Elecciones generales
El liderazgo de Yolanda Díaz amenaza la supervivencia de Iñigo Errejón
El perfil de la futura candidata de Podemos a la presidencia de Gobierno ocupa el espacio ideológico del dirigente, que apela a un electorado de izquierda radical disconforme con la línea de Iglesias

 La irrupción de Yolanda Díaz como la futura candidata de Unidas Podemos hace tambalear algunas piezas de la izquierda, e Iñigo Errejón es una de las que tiemblan con más fuerza. La sucesora designada por Pablo Iglesias para aspirar a la Presidencia del Gobierno altera la hoja de ruta de Más País, el proyecto nacional que lanzó el ex número dos de Podemos hace un año y medio, ante la repetición electoral de 2019. 

El diputado por Madrid perfiló su figura como la antítesis de Iglesias tanto en formas como en fondo. Aunque ambos compartían el proyecto, el principal debate que desgarró Podemos fue sobre cómo llegar a esos objetivos, si mediante el pactismo, aunque conllevara concesiones, o mediante el planteamiento de exigencias irrenunciables, aunque llevara a la ruptura. 

Este debate de fondo, que se planteó en Vistalegre 2, fue acompañado de una diferencia sustancial en las formas; frente a la dureza del líder morado, Errejón abogaba por una transversalidad que se instalaba también en el cómo y que abogaba por un carácter más conciliador también hacia el adversario político. El dirigente madrileño se perfiló la figura para encarnar la izquierda amable que se presentó a las elecciones de Madrid en primavera de 2019 con Más Madrid para después dar el salto nacional en otoño. 

Una apuesta, bajo la plataforma de Más País, que por entonces generó dudas entre los suyos y que demostró su fracaso en las urnas, obteniendo únicamente dos diputados -el propio Errejón y otro de Equo- y otro de Compromís, su aliado valenciano. 

Después del distanciamiento entre la plataforma nacional y Más Madrid, el proyecto original del errejonismo, el dirigente mantiene su apuesta nacional como única plataforma para pervivir en la política, con el objetivo de ampliar su representación en todo el país. Lejos de amilanarse por los malos resultados de las últimas generales, el dirigente ha puesto en marcha la maquinaria en los territorios para tener federaciones que puedan concurrir en unos eventuales comicios, un escenario donde Yolanda Díaz podría herir de muerte a Más País. 

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El partido nacional de Errejón bebió electoralmente de la aversión que generaba el líder de Podemos entre el propio electorado de izquierdas. Con un perfil menos agresivo que Iglesias, su ex número dos supo captar los votos del 'anti pablismo'; la muestra de ello se dio en Madrid, donde el espacio que ocupó en Podemos, que en 2015 obtuvo 27 diputados, se conservó gracias a Más País, que consiguió 20 escaños frente a los 7 de los morados. 

El éxito de la candidatura madrileña de Iñigo Errejón se debió a que movilizó a un sector de votantes que no hubieran apostado por el partido de Iglesias. Pero el fenómeno perdió parte de su efecto en la repetición electoral, tras el abrupto abandono de Madrid para cumplir las aspiraciones nacionales; y el efecto podría acabar definitivamente en las próximas elecciones generales, que amenazan con precipitarse tras el último seísmo político y las crecientes presiones de Podemos sobre el socio mayoritario de Gobierno.  

La presencia de Yolanda Díaz en la cúspide de Podemos amenaza ahora el rol del partido de Iñigo Errejón. La relación entre ambos dirigentes es buena, y han mantenido abierta las vías de comunicación incluso después de su traumática ruptura con Podemos. La ministra de Trabajo combina ideas firmes con un carácter marcadamente conciliador; un perfil que difumina los contrastes otrora existentes con el ex número dos del partido morado. 

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Díaz no tendrá control total sobre el partido y parte de las decisiones seguirán tuteladas por Pablo Iglesias, que renunciará a parte de su visibilidad para recuperar a una parte del electorado. Sin embargo, esos votantes que veían al líder de Podemos como una amenaza podrán volver a apostar por una líder cercana que bien podría encarnar la 'transversalidad' de la que reniega la cúpula morada. 

El trasvase de votos a Podemos en caso de que se imponga la línea 'transversal' de Yolanda Díaz amenaza con ocupar el espacio electoral de Errejón y llevar al ostracismo a Más País. Un fenómeno que supondría la fragmentación de la izquierda y la pérdida del voto que no obtuviera escaño, algo que ya ocurrió en 2019. 

Sin embargo, la continuidad del núcleo duro del líder al frente de Podemos puede dar oxígeno a las filas de Iñigo Errejón. A día de hoy la ministra de Trabajo ni siquiera es afiliada en el partido de Iglesias, y todo el aparato está controlado por el tándem Iglesias-Montero. En caso de que las caras visibles del partido tengan altavoz y se impongan en el discurso, con los habituales exabruptos protagonizados por Pablo Echenique o Juan Carlos Monedero, el perfil del dirigente mantendrá su razón de ser. 

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