Opinión
Lo √ļnico interesante que ha dicho Pablo Casado
Por Manel López Torrents
Lo dijo de pasada, pero era una medida constructiva, de esas que odian los políticos: meter dinero en el bolsillo de los ciudadanos. Una propuesta que parece de aquel PP de los buenos tiempos.

Pablo Casado, el actual l√≠der del desesperante PP; ese que ha decepcionado a los liberales con sus medidas socialdem√≥cratas, que ha enfurecido (y eso, dicho amablemente) a tantos espa√Īoles con su incapacidad para con Catalu√Īa; a los trabajadores por cuenta propia y ajena por la corrupci√≥n sist√©mica... formul√≥ en la √ļltima campa√Īa electoral probablemente la propuesta m√°s interesante, constructiva y perfectamente aplicable que hizo ning√ļn pol√≠tico: el blindaje fiscal al ahorro. Ha sido casi lo √ļnico que le he escuchado que me mereci√≥ atenci√≥n, aunque lo dijo poco menos que de pasada. Con limitado entusiasmo. 

Procurar que el dinero del ciudadano siga en su bolsillo deber√≠a ser el principal objetivo de un pol√≠tico democr√°tico y del siglo XXI y ahora mismo eso est√° m√°s que amenazado. Hay una antipat√≠a frontal del Gobierno actual por el ahorro privado, al igual que por la sanidad y la educaci√≥n si no son estrictamente p√ļblicas. Enfermiza. Paranoica.

Casado dijo en la campa√Īa electoral de las anteriores Generales que planteaba mantener las desgravaciones a los planes de pensiones, e, important√≠simo, eliminar el pago de impuestos en el momento del rescate. Entre otras cosas, el odioso reembolso de las falsas desgravaciones, que constituyen algo as√≠ como una estafa de guante blanco al ahorrador, al que se le sugiere que invierta en previsi√≥n privada con el cebo de una deducci√≥n fiscal que tendr√° que devolver acumulada y a tocateja cuando recupere su dinero. Algo que afecta a millones de espa√Īoles: la asociaci√≥n Inverco calcula que alrededor del 20% de la poblaci√≥n tiene pensiones privadas. S√≥lo el a√Īo pasado se rescataron m√°s de 3.000 millones de euros para prestaci√≥n particular.

Si a finales de los 90 nos llegan a decir que en 2021 habr√≠a tipos sobre el ahorro superiores al 20%, ninguna deducci√≥n sobre la vivienda y aportaciones sancionadas sobre los planes de pensiones, no nos lo habr√≠amos cre√≠do 

Por desgracia, los actuales son tiempos en los que si una Comunidad Aut√≥noma baja impuestos se le acusa de dumping fiscal y se le buscan las vueltas para revertir esa situaci√≥n. En los que el ciudadano no puede aportar apenas dinero a su plan de pensiones  pese a que este sector est√° muy poco liberalizado y tiene mucho que mejorar. En los que miembros del Gobierno como Irene Montero o Pablo Iglesias dicen que el Ejecutivo tiene que tener m√°s poder sobre la econom√≠a para decidir por nosotros. Lo cual significa, s√≠ o s√≠, m√°s impuestos y m√°s paro.

Qu√© penoso. Recuerdo a mediados de los 90, c√≥mo el PP se aplic√≥ a privatizar, con lo que dimension√≥ exponencialmente el tejido empresarial espa√Īol y dispar√≥ la Bolsa, con todo el impacto que ello tuvo en la econom√≠a y el empleo. Y c√≥mo se potenci√≥ el ahorro.

Por aquel entonces, las participaciones en fondos de inversi√≥n con m√°s de 10 a√Īos, estaban exentas de fiscalidad. El PP de Aznar empez√≥ a bajar la retenci√≥n sobre plusval√≠as, hasta un 15% (ahora mismo est√° al 19%, 21% y 23%, seg√ļn tramos). Se aprob√≥ el cambio de fondos sin tributaci√≥n, para que cada ahorrador pudiera ir modulando su inversi√≥n con el tiempo, pasando de un producto a otro.

Hab√≠a pol√©mica por la mejor fiscalidad de unos productos en detrimento de otros, y es cierto que el PP no logr√≥ dar con la tecla en eso de la "neutralidad fiscal". Luego, lleg√≥ Zapatero y ya, llanto y rechinar de dientes. Tambi√©n con el ahorro. Subieron las retenciones de plusval√≠as otra vez por encima del 20% (nueva metida de mano en el bolsillo del ciudadano). Se pusieron en el punto de mira las pensiones y las hipotecas, aunque la guinda fue que la deducci√≥n a la compra de vivienda la aboli√≥ el PP, en uno de los primeros consejos de ministros del gabinete Rajoy de la mayor√≠a absoluta. 

Aquello constituy√≥ uno de los mayores fiascos que recuerda el votante del PP. Se justific√≥ por el estado de emergencia que hab√≠a dejado ZP (cierto), pero todos esper√°bamos otra cosa de aquel reci√©n llegado Gobierno, que promet√≠a rebajas fiscales hasta el d√≠a anterior. Al menos, que si apretaban por un lado, aflojaran por otro. No. Rajoy, Soraya y Montoro cayeron sobre los espa√Īoles sin piedad. Pero luego no supieron qu√© hacer con Artur Mas, Junqueras y Puigdemont, salvo contemporizar.

