Torrelodones, el fuerte donde el 15M pervive diez años después
El partido Vecinos por Torrelodones recogió la indignación de las calles, desalojó al PP de uno de sus bastiones históricos y hoy aún gobierna la localidad por tercer mandato consecutivo,

La indignación llenó las plazas y el país se vio envuelto, de punta a punta, en una oleada de movilizaciones. El 15 de mayo de 2011 se abrió en España una vía nunca antes explorada, por la que ciudadanos de todos los colores se unieron para exigir una nueva forma de hacer política. El estallido reflejó el hartazgo de una sociedad sometida a las consecuencias de la peor crisis económica de la historia reciente y a una crisis social sin precedentes, después de drásticas medidas de austeridad impuestas desde la clase política, que sin embargo parecía mantener intactas sus condiciones. 

El fin de los privilegios de quienes gobernaban, transparencia y un acercamiento del poder a la sociedad eran algunas de las principales peticiones del llamado movimiento 15M. Por entonces no existía ningún partido nacional que recogiera los vientos de esta protesta, pero sí una plataforma municipalista que llegó al poder en Torrelodones, a 29 kilómetros de la Puerta del Sol, donde todo comenzó. Desde entonces, esta plataforma ha mantenido el Gobierno y aumentado su representación, convirtiéndose en la prueba de éxito de aquellas demandas sociales que coparon las calles.

Este sábado hacen diez años desde que una plataforma llamada "Democracia Real Ya!" llamó a una manifestación que se celebraría en Madrid el 15 de mayo. Durante varias semanas enviaron comunicados y convocaron ruedas de prensa, sin éxito alguno. A la presentación oficial sólo acudieron tres medios de comunicación. Sin embargo, por primera vez se utilizaron las redes sociales como un altavoz, demostrando su histórico poder de convocatoria. Al terminar, un grupo de manifestantes improvisó una acampada en la Puerta del Sol, a siete días para las elecciones autonómicas y municipales. 

La iniciativa de aquellos primeros indignados, sin organización previa ni estrategia alguna, se extendió por todo el país, adquiriendo un protagonismo insospechado. El impacto electoral benefició ligeramente a IU y UPyD, las formaciones alternativas al bipartidismo, pero sólo en el municipio madrileño de Torrelodones este empujón resultó determinante. 

La característica más llamativa de aquel fenómeno es que no tenía ideología política definida, sino que aunó a distintas sensibilidades, de derecha a izquierda. Un estudio publicado entonces por Havas Media reveló que el movimiento contaba con el respaldo del 81% de la población española, y que el 60% de los votantes del Partido Popular también apoyaban el 15M. Tampoco existía por entonces un partido nacional que recogiera la reivindicaciones y sólo tres años más tarde se fundó Podemos, que se atribuyó el legado de aquella ola de indignación y que renunció a pasos agigantados a los principios que erigió el movimiento. 

Sin embargo, las elecciones que tuvieron lugar en mayo de 2011 sí permitieron que el movimiento 15M tuviera su primera traducción institucional, que se ha mantenido diez años después. Fue en Torrelodones, un municipio de 24.000 habitantes situado al noroeste de la capital, donde los coletazos de las movilizaciones desalojaron por primera vez al Partido Popular del Ayuntamiento desde 1991, y permitieron llegar al poder a Vecinos por Torrelodones, un partido que encarnó el hartazgo social frente la bipartidismo. Frente a la caída libre electoral que experimentó Podemos, esta plataforma no ha hecho más que aumentar sus apoyos elección tras elección, gobernando la localidad durante los últimos diez años, y con mayoría absoluta desde 2015. 

Vecinos por Torrelodones, la indignación hecha partido

 Vecinos por Torrelodones surgió como una plataforma vecinal en 2004, tras la unión de varios residentes en esa localidad madrileña, en protesta por la gestión del PP, que pretendía construir un campo de golf en terreno protegido. En 2007 la plataforma se convirtió en partido y ese mismo año obtuvo 4 concejales. En 2011, alentados por las reivindicaciones sociales, desalojaron por primera vez a los populares de la Alcaldía tras dos décadas de Gobierno ininterrumpido; en 2015 lograron la mitad de los votos que se depositaron en las urnas y en 2019 revalidaron la mayoría absoluta. 

