Opinión
Con 221 diputados...
Por Edmundo Bal
Las grandes reformas constitucionales exigen 210 diputados, y con la 'vía de los 221' podemos modernizar España, protegernos frente a la desaceleración económica y que los intereses de los españoles no pendan de exigencias territoriales insolidarias

Hace poco tiempo escuchábamos a Pedro Sánchez afirmar que no podría dormir con un Gobierno de Podemos, "al igual que el 95% de los españoles". Pero aquel Pedro Sánchez no era el elegido para formar gobierno, sino tan solo el Pedro Sánchez candidato. Ya saben: las dicotomías a las que nos tiene acostumbrados. El Sánchez de ahora trata de negociar un Gobierno con el causante de aquel insomnio como Vicepresidente, Pablo Iglesias. Pero como con el apoyo de Podemos (a cambio de varios Ministerios, por cierto, incluida la cartera de Trabajo) no basta para alcanzar la mayoría necesaria para la formación de Gobierno, el PSOE ha puesto en marcha la negociación con ERC para que esta formación se abstenga o vote sí. 

En este caso no sabemos qué pide ERC ni qué ofrece el PSOE, aunque es fácilmente imaginable: negociación entre Gobiernos del "conflicto político", relator o mediador, referéndum de autodeterminación y régimen de los condenados por la sentencia del procés. Lo que antes sólo era insomnio para Sánchez se puede acabar convirtiendo en pesadilla para la mayoría de españoles.

El apoyo de Podemos y la abstención de ERC, por sí solos no bastan para que en la segunda votación de investidura los síes superen a los noes, descartada la mayoría absoluta en la primera votación por ser una quimera inalcanzable. Si ERC se abstiene y votan sí Unidas Podemos, Nueva Canarias y Más País, tendríamos 159 votos afirmativos frente a 153 negativos (PP, Vox y Ciudadanos), lo que obligaría a la abstención del resto de grupos (JxCat, PNV, EH Bildu, CUP, Coalición Canaria, PRC, BNG y Teruel Existe). Si CUP vota no, como partido antisistema que es, seguiríamos teniendo más síes que noes. Si ERC vota afirmativamente llegaríamos a tener 172 síes, de modo que tampoco se alcanzaría la mayoría absoluta (176), y sería necesario que se abstuvieran todos los anteriores. Si ERC solo se abstiene pero JxCat vota no, no habría Gobierno tampoco en segunda votación haga lo que haga la CUP. Si el PNV vota sí, entonces superan por dos votos los noes.

El galimatías de siglas nos lleva a un Gobierno con un vicepresidente que cree en el derecho a la autodeterminación y en un referéndum de secesión, y que cree que en España existen presos políticos

Como pueden ver una locura que llamamos descriptivamente la "sopa de letras" o la "sopa de siglas". Lo verdaderamente preocupante es que ese galimatías de siglas nos lleva a un Gobierno con un vicepresidente que cree en el derecho a la autodeterminación y en un referéndum de secesión; que piensa que existen en España presos políticos y jueces que prevarican; y cuya ideología aterroriza a los empresarios e inversores, motores de la economía. 

En la coctelera diabólica tenemos que añadir los acuerdos con los partidos independentistas, nada preocupados por el interés general de España. Y por último, los acuerdos con nacionalistas vascos, regionalistas cántabros, canarios, gallegos y turolenses que basan sus apoyos única y exclusivamente en el "qué hay de lo mío", lo que supone que el dinero de todos se reparte no por el criterio de donde es más necesario, sino con fines partidistas.

Y frente a esta pesadilla, la ‘Vía Arrimadas', 221 diputados de PSOE, PP y Ciudadanos, con condiciones sencillas: Pactos de Estado, entre ellos, el de Educación, impuestos moderados y reforma del régimen electoral para establecer un corte en las elecciones generales respecto al total de los votos emitidos en todo el Estado, tal y como hacen otros países de nuestro entorno.

Las grandes reformas constitucionales exigen 210 diputados, y con la 'vía de los 221' podemos modernizar España, protegernos frente a la desaceleración y que los intereses de los españoles no pendan de exigencias insolidarias

Las grandes reformas de la Constitución exigen 210 diputados (mayoría de 3/5); la mayoría absoluta necesaria para la aprobación y reforma de las Leyes Orgánicas solo precisa 176 diputados. Quiere ello decir que con esos 221 diputados podemos modernizar España, protegernos frente a la anunciada desaceleración económica y que, de una vez por todas, después de 40 años de chantajes nacionalistas, la gestión de los intereses de todos los españoles corresponda a los partidos constitucionalistas, sin exigencias a menudo insolidarias de determinados territorios. Los territorios estarían representados en el Senado.

Pacto de Estado de Educación, para que no vuelva a haber una Ley de Educación del PP y otra del PSOE, para que la Alta Inspección Educativa funcione y no se adoctrine ideológicamente a nuestros hijos a través de los libros de texto, o se les espíe en los patios de los colegios, para que exista una asignatura de Constitución en toda España y un examen de selectividad (EBAU) único.

Pacto de Estado contra la Despoblación que aqueja a casi la mitad de los municipios de España. Ni un paso atrás en la lucha contra la Violencia de Género. Pacto de Estado contra el Terrorismo. Acuerdos transversales en materia de inmigración para luchar contra las mafias que hacen morir en nuestras fronteras a cientos de personas desamparadas. Remar juntos para garantizar las pensiones de nuestros mayores y las nuestras propias. E incluso un pacto por la Justicia, para dotar de medios a este esencial servicio público.

Solo un acuerdo moderado entre partidos constitucionalistas puede lograr que quienes sí creemos en nuestro país nos pongamos de acuerdo para solucionar los retos y desafíos más acuciantes que afronta España. Esta es una condición primordial que establece Ciudadanos para apoyar la investidura. No estamos pensando solo en salvar una investidura, estamos pensando en dar estabilidad a una legislatura que permitiría seguir pensando en una España que avanza, teniendo sueños, no pesadillas; una España fuerte que no claudique, que no se rinda, que no ceda, frente a los que pretenden romperla y acabar con ella.

221 diputados suponen todo esto, señor Sánchez. No sea usted irresponsable y diga sí al futuro. Por la ‘Vía Arrimadas' transita la esperanza, la seguridad, la tranquilidad, el bienestar. Pablo Casado tendrá que sumarse si Sánchez abre esa puerta, para que sumemos juntos por España, como han hecho en Europa liberales, conservadores y socialistas para aislar al populismo y al nacionalismo.