Cataluña
La ruptura de Waterloo: Puigdemont y Comín, enfrentados por las negociaciones con ERC
Los dos exigen a Esquerra más poder para el Consell per la República, pero ambos se disputan la dirección del organismo. Puigdemont quiere que Junts tenga consejerías y Comín apuesta por no entrar en el Govern

La contrarreloj ya ha comenzado. Este lunes se cumplió un mes de la primera votación de la investidura fallida de Pere Aragonés y, por tanto, a ERC está obligada a llegar a un acuerdo con Junts antes del 26 de mayo para evitar la disolución automática del Parlament y la convocatoria de nuevas elecciones. La negociación con Junts se traslada este martes a la cárcel de Lledoners, pero la última palabra sigue estando en Waterloo.

Así lo reconocen a LPO altos cargos de Esquerra, que afrontan la cumbre de Pere Aragonés y Oriol Junqueras con Jordi Sànchez en el centro penitenciario barcelonés con pocas expectativas de éxito: "Están apurando la negociación hasta el final porque ni ellos mismos se ponen de acuerdo en lo que quieren. Y ahí está el verdadero peligro".

Las fuentes de ERC consultadas admiten que el principal escollo para llegar a un acuerdo está en la "guerra fría" que mantienen desde Waterloo Carles Puigdemont y el ex republicano Toni Comín, convertido en la mano derecha del ex president desde su huida de la justicia, e incorporado a las listas de Junts para las europeas.

De puertas para afuera, ambos transmiten una imagen de "unidad de acción" que, sin embargo, no se corresponde con la realidad: "Los dos coinciden en exigirnos un mayor poder para el Consell per la República, pero ambos aspiran a tener el control total sobre la misma".

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Cabe recordar, en ese sentido, que Puigdemont pide que el llamado 'Govern en el exilio' tenga "poder ejecutivo", e intervenga en las decisiones que se adopten desde la Generalitat. Una exigencia que es "totalmente inadmisible" por parte de Esquerra, que no quiere reposar su acción de gobierno "en lo que diga Waterloo".

Más allá de esta disputa por el control del Consell, en Esquerra lo que verdaderamente preocupa es el debate abierto en Junts por la posición a adoptar en las conversaciones para formar Govern.

Según los datos que manejan los republicanos, "ni Puigdemont ni Jordi Sànchez quieren repetir elecciones", pero chocan con otros sectores del partido por la entrada o no de Junts en el futuro Govern. El ex president, que quiere convertir a Elsa Artadi en vicepresidenta económica, apuesta por un reparto de consejerías que sea beneficioso para JxCat, pero cada vez se está encontrando con más contestación interna.

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Laura Borràs, candidata de Junts el 14-F y actual presidenta del Parlament, ha dejado claro, en conversaciones privadas, que prefiere "hacer oposición" a un futuro Govern monocolor de ERC. La misma posición la comparten Jordi Canadell y el propio Tomi Comín, que presiona a Puigdemont desde Waterloo.

Consciente de la posición del ex president y de Jordi Sànchez, Pere Aragonès ya dejó la semana pasada la puerta abierta a un Govern monocolor de ERC con apoyo parlamentario de Junts. Un escenario, admiten en Esquerra, que no se descarta, aunque de momento constituye una estrategia de presión a Puigdemont y Sànchez.

En Junts solo coinciden en llevar las negociaciones hasta el límite a la espera de ponerse de acuerdo ellos. Pero apurando tanto corremos el riesgo de estrellarnos

Los siguientes pasos a dar dependerán de la cumbre de Lledoners de este martes, pero los republicanos no ocultan su pesimismo: "En Junts solo coinciden en llevar las negociaciones hasta el límite a la espera de ponerse de acuerdo ellos. Pero apurando tanto corremos el riesgo de estrellarnos". 

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