Aniversario 1O
Aragonès apuesta a un referéndum acordado en medio de la presión de sus socios
La dirigencia catalana celebró los cuatro años del referéndum fallido de 2017 con una fuerte tensión interna por la detención de Puigdemont y rumores de ruptura.

El presidente catalán, Pere Aragonès, cree que el único camino para alcanzar la independencia de Cataluña es la celebración de un referéndum acordado con España, de ahí su firme apuesta por construir un liderazgo en base a la negociación con el Ejecutivo central de Pedro Sánchez, pese a la constante desafío de sus socios.

No obstante, el futuro del ex presidente Carles Puigdemont y líder de Junts, quien el próximo lunes tendrá que declarar en Cerdeña, Italia, por el nuevo intento de extradición por parte del Tribunal Supremo español, que motivó su detención y posterior liberación la semana pasada, supone la principal amenaza a los planes de Aragonès.

Con este telón de fondo y sus socios independentistas presionando hacia la radicalización, Aragonés aseguró en un mensaje institucional con motivo del cuarto aniversario del fallido reférendum unilateral del 1 de Octubre que "Cataluña volverá a votar" porque "el referéndum es la solución inevitable, el Estado lo sabe".

"El movimiento catalán no está unido"

Aquel día de 2017, el movimiento independentista catalán-partidos y sociedad civil-lograron la unidad necesaria para consumar un acto de desobediencia que se convirtió el mayor desafío institucional en España desde la recuperación de la democracia.

El referéndum, prohibido por la Justicia, derivó en una declaración de independencia unilateral, a la que el Ejecutivo del entonces presidente Mariano Rajoy respondió con una inédita intervención de la norteña región mediante el artículo 155 de la Constitución y la destitución del gobierno de Carles Puigdemont.

Cuatro años después y con la mayoría de los dirigente de aquel gobierno catalán ya indultados por Sánchez- salvo Puigdemont y un puñado de ex consejeros que huyeron a Bélgica-, Aragonès se declara "heredero" del 1 de Octubre y asegura que su gobierno "culminará la independencia" primero "forzando la negociación con el Estado", pero no solo eso, "sin renunciar a nada".

La referencia rupturista del discurso, no obstante, es solo parte del juego político y no forma parte de la estrategia de Aragonès, cuya apuesta por la negociación "es firme y va a continuar en cualquier circunstancia", según fuentes cercanas al President consultadas por LPO.

La convicción del dirigente de ERC es que si hay un nuevo referéndum tiene que ser "acordado" porque tiene que tener un "valor añadido" y un "resultado diferente" en cuanto al reconocimiento internacional, subrayan las fuentes.  

La referencia rupturista del discurso, no obstante, es solo parte del juego político y no forma parte de la estrategia de Aragonès, cuya apuesta por la negociación "es firme y va a continuar en cualquier circunstancia", según fuentes cercanas al President consultadas por LPO.

En público Aragonès pide también "recuperar el espíritu del 1 de Octubre" para "generar grandes consensos", en un claro guiño a sus socios de Junts y la CUP, quienes insisten en boicotear la mesa de diálogo y en volver a la unilateralidad, convencidos de las pocas posibilidades de llegar a la independencia mediante un acuerdo con el Estados español. Sin embargo, la unidad del independentismo parece hoy una quimera.

Esta semana, con motivo del debate sobre Política General en el Parlament, Aragonès puso freno a la CUP, los socios externos que dan estabilidad al gobierno, al rechazar su propuesta de poner fecha a un nuevo referéndum secesionista antes de que termine la legislatura, en 2025.

Dolors Sabater, diputada de los anticapitalistas, insistió en el tercer día de debate que fijar un plazo para un nuevo referéndum "dibuja un horizonte" para hacer "palanca para reactivar el independentismo". Por lo tanto, se trata de una propuesta para "generar tensión", dijo.

Más teatral, parafraseando a la ex presidenta del Parlament, Carme Forcadell, el diputado de la CUP Carles Riera le espetó: "ponga una fecha al referéndum, President".

Aragonès le replicó a la CUP que el acuerdo de investidura que firmaron "no habla de fechas concretas", pero los anticapitalistas insistieron que si no da un giro de "180 grados" no podrá contar con ellos ni para los presupuestos de 2022.

