OpiniĂłn
El fĂștbol con barniz UVI
Por Juan Torres
Esto del fĂștbol reventarĂĄ, pero en lo que revienta o no, no les agĂŒe la fiesta a los que viven de ella, don Florentino.

No sé si ustedes saben lo que es el barniz UVI. No se preocupen, yo se lo explico en un pispås y luego les cuento a qué viene.

El UVI es un sistema de barnizado que se utiliza sobre material impreso cuando se quiere conseguir un acabado brillante y sofisticado. Es caro y, ademĂĄs, excesivamente pomposo como para abusar de Ă©l, de modo que, en publicaciones que buscan cierto prestigio, es usual aplicar barniz UVI solo en las portadas.

Cuando las memorias anuales de las empresas se hacĂ­an en papel (ahora casi todas son ya Ășnicamente digitales) las de las grandes empresas, las del Ibex, iban todas asĂ­, con barniz UVI en la pĂĄgina inicial.

Menos una, que lo llevaba en todas, absolutamente en todas sus pĂĄginas. El documento era un tocho difĂ­cilmente manejable -el barniz espesa mucho y aumenta el gramaje-, pero muy vistoso y sobre todo muy sonoro, porque, especialmente en su primera revisiĂłn, el abanicado de sus pĂĄginas provocaba un rumor llamativo y sugerente.

El presidente de esta empresa lo quería así y, cuando sus colaboradores convocaban el concurso anual correspondiente para la realización de la memoria -siempre lo ganaba la misma agencia, pero el paripé era obligado-, en el briefing figuraba expresamente "barniz UVI en todas las påginas". Era absurdo explicar que aquello encarecía una barbaridad el producto y lo hacía indigerible. "Es que el presidente lo quiere así porque le gusta oír a los consejeros pasar las paginas el día que les entrega la Memoria".

Este hombre de gustos tan refinados acaba de dar un puñetazo encima de la mesa y tirar las fichas de la partida que desde hace años venĂ­an jugando unos cuantos -Ă©l mismo entre ellos- a cuenta de uno de los grandes negocios de la edad moderna: el fĂștbol.

No me pidan que me detenga en los pormenores de esta actividad. En una sociedad como la nuestra, incluso el mĂĄs ajeno al fĂștbol sabe algo de Ă©l. Sabe, por ejemplo, que mueve miles de millones de euros, que afecta a los sentimientos de mucha gente y que ha creado un enorme tinglado en el que se han amalgamado muy extraños intereses, honestos y menos honestos, de tipo emocional, financiero, mediĂĄtico y polĂ­tico.

Hace años que el fĂștbol dejĂł de ser un deporte para convertirse en un espectĂĄculo de masas en torno al cual se mueven ingentes cantidades de dinero. O, si lo prefieren, sigue siendo un deporte en los niveles mĂĄs modestos y un tinglado de egos y poder en los mĂĄs altos.

El fĂștbol ha llegado a ser mĂĄs importante que la mayorĂ­a de cosas importantes

Actividad privada donde las haya (ya me dirĂĄn ustedes quĂ© interĂ©s pĂșblico puede tener darle patadas a un balĂłn hasta que entra entre tres palos), los Estados metieron hace mucho sus manazas en el asunto para mangonear los sentimientos de los aficionados. Actividad improductiva por esencia (ya me dirĂĄn ustedes quĂ© producto puede generar, etcĂ©tera), el mundo financiero se ha volcado en sacarle rĂ©ditos a la cosa. Actividad lĂșdica y honesta por definiciĂłn (ya me dirĂĄn ustedes, etcĂ©tera) ha congregado en torno suyo un extraño conglomerado de sinvergĂŒenzas, vividores, supervivientes de toda ralea e incluso algĂșn tipo honrado que pasaba por allĂ­. Alguien -uno de los pocos cultivados que se ha movido con Ă©xito en ese mundillo de trĂșhanes- dijo en su dĂ­a que el fĂștbol era lo mĂĄs importante de las cosas menos importantes. Ahora ya no: ahora es mĂĄs importante que la mayorĂ­a de las cosas importantes porque conjuga mĂĄs intereses que la mayorĂ­a de las cosas importantes.

Y ahora, ya saben, llega el señor del barniz UVI, que tiene un club de fĂștbol con el que entretiene sus murrias, y se pone de acuerdo con otros cuantos ricachones y dice que ellos van a hacer con sus empresas lo que quieran. Que para eso son suyas. Y va el personal, la mayor parte del personal, y en particular los Estados y todo los que les cuelga -uefas, fifas y otras filfas-, y se enfadan. Ya que hablamos de fĂștbol: es como cuando un grupo de niños juega a la pelota en el parque, y de pronto uno dice que la pelota es suya y que se la lleva porque se va a casa a merendar. Pues todos se enfadan. Normal.

La verdad es que yo, por una vez y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con el presidente del barniz UVI. Él tiene un balĂłn y echa a pies con otro de los grandullones y decide quiĂ©n juega y quiĂ©n no. Los demĂĄs, que se organicen.

Yo estoy de acuerdo con Ă©l. Siempre y cuando, claro, devuelva las ayudas que el Estado y sus fifas le han dado y le llevan dando desde tiempos inmemoriales. Siempre que devuelva los favores que le han hecho para que construya sus megalĂłmanos proyectos en las mejores zonas de la ciudad y siempre que dejen de reĂ­rle las gracias en cuantas actividades empresariales y pseudodeportivas se le ocurran.

Yo soy un firme defensor de la iniciativa privada, siempre y cuando, naturalmente, sea privada de verdad.

No sé si he conseguido explicarme, porque, a mí, escribir pegado a la actualidad me pone muy nervioso. Como cuando calculaba el coste de un documento barnizado en UVI en todas sus påginas y me salían unas cifras disparatadas y absurdas.

ActualizaciĂłn.- Con el artĂ­culo ya en prensas -estaban los linotipistas dĂĄndolo todo, si hubiera linotipistas- al presidente del barniz UVI se le han venido encima todos los poderes fĂĄcticos y perifĂĄcticos y le han dicho que ni hablar, que el fĂștbol es una cosa muy seria y que no se puede tratar como un negocio.

Y se lo han venido a decir hinchas de clubes que son propiedad de emires ĂĄrabes y de empresarios instalados de siempre en la raya misma de la ilegalidad; se lo han venido a decir gobiernos que se valen del fĂștbol para todo tipo de artimañas mediĂĄticas; se lo han venido a decir exjugadores que hicieron de la fullerĂ­a en sus contratos multimillonarios todo un modo de vida y jugadores en activo que inventan copas davis privadas sin que se les mueva una ceja.... Y por supuesto se le han levantado en armas esas entidades generosas y sin ĂĄnimo de lucro (espero que se capte la ironĂ­a), tipos uefas y fifas, que de pronto han visto peligrar su armĂłnico modus vivendi.

Esto del fĂștbol reventarĂĄ, por supuesto, pero en lo que revienta o no, no les agĂŒe la fiesta a los que viven de ella, don Florentino.

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Cuando leo la historia del presidente de los barnices UVI, no puedo evitar pensar que lo más probable es que a ninguno de sus colaboradores se les pasase por la imaginación explicarle que la memoria era inmanejable; probablemente le dirían que quedaba estupenda. Ahora, seguramente nadie le haya alertado con suficiente insistencia de la que le iba a caer con la Superliga. La gente sólo puede endiosarse si está rodeada de pisamoquetas. En todo caso, espero que aguante el chaparrón y tenga suerte. Los de la UEFA tampoco son hermanitas de la caridad.