Econom铆a
La 'Ley Aubry' de Francia, el preocupante antecedente para la semana laboral de 4 d铆as de Errej贸n
Fue aprobada en el a帽o 2000 por el gobierno socialista de Jospin. Francia cay贸 en el mercado mundial y la posterior flexibilizaci贸n de la norma provoc贸 que los trabajadores perdieran sus beneficios

Una semana laboral de 4 d铆as. El Gobierno ya estudia esa propuesta de M谩s Pa铆s despu茅s de que 脥帽igo Errej贸n arrancara a Carmen Calvo el compromiso de analizar la medida. El plan, no obstante, genera dudas en Industria, y lo cierto es que no se ha implementado en muchas partes del mundo. Sin embargo, Espa帽a tiene un espejo muy cercano donde evaluar iniciativas similares.

Se trata de Francia, que llev贸 adelante a partir del a帽o 2000 una jornada laboral de 35 horas semanales despu茅s de decenas de a帽os con 39 horas trabajadas por semana, aunque el promedio era de 41, si se suman las horas extra.

La reforma francesa podr铆a denominarse como "la reforma que no fue", dado que apenas unos a帽os despu茅s de que se aplicara tibiamente lo que se conoce como la Ley Aubry, comenz贸 una flexibilizaci贸n que hace que en la actualidad la reforma sea un recuerdo difuso para la mayor铆a de los franceses.

[El Covid y los fondos europeos, las pegas de Industria a la semana laboral de 4 d铆as de Errej贸n]

Como en cualquier cuesti贸n de 铆ndole pol铆tico est谩n los defensores y los detractores. En el caso de la reducci贸n de la jornada laboral en Francia no es posible encontrar un solo punto de consenso respecto a lo que signific贸 para la econom铆a del pa铆s galo.

Todo ello porque la reforma que propuso inicialmente el gobierno socialista contaba con una letra peque帽a enga帽osa para los dem谩s. Para contentar a las empresas y evitar un choque con el poder econ贸mico se vot贸, junto la reducci贸n de la jornada laboral, una ca铆da significativa de las cargas sociales y la posibilidad de anualizar la cantidad de horas, de forma que fuera la empresa la que decretara los ritmos de trabajo.

Originalmente la idea parec铆a tener sentido: frente a un paro muy alto, el reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados. Pero su implementaci贸n fue muy err谩tica y poco a poco se fue flexibilizando de tal forma que se pudo superar la cantidad semanal de horas contratadas. Adem谩s, las horas extras no se abonaban, sino que se ofrec铆an m谩s d铆as de vacaciones y otras medidas que llevaron a un temprano incumplimiento.

Segolene Royal, Martine Aubry y Fran莽ois Hollande, en un acto del Partido Socialista Franc茅s.

Probablemente la modificaci贸n que m谩s flexibiliz贸 lo que se hab铆a votado inicialmente es la posibilidad de que las empresas pidan una suspensi贸n de la jornada reducida al declararse en crisis. La econom铆a francesa viene siendo golpeada desde hace a帽os, lo cual ha repercutido en una declaraci贸n masiva de crisis y en que las 35 horas se apliquen tan solo en industrias muy espec铆ficas.

Hay dos datos que son incuestionables sobre las repercusiones de la reforma durante su breve periodo de aplicaci贸n. El primero es que se crearon cerca de 400.000 puestos de trabajo nuevos, lo que los defensores adjudican a la reducci贸n de la jornada y los detractores a la bajada de las cargas patronales. Sin embargo, al poco tiempo se retom贸 una din谩mica de alta desocupaci贸n y, sobre todo, de mayor precariedad laboral.

Se crearon cerca de 400.000 puestos de trabajo nuevos. Sin embargo, al poco tiempo se retom贸 una din谩mica de alta desocupaci贸n y, sobre todo, de mayor precariedad laboral

El segundo dato fehaciente es la ca铆da de Francia en el mercado mundial. Es decir: la reducci贸n del lugar que sus ventas ocupan en el mundo. Aqu铆 tambi茅n hay distintas justificaciones: para los que apoyan la Ley Aubrey, se trata de un problema externo, vinculado a la incorporaci贸n de China a la OMC en 2001 y el encarecimiento del euro respecto del d贸lar; para los que no la apoyan, la reforma es la causante de todos los males.

Luego est谩 el problema fiscal, ya que todo lo que las empresas dejaron de aportar no fue compensado con lo que el Estado recaudaba a trav茅s del consumo. Esa circunstancia ha provocado que los presidentes Sarkozy y Macron promovieran reformas laborales que el pueblo franc茅s rechaz贸 en las calles.

A la hora de evaluar el proyecto que se trata en Espa帽a es necesario tener la mayor informaci贸n posible sobre qu茅 implicaciones tiene una pol铆tica como esta. En Francia los beneficios que ten铆a para los trabajadores se han ido agotando y flexibilizando mientras que las compensaciones patronales son las que han perdurado.


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