Partido Popular
Casado se vuelve más "ayusiano" para librar el "último round" en su carrera a la Moncloa
El líder de los populares salió fortalecido de la convención del PP pero en su entorno saben que las próximas elecciones serán su última oportunidad para llegar a Moncloa ante el crecimiento de Ayuso.

Pablo Casado ha decidido lanzar todo el poder del Partido Popular (PP) contra el gobierno de coalición de Pedro Sánchez como respuesta a la nueva ley de vivienda, asumiendo poco a poco el liderazgo de la "batalla ideológica" que le reclamaban los halcones de la derecha tras cerrar en falso la convención nacional partidaria.

Sin esperar a conocer los detalles del proyecto, Casado advirtió esta semana que en los ayuntamientos y comunidades autónomas donde el PP gobierna la ley de vivienda "no se va a aplicar". Además, adelantó que recurrirá al Tribunal Constitucional y aseveró falsedades como que la ley afecta a los propietarios de un piso, cuando el tope a las rentas se aplica a sociedades con más de 10 propiedades.

"Si tú tienes un piso con una hipoteca porque has ahorrado durante toda la vida para dejárselo a tus hijos", no puede ser que "el Gobierno te diga a qué precio lo puedes alquilar", afirmó en una entrevista con Telecinco.

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"El PP defiende la libertad de los ciudadanos para que cada uno haga lo que quiera con lo suyo", remarcó Casado frente al que considera un "ataque sin precedentes" del gobierno español a la propiedad privada, uno de los pilares del pensamiento conservador.

El argumento de la "libertad" fue el motor de la estrategia que utilizó la presidenta de Madrid, Isabel Ayuso, para aglutinar a los madrileños en bloque contra el "hipergobierno" central de Pedro Sánchez en plena pandemia. El recurso de articular una supuesta ofensa compartida, que utilizan tanto los nacionalistas, ha sido muy efectivo, a la vista del arrollador resultado electoral. 

Si tú tienes un piso con una hipoteca porque has ahorrado durante toda la vida para dejárselo a tus hijos, no puede ser que el Gobierno te diga a qué precio lo puedes alquilar

"Aquí tenemos a la persona que más daño político a hecho a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que es Ayuso", lanzó hace pocas semanas la ex presidenta madrileña Esperanza Aguirre, después de que la reelegida presidenta regional anunció que iba a postularse para dirigir el partido en Madrid, en un movimiento que se interpretó como paso necesario en sus aspiraciones nacionales.

Respaldando a Ayuso apareció también Cayetana Álvarez de Toledo, quien fue relevada como portavoz parlamentaria en agosto de 2020 cuando Casado viró hacia el centro. La diputada, que sigue reclamando volver al terreno de la lucha ideológica, insiste en que la presidenta madrileña está marcando el rumbo en ese sentido, y es lo que le permitió "aglutinar el voto de la derecha".

Casado lleva ya un buen tiempo haciendo equilibrio entre la derecha dura aznarista, con Ayuso como estandarte, y los "barones moderados" como el gallego Alberto Nuñez Feijóo y el andaluz Juanma Moreno, que piden rebajar la agresividad y mantenerse centrados, sobre todo cuando se trata de la estrategia en temas tan delicados como el conflicto catalán.

En este contexto, la convención del PP del pasado fin de semana no pasará a la historia como el cónclave del rearme ideológico o el trampolín mediático que lanzó a Casado a La Moncloa, aunque le ha servido para reforzar liderazgo interno, al menos momentáneamente, de cara a los dos largos años que tiene por delante hasta las próximas elecciones generales. 

El argumento de la "libertad" fue el motor de la estrategia que utilizó la presidenta de Madrid, Isabel Ayuso, para aglutinar a los madrileños en bloque contra el "hipergobierno" central de Pedro Sánchez en plena pandemia

Poco antes de la cita, Ayuso hizo temblar al PP. Se temió que la presidenta madrileña reventara el encuentro con una maniobra que hubiese dividido al partido haciendo naufragar las posibilidades de volver al poder. La líder regional se fue a Estados Unidos de visita para promover inversiones y desde allí marcó la agenda, pero al regresar se unió al conclave en una actitud que permitió mostrar unidad.

"Más allá de la contraprogramación de Ayuso, Casado pudo atraer a los barones territoriales y cerrar filas alrededor suyo. Eso escenificó que están con Casado, aunque también es porque están en contra de Ayuso", dijo en diálogo con LPO el politólogo Pablo Simón.

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¿Esta es la última chance de Casado? "No hay duda de que será el próximo candidato, pero después no sabemos que sucederá. El liderazgo de Casado es nuevo en una organización como el PP, y la coyuntura también lo es. El PP está en un escenario difícil, la derecha está fragmentada", recuerda.

El analista político remarca las encuestas muestran que el PP crece pero no tiene garantizado poder gobernar. En ese caso, surgiría un reto a su liderazgo. 

Más allá de la contraprogramación de Ayuso, Casado pudo atraer a los barones territoriales y cerrar filas alrededor suyo. Eso escenificó que están con Casado, aunque también es porque están en contra de Ayuso

A pesar de ello, y en coincidencia con otros analistas, el profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, advierte que no está nada claro que la "lideresa" madrileña pueda ser su rival a nivel nacional.

"Ayuso es una realidad territorial, muy cercana al PP de Madrid, como lo era Aguirre. Pero el PP de España no es tan españolista como el de Madrid, en Galicia y Andalucía son diferentes", apunta.

El dilema de Casado es que sin la Comunidad de Madrid no tiene opción de llegar a La Moncloa, pero tampoco con eso es suficiente. El dirigente conservador ha diseñado una estrategia en dos tiempos: primero comerse a Ciudadanos y luego virar hacia Vox. "Tiene dos blancos abiertos además de la oposición al Gobierno, es complicado, por eso Casado tiene posiciones erráticas", explica Simón.

Con Ciudadanos sumamente debilitado, al borde del abismo, el PP de Casado mira ahora hacia la ultraderecha, aunque sabe que se mueve en un terreno muy peligroso porque en algunas cuestiones no podrá nunca competir con Vox por más que asuma posiciones radicales identitarias, como hace Ayuso.

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Fuentes del PP consultadas por LPO insistieron en que el discurso de Casado de cierre de la convención no hubo un intento de asumir esa estrategia, siguiendo los pasos de su telonero, el canciller austríaco Sebastian Kurz, quien calificó de "cargas" a refugiados e inmigrantes. El ya dimitido Kurz, gobernó con Los Verdes, pero llegó al poder pactando con la ultraderecha. 

Con Ciudadanos sumamente debilitado, al borde del abismo, el PP de Casado mira ahora hacia la ultraderecha, aunque sabe que se mueve en un terreno muy peligroso porque en algunas cuestiones no podrá nunca competir con Vox por más que asuma posiciones radicales identitarias, como hace Ayuso.

Ayuso ya le marcó el camino a Casado en sus maniobras previas al cónclave conservador: o gana las elecciones y acepta el apoyo de Vox o muere políticamente.

Casado parece haber tomado nota, ya que en una entrevista televisiva dijo esta semana que "si sumamos más que independentistas e izquierdas, lograremos formar Gobierno". Entre el "ayusismo" y el "feijoismo" por ahora gana la primera.

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