PSOE
Los críticos de Susana Díaz buscan eliminar las primarias andaluzas para nombrar un líder por aclamación
El Congreso Federal del PSOE se celebrará en octubre, y aumentan las voces que piden adelantar la celebración del proceso en Andalucía para contar con interlocutores válidos en esa federación

Elegir al líder del socialismo andaluz antes de la celebración del Congreso Federal del PSOE y conseguir una retirada de Susana Díaz que evite las primarias. Es el reclamo extendido en la federación más importante del PSOE, que urge a la renovación del partido para afrontar los próximos comicios andaluces previstos para finales de 2022. 

El Congreso Federal de Valencia está previsto para octubre -a menos que se posponga en caso de adelanto electoral-, y supondrá el pistoletazo de salida para el resto de renovaciones regionales, aunque los estatutos permiten alterar los tiempos en caso de situación "excepcional"; una circunstancia que bien podría aplicarse a Andalucía, donde permanece latente la amenaza de que Juanma Moreno precipite las elecciones y rompa así los planes del PSOE andaluz. 

En las filas socialistas dan por hecho que la renovación en Andalucía de adelantará, con el objetivo de llegar a octubre con un "interlocutor válido" en la región, una vez pasada la pantalla del susanismo y habiendo resuelto previamente uno de los mayores conflictos de la organización. Un sector confía todavía en que las primarias no lleguen a celebrarse. 

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Hasta el momento, la ex presidenta ha rechazado todas las ofertas presentadas por el líder socialista para apartarse de la federación -entre ellas la Presidencia del Senado que ahora ocupa Pilar Llop-, y ya ha adelantado que dará la batalla para revalidar su liderazgo. Pero la situación podría cambiar si Susana Díaz huele la derrota. Es por eso que el sanchismo le situará enfrente un candidato "de peso", que bien podría ser la ministra y portavoz del Gobierno María Jesús Montero, en un movimiento similar al que lanzó a Salvador Illa para ganar las elecciones catalanas. 

La posibilidad de un acuerdo, planteada en Ferraz desde hace meses, sólo podría producirse in extremis, bajo el pretexto de evitar una guerra fraticida y ofreciendo una salida potente a la dirigente andaluza. Este extremo evitaría la celebración de las primarias y llevaría al nombramiento de un candidato por aclamación. Esta opción también genera dudas en algunos sectores del sanchismo, al considerar que privar a los militantes del voto restará legitimidad al nuevo líder andaluz. 

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Entre los motivos para derrocar a Susana Díaz en Andalucía está el componente personal: tras su derrota frente a Pedro Sánchez en 2017, la entonces presidenta se permitió liderar las críticas al secretario general, y mantuvo esta posición hasta que ella misma perdió el Gobierno regional a final de 2018; una derrota de la que culpó por su estrategia en Cataluña al propio Sánchez, que había llegado a la Moncloa unos meses antes mediante la moción de censura.   

 Sin embargo, el principal motivo para cambiar a la dirección andaluza es electoral. La renovación de Andalucía se presenta "importantísima" en el partido ante los malos pronósticos y la importancia de las próximas elecciones en la región, donde plantean dos únicas opciones: que el PSOE llegue de nuevo al Gobierno y deje a al presidente Juanma Moreno como un mero paréntesis, o que el PP consiga apuntalarse en y se acomode para varias legislaturas. Ante ese horizonte, hasta quienes fueron afines a la dirigente andaluza ponen ahora en cuestión su capacidad para salir victoriosa. 

Interpretan que la próxima cita con las urnas comprometerá el futuro político de Andalucía y del PSOE, y las encuestas que manejan muestran que Díaz "no tira" electoralmente. En la formación la ven más centrada en las cuitas internas que su labor de oposición, algo que está mermando el horizonte electoral del Partido Socialista. La ex presidenta lleva semanas de precampaña interna, recorriéndose las ocho provincias para tomar el pulso a sus propias filas. Es en este proceso donde los críticos andaluces confían en que la todavía baronesa perciba la poca ilusión que genera. La soledad de la baronesa socialista se hace cada día más evidente.

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Ya en las primarias andaluzas de 2017 Díaz no se enfrentó a rival alguno; obtuvo 25.000 avales, casi la mitad del censo, mientras su único rival Francisco Tirado ni siquiera llegó a mínimo exigido, quedando descartado para la carrera. Por entonces controlaba férreamente la federación y en su aclamación le acompañaba Juan Espadas, ahora alcalde de Sevilla que amaga con plantarle la batalla por el PSOE-A. Hoy la ex presidenta no cuenta con esa baza, tras el trasvase de una gran parte de sus fieles al 'sanchismo'. 

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