En 2000, la sociedad entregó a Aznar una mayoría absoluta por el efecto riqueza que le habían proporcionado sus plusvalías financieras. No hay mejor votante que el de bolsillo satisfecho

Esa medida de Casado, esperemos que no olvidada, es estupenda, probablemente mejor de lo que ellos llegaron a valorar. Deberían haber hecho bandera de ella y sorprende que un partido como Vox, de ideario mucho más liberal, apenas proponga cosas en esa línea.

Porque la esencia de la política está bastante desenfocada. Es más simple de lo que parece: trabajar razonablemente bien y tener una hoja de ruta clara. Eso otorga más réditos que enrevesadas estrategias de cardenal Richelieu. El líder del PP vive obsesionado con que no se le ligue al esperancismo, ni a Vox, ni a Ciudadanos; que no le consideren ni de derechas ni de centro; ni liberal, ni socialdemócrata; ni carne ni pescado... Vive en un intento de contentar a todos que logra el efecto opuesto, seguramente porque también tendrá el enemigo en casa.

Y la política es economía. Hacer política significa gestionar un presupuesto. Por mucho sesgo social que tenga un ministerio, si no está dotado de fondos, no sirve de nada. El gran mérito de Aznar fue que logró aglutinar en un partido a toda el ala conservadora, unida, por encima de todo, por el bolsillo. Era lo que le susurraba al oído Manuel Pizarro, ideólogo en la sombra, al entonces candidato popular. Y lo dejaba caer como el que no quiere la cosa

Eso le vali√≥ a Jos√© Mar√≠a Aznar ser el √ļnico caso de pol√≠tico que repiti√≥ elecciones con premio. En 1996, obtuvo la "amarga victoria" con la que Pedro J. le auguraba una legislatura fugaz, al igual que Felipe Gonz√°lez, que le llamaba "el breve".

No ten√≠a carisma, ni experiencia pol√≠tica. Bla bla bla. Pero se dej√≥ de fuegos de artificio y discursos pol√≠ticos. En silencio, se dedic√≥ a privatizar, coloc√≥ las empresas entre la sociedad, realizando una enorme transferencia financiera del sector privado al p√ļblico. Se vend√≠an acciones de Telef√≥nica o Argentaria a partir de 10.000 pesetas (60 euros). No hubo una que saliera mal.

En 2000, la gente se encontr√≥ con un efecto riqueza nunca visto, procedente de las altas rentabilidades de sus ahorros y ventajas fiscales al mismo. La mayor√≠a absoluta con que premiaron al presidente no la sospechaba ni su mayor contrincante. No hay mejor votante que uno con el bolsillo satisfecho. Y as√≠, refrendaron al soso e inmaduro Aznar, que de ‚Äėcharlot√≠n', pas√≥ a ser el l√≠der europeo a imitar.

Si nos llegan a decir a mediados de los 90 que en 2021 tendríamos gravamen al ahorro por encima del 20%, planes de pensiones híper penalizados, impuestos altísimos, deuda del 110% sobre PIB y tipos negativos en la renta fija; el Ibex en los mismos niveles, paro desbocado; crecimiento nulo o escaso... no nos lo habríamos creído.

Las pol√≠ticas liberales relacionadas con el ahorro no buscan acabar con las pensiones p√ļblicas. Al contrario, permitieron la creaci√≥n del Fondo de Reserva de las Pensiones, ya agotado 

En aquellos a√Īos, con esas pol√≠ticas de baja fiscalidad al ahorro que tanto molestan a la izquierda, casualmente Espa√Īa alcanz√≥ el pleno empleo t√©cnico, redujo la deuda por debajo del 50% y se cre√≥ el c√©lebre y ya agotado Fondo de Reserva de las Pensiones, demostrando que potenciar el ahorro privado no significaba en absoluto acabar con las pensiones p√ļblicas. Al rev√©s: se fortalec√≠an. Entre otras cosas, porque los planes de pensiones han sido siempre grandes compradores de deuda p√ļblica.

Ahora, la tiene que comprar el Banco Central Europeo (BCE) o no habr√≠a para pensiones p√ļblicas. Ni para desempleo o sanidad. Todo ello, pese a que tenemos una fiscalidad asfixiante. Eso s√≠ es un desastre sist√©mico.

Se√Īores del PP, de Vox y de Ciudadanos: ot√≥rguenles neutralidad fiscal a los planes de pensiones. Que no desgraven, pero anulen el hachazo final en el rescate. Bajen los tipos sobre plusval√≠as del ahorro, que constituyen una estafa en toda regla, porque ese ahorro son rentas del trabajo ya gravadas. Al menos, a los particulares. Restituyan las deducciones a la compra de vivienda, que eso s√≠ es meterle en el bolsillo algo de vida al contribuyente. No es tan dif√≠cil y, de verdad, la econom√≠a mejorar√≠a. Y el humor de la gente, que no es poco. 

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