Ciudadanos
Ciudadanos se repliega a Cataluña para intentar un resurgimiento
Arrimadas busca recuperar la bandera del partido moderador de Cataluña. "La gente no se ha ido con otro partido sino a su casa, y está esperando a que los vuelvan a entusiasmar", afirmó Anna Grau a LPO.

Las encuestas electorales de los últimos meses colocan a Ciudadanos al borde de la muerte política, pero la líder de los naranja, Inés Arrimadas, no tira la toalla y confía en revivir el partido volviendo a las raíces.

Recuperar el papel de bisagra que un día se abogaron y pudieron tener en la política nacional y la posibilidad de liderar una alternativa de Gobierno en Cataluña, son los objetivos que se vuelven a marcan los liberales para los dos próximos años en los que se juegan nada menos que su supervivencia política.

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"No se puede vencer a quien nunca se rinde (...) el futuro no está escrito", aseguró Arrimadas, combativa, ante los militantes reunidos el 19 de julio en la convención partidaria celebrada en Madrid que trazó en nuevo rumbo que seguirán los naranjas.

El análisis que hace la Presidenta de Ciudadanos es simple: "El bipartidismo necesita un país dividido en dos para mantener su cuota de poder" y a la hora de lanzar reformas han tenido que buscar aliados en los nacionalistas. Por eso, los liberales tienen que ser el puente para alcanzar "pactos de Estado".

"Si Ciudadanos revive", el liberalismo engrasará "todas las reformas pendientes que necesita España", remarcó Arrimadas.

La reivindicación del centro, el papel de bisagra liberal, no es un argumento nuevo de Ciudadanos. Ha sido la narrativa con la que el partido irrumpió en la política nacional de la mano de Albert Rivera con 40 diputados en las elecciones de 2015. En aquellos comicios, Podemos obtuvo 69 diputados, y juntos sentenciaron el fin del bipartidismo.

A medida que el conflicto catalán escaló y Rivera visualizó la oportunidad de suplantar al PP, los liberales imprimieron un giro cada vez más pronunciado hacia la derecha, rumbo con el que terminaron estrellándose en 2019.

Sin embargo, a medida que el conflicto catalán escaló y Rivera visualizó la oportunidad de suplantar al PP, los liberales imprimieron un giro cada vez más pronunciado hacia la derecha, rumbo con el que terminaron estrellándose en 2019.

Antes de la debacle en Ciudadanos se hacía lo que decidía Rivera sin rechistar. Su estilo carismático, pero también autoritario, terminó haciendo mella en un proyecto que surgió en 2006 de un sector intelectual de la ciudadanía catalana que veía con gran preocupación el avance del nacionalismo en Cataluña.

La periodista Anna Grau, actual número dos de Ciudadanos en el Parlament, rechazó varias ofertas de Rivera para presentarse como candidata porque desconfiaba de su liderazgo. No obstante, con el partido en franco declive y Arrimadas en el mando, se lanzó a la arena política por pura convicción.

La periodista y actual número dos de Ciudadanos, Anna Grau.

"Sabía que no iba a poder trabajar con Rivera, y cuando se empezó a perfilar que quería dar el ‘sorpasso' al PP tampoco lo vi, pensaba que se iba a dar una castaña, como sucedió", explica Grau a LPO refiriéndose a los años en los que analizaba al partido desde su rol de periodista.

"Para mi Ciudadanos debía ser la CiU del siglo XXI, un partido moderador, creado para defender a Cataluña de los excesos y aportar al conjunto de España desde una perspectiva más regeneracionista, aunque sin ánimo de suplantar al PP o PSOE", dice la ahora diputada catalana.

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El hostigamiento que vivió Grau en noviembre de 2020 por defender el bilingüismo en Cataluña en una tertulia televisiva fue la gota que colmó el vaso, y el hecho que Ciudadanos saliera en su defensa terminó por decantar su decisión de integrarse a las filas como candidata en las elecciones del 14 de febrero. 

Si bien es consciente de la crisis que atraviesa el partido naranja, la diputada confía en que el partido sobrevivirá y recuperará terreno perdido gracia al liderazgo de Arrimadas y al capital humano y político actual.

Para mi Ciudadanos debía ser la CiU del siglo XXI, un partido moderador, creado para defender a Cataluña de los excesos y aportar al conjunto de España desde una perspectiva más regeneracionista, aunque sin ánimo de suplantar al PP o PSOE.