La primera alcaldesa de Vecinos por Torrelodones fue Elena Birrum, que nada más llegar al Consistorio en 2011 renunció al coche oficial, recortó el salario de la corporación y borró otras partidas heredadas de la corporación anterior, como una alfombra roja del Ayuntamiento que acarreaba importantes gastos en concepto de limpieza y mantenimiento. Unas medidas que respondían a la oleada de indignación y que llevaron a Torrelodones a ser objeto de artículos en The New York Times o en The Wall Street Journal, como modelo de "limpieza política". Era la primera vez que la sociedad y los vecinos llegaban a un Ayuntamiento. 

A aquella formación se unieron personas de distintas sensibilidades y alejadas hasta entonces de la política. Así, el entonces actor Toni Cantó, vecino de la localidad, concurrió en el año 2007 de número cinco en la lista. Quedó fuera del Ayuntamiento -Vecinos por Torrelodones consiguió cuatro ediles- y después dio el salto a UDPyD, para más tarde pasar a Cs y PP. Además de Cantó, de corte liberal, también fue fundador del partido Juan Luis Cano, periodista y uno de los dos humoristas de Gomaespuma, más socialdemócrata. 

Equipo de Vecinos por Torrelodones tras los comicios de 2019.

Una combinación que da muestra de otro de los rasgos de este partido vecinal, una fuerza transversal que acoge a ciudadanos que previamente habían apostado por distintas opciones políticas. "Nosotros tenemos en cuenta a las personas, no a los partidos", relata el actual alcalde del municipio, Alfredo García-Plata. "En las autonómicas y generales, los miembros del equipo de Gobierno votamos a distintos partidos", destaca, "pero lo importante cuando hablamos de Torrelodones, nos ponemos de acuerdo", destaca. "Si sale algún tema de política nacional podemos incluso discutir, pero nos une la gestión y el sentido común para nuestro municipio", relata el ahora primer edil.

Fue la propia Birrum -hoy jefa de Gabinete del ministro Escrivá- quien, durante su segundo mandato como alcaldesa, pidió ceder el testigo dentro del partido, en consonancia con la limitación de mandato que la plataforma se había autoimpuesto. Así lo explica su sucesor y actual alcalde, García-Plata. "No reunieron a los afiliados y nos dijeron que había dos opciones: o había personas nuevas dispuestas dar un paso adelante, o el partido se cerraba", relata el actual edil. "Ese partido tenía que seguir, así que nos presentamos unos cuantos. El relevo fue tomando café y churros y contándonos cómo era esto". 

García Plata, que este domingo cumple 52 años, llevaba desde los 22 trabajando en una empresa familiar, pero su arraigo en el municipio, donde crecían sus cinco hijos, le hizo implicarse en la vida y los problemas del lugar. El nuevo equipo fue renovado casi al completo, y sólo tres dirigentes de los dos primeros mandatos se mantienen, al haberse incorporado en la etapa final. "Los actuales miembros del Gobierno Torrelodones llegaban por primera vez a la política. Nunca habíamos tenido afiliación de ningún partido", destaca.  

Una limitación de mandatos que se hizo efectiva en esta localidad madrileña y que otras formaciones como Podemos también predicó en sus inicios para después fulminarla. Es lo que sucedió en el partido morado también con otros principios como la transparencia, la rendición de cuentas, la renuncia a los privilegios o las limitaciones salariales.

En opinión de García-Plata, los llamados nuevos partidos como Podemos y Ciudadanos fueron "una oportunidad perdida para cambiar las cosas". "Son de reciente creación y podían apostar por otra forma de honestidad, y basarse en esa honestidad y esos principios, pero luego no es fácil llevarlo a cabo. La idea está bien pero después hay que implementarla", relata el alcalde. "Había muchas personas que tenían la confianza de que se pudiera hacer ese modelo que existe ya en Torrelodones y que podría haber existido a nivel estatal. No sé si no sé si han podido los egos", desliza, antes de dar lo que para él es la clave del éxito. "Hay que entender más de personas que de ideologías".

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