Opinión
La entrevista que yo le habría hecho a Aznar
Por Manel López Torrents
Es uno de los dos grandes políticos de este país. Más que remover el pasado, si da la cara ante las cámaras, ¿por qué no preguntarle por el futuro?

Sí, visioné la anunciada entrevista de Jordi Évole a José María Aznar. Por no ser corrosivo, diré que fue correcta, con un punto medio entre mala uva y simpatía por parte del entrevistador y bien también Aznar, que toreó las preguntas sin el menor problema e incluso soltó alguna carcajada, más regocijada de lo que podía esperarse de su rostro enjuto y adusto. Los que le conocen siempre han dicho que tiene más coña marinera de lo que parece. En fin, mucho 11-M, mucho Bárcenas y la boda de marras; también la foto de las Azores...

Carnaza para los tertulianos y para que los medios de izquierdas tengan material. El País le dedicó unas cuantas piezas bastante furiosas y supongo que algunos otros también. Pero, en definitiva, folclore. Algo constructivo, que yo recuerde, nada. Y es una pena porque, nos guste o no, Aznar es uno de los dos grandes estadistas vivos españoles. El otro es Felipe González. Siempre hay que escucharlos.

Errores al margen, a José María Aznar hay que reconocerle algunas cosas:

Terminó con el felipismo, cosa que parecía que no iba a llegar nunca desde la derecha. Antes, no pudieron ni Manuel Fraga ni Antonio Hernández Mancha. Por los pelos; amarga victoria decían algunos, pero pudo.

Logró un partido de centro derecha totalmente unificado. Como puede verse hoy en día, no es nada sencillo: en el PP de principios de este siglo convivían votantes de la socialdemocracia, la UCD y la democracia cristiana, el franquismo, los liberales, los apolíticos, los católicos pro vida... un enorme cajón de sastre, pero todos bien avenidos bajo un liderazgo incuestionable.

Y llegamos a lo importante: dio un impulso al modelo económico, con privatizaciones, recorte de gastos, bajadas de impuestos y entrada en el euro como meta de la primera legislatura. Con la idea de "meter dinero en el bolsillo del ciudadano".

¿El resultado? Mientras sus detractores decían que iba a ser ‘el breve', en las siguientes elecciones obtuvo una mayoría absoluta ‘de premio'. La única que se conoce en los más de 40 años de democracia. El poderío obtenido fue tal que, aunque el propio Aznar invitó a entrar en el Gobierno a políticos nacionalistas, estos lo rechazaron con ofendida dignidad, porque igual eso era también cavar su propia tumba en sus inexpugnables feudos. No olvidemos que tanto PNV como CiU eran partidos claramente de derechas. Quién sabe si, ante semejante liderazgo, muchos de los votantes de País Vasco y Cataluña podrían haber empezado a ‘poner ojitos' a un presunto enemigo español que trató bien a los nacionalistas en los 90 y trajo bonanza generalizada. Habría sido épico.

Cuando estallaron los trenes del 11-M, España tenía superávit presupuestario, diferencial negativo con la deuda alemana y ¿pleno empleo? Pues diría que sí: la tasa de paro llegó a colocarse por debajo del 10% y en un país con una economía sumergida tan amplia (se decía que del 20% del PIB), aquello, si no era pleno empleo, se le parecía mucho.

Por eso, más que remover el pasado, a Aznar le habría preguntado:

¿Tiene usted modelo de país ahora mismo, como lo tuvo en 1996? ¿Qué palillos económicos cree que hay que tocar? ¿Hay nuevas privatizaciones posibles, hay nuevas ideas económicas que generen crecimiento, más allá de subir impuestos? Por cierto, ¿qué haría con los impuestos, esos que el PP exprimió en aquel infausto consejo de ministros de 2012, pero que usted en su día bajó?

¿Qué le parece la situación de las empresas privatizadas y la actuación de sus presidentes? Las privatizaciones convirtieron empresas públicas ‘ministerializadas' en corporaciones multinacionales, con papel de liderazgo en muchos casos. Hoy, Endesa es italiana, Iberia inglesa, lo mismo que Tabacalera, que en su momento se impuso en una fusión con una francesa. Y a Repsol le han expropiado en Argentina. Estas no son los colosos que dejó en 2004. Ah, ¿y qué le parecen las fusiones bancarias?

¿Está a favor de que España tenga grandes empresas o, conforme su espíritu liberal, defiende una libertad por la cual si alguien paga un precio adecuado, que se lleve lo que sea, aunque sea una joya de la corona? Al ver casos como el de su amigo Miguel Blesa, suicidado por el desastre de Caja Madrid, o los de FG y Sánchez Galán, vinculados con Villarejo, ¿cómo cree que deben ser los futuros presidentes y consejos de administración?

¿Tiene alguna idea sobre el mercado laboral y cómo reformarlo? ¿Y sobre el déficit público y la financiación del estado del bienestar? ¿Hay que hacer algo con las autonomías o instituciones como el Senado y las Diputaciones? Por cierto... ¿hablamos de partidos políticos y su futura financiación?

Me encantaría saber si Aznar tiene sus expectativas de crecimiento basadas en una Agenda 2030, con propuestas de digitalización, inclusividad, sostenibilidad... o en otras cosas más basadas en la economía real y el apoyo a la clase media. Era un fanático del impulso al ahorro. Disparó la inversión financiera particular y (por desgracia) institucional. Llegó a haber un tipo sobre plusvalías del 15%. Nunca hubo tanta voracidad por acciones, fondos de inversión y otras modalidades. ¿Cómo impulsaría el ahorro y la inversión? ¿Volvería a impulsar deducciones fiscales en planes de pensiones e hipotecas? ¿Qué le parece el falso dumping fiscal de Madrid? ¿Y un IVA al 21%?

O sobre el euro. ¿Está bien la burocracia europea o tienen que llegar bríos renovadores a Bruselas? Ha llegado el Brexit, que ha puesto en cuestión lo que fue el eje de su operativa en los 90: el ingreso en la moneda única cumpliendo los criterios de convergencia. ¿A lo mejor ha llegado el momento de decir ‘hasta aquí hemos llegado' con el euro?

Aunque ahora nadie lo reconozca, en los 90 el gabinete Aznar se llevó muy bien con el pujolismo. ¿Tiene propuestas sobre la cuestión catalana? De acuerdo: dijo que en su opinión son unos golpistas y que no se sentaría con Junqueras, pero seguro que tiene en mente ideas concretas.

Son esas cosas las que le preguntaría. De futuro y que puedan aportar a la sociedad, porque enredar más con Bárcenas o el 11- M no nos va a mejorar la vida a nadie, salvo para engordar el cochambroso argumentario de politicastros profesionales. Del 11-M ya se van a cumplir 17 años. Este país, fiel a su historia, sigue enfrascado en darse navajazos mutuamente a cuenta de aquello. Sin duda, el PP cometió los errores que cometió, en gran medida por miedo y precipitación, porque en Génova sabían de sobra que, ante semejantes atentados, toda la oposición se iba a dedicar a pasar facturas y buscar rédito político, antes que llorar a los muertos y hacer piña frente al terrorismo.

Pero este país necesita, más que nunca, mirar hacia adelante y si es con hoja de ruta, mejor. 

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