Nacionalistas de ultraderecha, los italianos que apoyan a Puigdemont desde Cerdeña 

Si bien Junts- los socios de ERC en el gobierno-, votaron en contra de la resolución parlamentaria de la CUP de poner fecha al referéndum por considerarla "inútil", el líder del grupo en el Parlament, Albert Batet, advirtió a Aragonés que existe una herida abierta por dejar fuera a su partido de la mesa de negociaciones con Sánchez.

"Practique la cultura de la unidad", le espetó pese a reiterar su poca confianza en el diálogo.

Desde el Govern quitan hierro a este conflicto interno y confían que en el futuro "a medida que avancen las negociaciones se incorporarán al diálogo las distintas fuerzas políticas que dan apoyo al gobierno".

El argumento de Aragonès puertas adentro es que poner fecha a un referéndum dificultaría la negociación en esta primera fase en la que se quiere generar confianza. "Primero se debe avanzar en el reconocimiento del conflicto político", dicen.

"Lo que estamos viendo en Cataluña son broncas partidarias para ver quien se hace con la mayoría en bloque independentista. Llevamos 9 años con el procés con la misma dinámica, sin que Cataluña haya ganado más poder", analiza el politólogo Oriol Bartomeus en diálogo con LPO.

"La diferencia es que si antes los independentistas conseguían votos radicalizándose, ahora pasa lo contrario. La posición de ERC le da más rédito electoral, las proclamas radicales ya no reciben adhesión", añade el experto de la Universidad de Barcelona.  

Lo que estamos viendo en Cataluña son broncas partidarias para ver quien se hace con la mayoría en bloque independentista. Llevamos 9 años con el procés con la misma dinámica, sin que Cataluña haya ganado más poder

Por otro lado, Bartomeus remarca que ERC quiere convertir a Aragonès en "un gran presidente", en el líder hegemónico del independentismo en los próximos años.

Puigdemont, líder de Junts, sabe perfectamente que se trata de esto, de ahí que aprovechó el aniversario del 1 de Octubre para reivindicar la vigencia de la declaración de independencia de 2017 y de su propio liderazgo desde el "exilio".

"Cuatro años después, la persistencia tiene un nombre, que conoce todo el mundo: Consell per la República", aseguró en un mensaje difundido por Youtube, en el que defendió la confrontación con el Estado español, al que acusó de querer "liquidar " a la "nación" catalana.

Puigdemont remarcó que "represión" persiste y que "todos los regímenes pasados y presentes se han encargado de demostrar que Cataluña nunca será aceptada como tal dentro del Estado español".

Casado vigila la mesa de diálogo con Cataluña y perfila su propuesta de unidad para mostrar liderazgo frente a Vox

Aragonès sabe que el imponderable de la eventual extradición de Puigdemont a España puede resultar un revulsivo para el independentismo, pero también acabará echando por tierra la vía de la negociación. Lo primero que pensó el dirigente de ERC cuando supo del arresto en Cerdeña fue que el Estado español se había equivocado y se infringía una autolesión.

Pero si este escenario no se produce, el político de ERC tiene más o menos asegurada la estabilidad, ya que sabe que Junts no puede dejar el gobierno, y podría prorrogar los presupuestos sin la CUP.

"Si Junts abandona la coalición le estaría regalando el gobierno a Aragonés, y fuera del gobierno no sobrevive. Por mucho que hagan gestos antisistema, los convergentes son totalmente del sistema. Y esto ERC lo sabe", subraya Bartomeus.  

Si Junts abandona la coalición le estaría regalando el gobierno a Aragonés, y fuera del gobierno no sobrevive. Por mucho que hagan gestos antisistema, los convergentes son totalmente del sistema. Y esto ERC lo sabe

Esto no significa que Junts no tenga como interés que fracase el diálogo para que ERC deje tirado a Sánchez y se avancen las elecciones en España.

"Un gobierno del Partido Popular con los ultraderechista de Vox -como pronostican algunas de las encuestas de este verano- volvería a movilizar al independentismo, y motivaría un gobierno de resistencia en Cataluña", avisa el experto. 

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