Iglesias se corta la coleta tras confiarle un último servicio para la campaña fallida de Madrid
El ex vicepresidente de Gobierno abandonó la coleta ya el pasado verano pero recurrió a su 'look' original como un elemento desesperado por volver a los orígenes y conectar con su electorado

 Pablo Iglesias ha sorprendido este martes con un cambio de look: el ex vicepresidente, que en 2014 fue bautizado como el 'chico de la coleta' después de erigirse fundador de una plataforma electoral llamada Podemos, ha abandonado su elemento más característico con un drástico corte de pelo. 

El dirigente, que dejó el Consejo de Ministros para salvar a su partido en las elecciones madrileñas y que abandonó todos sus cargos tras los malos resultados obtenidos en los comicios, ha guardado silencio desde su última derrota en las urnas, y sólo ha reaparecido para dar la "exclusiva" de su paso por la peluquería a La Vanguardia, que ha publicado unas imágenes en las que Iglesias posa sin su habitual melena leyendo un libro escrito por el mismo periodista que firma la noticia. 

Iglesias prescinde así de su rasgo más característico el que le sirvió de trampolín hace una década para darse a conocer en las tertulias de canales de televisión marginales; unos primeros debates que le abrieron paso a las grandes cadenas, donde cosechó después su personaje y de las que se ayudó para su triunfo electoral en las europeas de 2014 y en sus primeras generales de 2015.

Desde aquellas elecciones, el éxito de Podemos no hizo más que menguar; de disponer de 5 millones de votos en solitario por entonces a los tres millones que alcanzó junto a IU en noviembre de 2019. Con su entrada en el Gobierno, en enero del año pasado, Iglesias vio alcanzada su máxima aspiración y meses después abandonó la tradicional 'coleta' por un moño, que exhibió por primera vez tras las vacaciones, el pasado agosto. Una nueva imagen que se entendía como una transición; el preludio del corte de su cabellera que había exhibido hasta hace bien pocas semanas. 

Fue a mediados de marzo, cuando tras la moción de censura fallida de Murcia, planeó usar el trampolín de la convocatoria de Madrid para hacer Historia, como adelantó LPO: o formaba el primer primer gobierno de izquierdas en la Comunidad en los últimos quince años o, de no conseguirlo, consumaría su salida de la vida pública, aburrido de la falta total de influencia en el Ejecutivo y del ninguneo de Pedro Sánchez -que estuvo meses posponiéndole una reunión que finalmente nunca se produjo-.

Para este último servicio a su partido, y durante la última semana de campaña electoral en Madrid, Iglesias adoptó una decisión que no pasó desapaercibida: volvió a emplear la coleta que había abandonado meses atrás y que le unían a sus orígenes en la política, cuando apenas era un desconocido que hablaba de política y vivía en Vallecas. 

Pablo Iglesias en el polémico debate de la SER en la última semana de campaña. 

Después del radical cambio de vida del mandatario con su mudanza a un lujoso chalet de Galapagar y perdido el espíritu original de la formación, con la renuncia a algunos de sus principios básicos de transparencia, rendición de cuentas o limitación de cargos, Iglesias trató de volver a atraer al electorado que un día se fijó en él empleando para ello el mismo recurso. Un elemento que, siete años después del lanzamiento de Podemos, podría haberle pesado en lugar de favorecerle y que ha optado por eliminar tras dar por finalizada su etapa en la vida pública. 

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