Arrimadas se echa en brazos de Ayuso para taponar la fuga de votantes de Cs al PP
Las encuestas confirman que 6 de cada 10 votantes de Ciudadanos se pasarán al Partido Popular. Los politólogos consultados por LPO afirman que la líder naranja busca un 'efecto tapón'

Jugar a ser un partido bisagra obliga a cabalgar continuas contradicciones. A pesar de que Isabel Díaz Ayuso adelantó elecciones acusando a sus socios 'naranjas' de una potencial traición como la urdida en Murcia contra el PP, la presidenta de Ciudadanos Inés Arrimadas ha certificado esta semana que su formación sólo apoyará un gobierno con los 'populares' y sin Vox tras las elecciones del 4 de mayo. 

Tras apretar el botón nuclear del adelanto electoral, Ayuso cesó a todos los consejeros 'naranjas' y sus respectivos equipos. Además, ha integrado en sus listas al exdiputado de Cs, Toni Cantó, y a otros cargos de la formación liberal. Pero los de Edmundo Bal no ven más opciones que dejar claro a los electores que no permitirán un gobierno de izquierdas si consiguen superar la barrera del 5% de los votos para entrar en la Asamblea de Vallecas. 

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¿Y por qué no jugar a la indefinición sobre el eventual apoyo a uno u otro bloque? "Independientemente del candidato que estuviera al frente en estas elecciones, Ciudadanos lo tiene muy difícil porque no tiene narrativa; no se sabe muy bien para qué votar a Cs", responde el politólogo Pablo Simón.

Los expertos consideran que la apuesta de los liberales de explicitar su futuro respaldo a Ayuso no busca otra cosa que trasladar un "mensaje de utilidad" que logre taponar una fuga masiva de electores hacia las filas del PP. De hecho, como recogió LPO, seis de cada diez antiguos votantes de Cs se decantarían ahora por la papeleta de Ayuso y apenas un 7% de los antiguos votantes caminan hacia el PSOE. 

Así que horas después de conocer el muy cuestionado barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que apuntaba a un empate entre bloques, en el cuartel general de Cs decidieron jugárselo todo y apostar por un mensaje hacia esa parte de su antiguo electorado que no quiere un gobierno con fuerzas de izquierdas. "No veo vías muy diferentes por las cuales pueden intentar taponar esa fuga", abunda Simón.

 A diferencia de lugares como Cataluña, el electorado madrileño de Cs tiene un sesgo más escorado hacia posiciones de derechas. "Ciudadanos en Madrid se ha alimentado fundamentalmente de gente procedente del Partido Popular", recuerda José Pablo Ferrándiz, sociólogo e investigador principal de Metroscopia. "Y ahora emprende un camino de retorno hacia la marca de origen", añade.  

En el discurso público, Arrimadas se aferra a que en una futura negociación, exigirá que Ayuso respete el acuerdo de gobierno que firmó en su día con el entonces candidato y ahora exvicepresidente madrileño, Ignacio Aguado.  

Arrimadas se aferra a que en una futura negociación, exigirá que Ayuso respete el acuerdo de gobierno que firmó en su día con Aguado

Ferrándiz incide también en que el electorado 'naranja' suele ser "muy pragmático y vota en el sentido útil" de conformar gobiernos y de saber que su papeleta va a servir para propiciar la gobernabilidad. "¿Lo importante es intentar vengarnos de lo que ha hecho Ayuso contra nosotros?", se llegó a preguntar la presidenta de Cs en una entrevista para justificar su estrategia.  

Goteo de bajas

Además, a la ya difícil posición narrativa, se suma una debilidad orgánica patente, con un goteo constante de bajas. La última en salir este mismo viernes ha sido Melisa Rodríguez, a la que Arrimadas había incluido en el 'núcleo duro' del partido con funciones de portavoz adjunta. "Si los dirigentes y cargos se están marchando, ¿por qué me tengo que quedar yo?", cree Ferrándiz que pueden preguntarse los electores. "Lo tiene muy complicado, porque la marca está en un claro descenso en el conjunto de España", remata.  

En la retina todavía permanecen unos demoledores resultados electorales en Cataluña. Allí, el partido naranja pasó de ser la fuerza más votada a perder 30 diputados y quedarse con sólo seis asientos en el Parlament. Ahora, las esperanzas de la candidatura de Bal están en salvar los muebles consiguiendo superar el umbral mínimo del 5% necesario que les daría automáticamente 6-7 escaños en la Cámara de Vallecas. 

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