Madrid
Quién es Mónica García, la mujer que planta a Iglesias: la madre de tres que escribe discursos desde quirófano
La candidata de Más Madrid que ha reprochado a Pablo Iglesias su carga de "testosterona" comenzó su andadura en 2012, siendo una de las portavoces de la Marea Blanca de la Sanidad

El portazo de la izquierda a Pablo Iglesias llega de la mano de una mujer. Mónica García, la candidata de Más Madrid a las elecciones del 4M, ha rechazado este martes la "testosterona" del líder de Podemos, confirmando que irán por separado a los comicios y rechazando la oferta del todavía vicepresidente. 

La diputada en la Asamblea regional desde 2015 y médico anestesista de profesión lanzaba un mensaje cargado de crítica: "Las mujeres estamos cansadas de hacer el trabajo sucio para que, en los momentos históricos, nos pidan que nos apartemos". "Voy a ser candidata porque quiero, porque tengo buenas ideas y porque me apetece", vino a decir García, hasta ahora casi una desconocida en el ámbito nacional. 

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¿Pero quién es Mónica García? Anestesista de profesión en el Hospital 12 de Octubre, donde trabaja desde su etapa de residente hace dos décadas, la ahora líder de Más Madrid comenzó a darse a conocer en 2012, cuando se alzó como una de las portavoces de la llamada Marea Blanca contra la privatización de la sanidad madrileña emprendida por el entonces consejero de Sanidad Javier Fernández- Lasquetty, a quien declaró la guerra total desde el movimiento civil y que terminó dimitiendo del Gobierno del PP tras la condena del TSJM a su plan de externalizaciones. 

García, en diciembre de 2012 durante la huelga general de médicos

La entonces médico alzó la voz y tuvo apariciones en distintos medios de comunicación durante la huelga de los profesionales sanitarios en diciembre de 2012. Casi una década después vuelve a dar la batalla al ex consejero, que ha sido rescatado para el Gobierno de Díaz Ayuso.

 El pasado octubre saltó a la fama el enfrentamiento que mantuvieron en la Asamblea de Madrid, donde García le lanzó reproches desde su escaño señalándole, en un gesto que podía asemejarse al de una pistola. La imagen generó cierta polémica, y la dirigente salió en Twitter a explicar que su movimiento no se correspondía con las interpretaciones que se habían dado, advirtiendo de que "estaba señalando", unido a su "artrosis del pulgar".

 En esta ocasión García dio la batalla sin enfundarse la bata blanca, como sí hizo hace 9 años. La sanitaria, por entonces sin pretensiones políticas, fue un elemento decisivo a la hora de movilizar a los profesionales sanitarios, que llenaron las calles de todo el país pidiendo frenar estos planes. Impulsora de varias acciones del movimiento de la Marea Blanca, la candidata aprovechaba los ratos libres que le dejaba su trabajo para organizar algunas de las movilizaciones. Entre ellas estuvieron los llamados flashmobs, que se pusieron de moda por aquella época, en los que una multitud de personas comenzaban a bailar de manera sincronizada en espacios públicos.

Así, García era la encargada de grabar vídeos con algunos de los bailes, que luego distribuía entre el resto de personal de otros hospitales y permitir que tuviera lugar la puesta en escena final en distintos hospitales de Madrid. Estos vídeos domésticos eran otras tantas veces grabados en su propia casa, y en ellos se escuchan voces de niños de fondo. Es otra de las facetas de García, madre de tres hijos, que concilia la vida familiar con la política y sanitaria. 

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Y es que García continúa en activo en el Hospital 12 de Octubre, donde trabaja a media jornada mientras dedica la otra media a la política. Anestesista muy bien considerada entre los profesionales médicos, es una referencia en este centro sanitario y es una de las contadas anestesistas que están autorizadas a asistir en cirugías en las que se realizan trasplantes de órganos, una de las operaciones más complicadas de esta especialidad. 

