visto en perspectiva, tengo claro que después de las elecciones del 26 de mayo, Sánchez y su maquiavélico asesor Iván Redondo sacaron la calculadora y pensaron que les convenía una repetición electoral. Y montaron ese teatrillo, esta estafa. Me queda la duda de si Iglesias estaba en el ajo o si era sincero. Solo así se entienden los acontecimientos vividos: ofertas y contraofertas retiradas, exigencias del tipo "con usted no, señor. Iglesias", la falta de negociaciones serias y pausadas, los insultos cruzados, etcétera, durante cinco meses para después, en apenas 24 horas, ‘habemus' pacto.

Hace nada, apenas dos meses, Sánchez no quería a Podemos en el Gobierno porque no tenían experiencia de gestión. Por eso les ofreció los ministerios "sociales", porque a los socialistas les da igual que estos temas estén en manos de presuntos inútiles. En la misma línea argumental, los populistas, comunistas, anarquistas, anticapitalistas y otros también muy de izquierdas decían que estos ministerios, los sociales, eran una porquería. Hoy parece que Iglesias va a ser vicepresidente; que Irene Montero puede ser ministra de Sanidad; Alberto Garzón, ministro de Industria; y Jaume Asens también será ministro de Alguna Cosa. ¿Ya no importa la falta de experiencia, ni siquiera para el Ministerio de Industria o de Sanidad?

Los españoles merecen un Gobierno que no les mienta

Pedro Sánchez dijo de este último ministrable, Jaume Asens, "cabeza de lista en Cataluña de Unidas Podemos, que acompañó a algunos prófugos de la Justicia, líderes independentistas hoy". "Ésta es la tarjeta de presentación del señor Iglesias en Cataluña. Iglesias defiende un referéndum de autodeterminación, que lo que quiere hacer es partir en dos definitivamente a la sociedad catalana", continuó. Vicepresidente y ministro del Gobierno de España los quiere ahora Sánchez.

Sánchez decía que no podría dormir con un Gobierno donde estuviera Podemos, como tampoco podría dormir el 95% de los españoles, y hablaba despectivamente del "bolivariano" Iglesias. Apenas una semana después de tales declaraciones, firmando el acuerdo, se abrazaban y se congratulaban de tan magnifico acuerdo; se mostraban felices. A los españoles, empresarios, autónomos, familias que no llegan a fin de mes, pensionistas, ciudadanos del mundo rural, jóvenes que no encuentran un empleo decente ni vivienda, constitucionalistas que se sienten españoles en Cataluña o en País Vasco, víctimas del terrorismo, etcétera, seguro que les sigue costando conciliar el sueño tras el abrazo de Iglesias y Sánchez.

Parecía que Sánchez se iba a convertir en el azote de los independentistas. Ya no. Sus promesas se las ha llevado el viento

En el debate entre los candidatos, nos prometió el señor Sánchez volver a tipificar el delito de referéndum ilegal (que previamente había derogado el propio PSOE), pero esto ya se le ha olvidado y ha dejado de ser una prioridad: ahora necesita congraciarse con ERC para la investidura porque necesita al menos su abstención. También prometió que iba a establecer una asignatura obligatoria de Valores Constitucionales (que Ciudadanos lleva en su programa) y parecía que se iba a convertir en el azote de los independentistas. Ya no. Sus promesas se las ha llevado el viento. Ahora necesita su apoyo para sacar adelante su propia investidura.

Sólo espero que la memoria histórica no nos haga olvidar las mentiras de un farsante, de un impostor. De un mentiroso.