"Arrimadas tuvo que gestionar la debacle de Rivera como si fuera suya, tuvo que aguantar las críticas de todos lo que antes no se atrevían a abrir la boca, y lo hizo de forma muy democrática, algo que no es fácil de hacer", señala Grau.

"Ciudadanos ha cometido errores pero las consecuencias fueron desproporcionadas", analiza la diputada, en línea con el discurso de Arrimadas tras el duro golpe sufrido en las pasadas elecciones del 4 de mayo en Madrid, cuando Ciudadanos pasó de gobernar en coalición con el PP de Isabel Díaz Ayuso a desaparecer de la Asamblea regional.

En su reciente arenga de renovación, Arrimadas asumió los errores del pasado pero evitó hurgar en las heridas, como el "harakiri" cometido cuando antes de la debacle de 2019 Ciudadanos tuvo los escaños suficientes para sumar con el PSOE de Sánchez y Rivera dijo "no".

El último golpe que dejó al partido en situación crítica ocurrió ya bajo el liderazgo de la jerezana tras la moción de censura contra el PP que pactaron con los socialistas en Murcia, que se frustró por el transfuguismo de tres diputados naranjas, y cuya consecuencia directa fue la salida de dirigentes rumbo a las filas conservadores y el derrumbe en Madrid. 

El vicepresidente andaluz, Juan Marín.

A escala nacional, tras dos años de gobierno de coalición progresista y con España aún saliendo de la pandemia, el PP de Pablo Casado se sitúa a la cabeza en la intención de voto con 28,9% en unas nuevas elecciones, superando al PSOE de Pedro Sánchez, con un 25%, es decir, 3 puntos menos que en 2019. Por su parte, Vox y Unidas Podemos se mantienen como tercera y cuarta fuerza con caídas de 1 y 3 puntos respectivamente, según los sondeos de este verano.

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Pero mientras la derecha se consolida como alternativa y la extrema derecha resiste, el panorama que afronta Ciudadanos es desolador, ya que no sólo caerían de quinta a séptima fuerza en intención de voto, siendo superados por Más País y ERC, sino que en el reparto de escaños se quedarían apenas con uno. En junio el pronóstico era aún peor, puesto que se quedaban fuera.

En Ciudadanos tienen claro que después de lo ocurrido en Madrid deben trabajar duro para recuperar la confianza de los votantes. De competir de tú a tú con conservadores y socialista hace dos años, los liberales perdieron casi todo su caudal político, 500.000 votos que fueron a parar al PP y Vox.

En cambio, en los comicios de febrero de Cataluña los votos se fueron en gran parte a la abstención. "La gente no se ha ido con otro partido sino a su casa, y está esperando a que los vuelvan a entusiasmar", sostiene Grau, quien destaca que el PSC de Salvador Illa ganó con menos apoyos que los que recibió Arrimadas en su histórico triunfo de 2017. 

El PSC se ha convertido en una especie de puerta giratoria entre el Ejecutivo y la Generalitat y alguien tienen que hacer oposición, y por eliminación solo quedamos nosotros. Creo que igual que Ciudadano nació en Cataluña, renacerá en Cataluña.

Con la mesa de diálogo sobre el conflicto catalán entre la Generalitat y el Ejecutivo central como telón de fondo, Ciudadanos ve posible recuperar el terreno perdido.

"El PSC se ha convertido en una especie de puerta giratoria entre el Ejecutivo y la Generalitat y alguien tienen que hacer oposición, y por eliminación solo quedamos nosotros. Creo que igual que Ciudadano nació en Cataluña, renacerá en Cataluña", pronostica la diputada naranja.

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Grau está convencida de que en Cataluña continuará la tensión con los independentistas y subraya que "a diferencia del PSC y el PP, para Ciudadanos la calidad democrática no es negociable".

Además de recuperar músculo en el feudo catalán, Ciudadanos aspira a mantenerse en los territorios donde gobierna en coalición, de ahí el importante papel del vicepresidente andaluz, Juan Marín; la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, y el vicepresidente de Castilla y León, Paco Igea. Marín insistió que no habrá elecciones anticipadas en Andalucía, y que su intención es seguir gobernando con el PP.

Al tenor de cómo están las encuestas, al PP nacional ya no le interesa acabar con Ciudadanos ni hacer listas conjuntas, algo que puede ser una bendición para Arrimadas, quien se queda con la única opción de tener que defender un espacio político propio con capacidad de jugar como bisagra.  

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