Desde su hospital también ha hecho oposición a Isabel Díaz Ayuso durante la crisis sanitaria, relatando en la Asamblea el horror que se vivía en los hospitales durante la pandemia, cargando contra el Hospital Zendal y cuestionando las medidas aperturistas de la presidenta madrileña. Uno de los paisajes más habituales de sus vídeos lanzados en redes con mensajes a su electorado es precisamente el recinto hospitalario del 12 de octubre. Así fue en el vídeo lanzado el pasado febrero, donde denunció las privatizaciones de siete hospitales madrileños que ella misma llevó a los tribunales en 2018 ante la Fiscalía Anticorrupción, que inició una investigación en la que imputó a la ex presidenta del PP Esperanza Aguirre. 

García tampoco desaprovecha el margen que le queda durante estas cirugías, que en ocasiones se dilatan durante horas y en las que el anestesista debe estar en quirófano hasta el final del proceso para regular la medicación en caso de imprevistos. Según relatan compañeros de profesión, la diputada en la Asamblea de Madrid no duda en llevarse el portátil al quirófano para dedicarse esos ratos a trabajar en su labor de oposición, elaborando discursos y diseñando políticas desde su lugar de trabajo. 

No es el único escenario extravagante donde García completa los malabares entre la familia, el trabajo y la política. El intento de conciliación de la candidata le ha llevado a convertir su monovolumen verde en uno de los escenarios más recurrentes de su trayectoria. De vuelta del trabajo, de camino al colegio a recoger a los niños o rumbo a casa, la dirigente no duda en parar en gasolineras o arcenes para intervenir en reuniones de urgencia. En Más Madrid consideran su vehículo como su segunda oficina y no dudan en bromear sobre este punto. 

Éste es otro de los rasgos de la candidata que destacan desde su entorno. Sin miedo al ridículo en las distancias cortas, García también destaca por la fuerte aversión al conflicto. De carácter conciliador, su tendencia a evitar los choques llega a generar cierta irritación entre parte de su entorno, debido a lo poco habitual de este tipo de talante en una política tan agresiva como la madrileña. Firme pero evitando el cuerpo a cuerpo, Mónica García se alinea con la lógica que ha aupado a algunas líderes como Manuela Carmena o Yolanda Díaz, por la que evitan el choque frontal para disputar una política más "feminizada".

Además de su labor profesional, sanitaria y familiar, García destaca por su perfil deportista y en 1990 llegó a participar en el Campeonato de España de vallas en pista cubierta, donde hizo 100 metros lisos en 16 segundos. Amante del atletismo desde los 15 años, la candidata sigue siendo deportista, aunque ya retirada del ámbito más profesional.

La dirigente que salta ahora a la fama por plantarle cara al líder de Podemos fue elegida ya en 2015 como diputada en la Asamblea de Madrid tras presentarse a las elecciones con el partido de Pablo Iglesias, que le lanzó la propuesta para atraer a su proyecto -por entonces indefinido- a la cara visible del movimiento civil. Después de romper con Iglesias y dar el salto con Iñigo Errejón, García  lleva dos años liderando Más País en la Asamblea de Madrid, partido que lidera junto a Pablo Perpinyán y que hace un año se 'independizó' por completo de la plataforma de Más País, reafirmando su autonomía respecto al fallido proyecto nacional que obtuvo dos diputados.

Es por eso que aunque la mano tendida de Iglesias tuviera un componente de venganza personal contra su ex número dos, a quien pretendía reabsorber dos años después de su escisión, lo cierto es que Iñigo Errejón no ha tomado la decisión final sobre las alianzas. "Tiene voz, pero no voto", insisten desde el partido madrileño. Ha sido Mónica García, la candidata a la Presidencia de Madrid, quien ha querido lanzar en solitario su mensaje al todavía líder de Podemos: no está dispuesta a dar un paso atrás para un objetivo por el que tanto ha trabajado. Una postura que ya ha dejado clara con su dardo particular a Iglesias:  "Las mujeres estamos cansadas de que se nos intente dejar del lado del trabajo diario mientras los hombres hacen Historia".

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