Madrid
Crisis sin precedentes en Ciudadanos: "Estampida a partir del domingo"
La dirección de Inés Arrimadas afronta sus horas más bajas después de los últimos movimientos y la revuelta de su ejecutiva

Un barco que se hunde. Es la percepción que se está instalando en una parte de Ciudadanos, que amaga con abandonar el partido tras las fuertes turbulencias de la última semana, en un proyecto ya comprometido tras los pobres resultados de las elecciones catalanas y el giro de la dirección de Inés Arrimadas. La moción de censura urdida en Murcia por la cúpula ha supuesto un importante cisma entre los naranjas, con numerosos dirigentes y cargos públicos muy críticos con una deriva que consideran ya irreversible. 

La situación estalló el miércoles cuando salió a la luz la negociación secreta con PSOE y Moncloa para obtener la presidencia de la Región de Murcia a espaldas de la ejecutiva naranja, pero se agravó considerablemente el viernes, una vez que el PP abortó este movimiento. Los que en un primer momento guardaron un prudente silencio, estallaron tras el último giro de guion y pidieron abiertamente explicaciones a Arrimadas, con la convocatoria de una ejecutiva extraordinaria que finalmente se celebrará el lunes. Estos gestos que son sólo el preámbulo de lo que está por venir en los próximos días.

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El lunes se prevé una tensa reunión en la que muchos de los dirigentes históricos de Cs se enfrentarán a Arrimadas, con duras críticas hacia el giro de 180 grados en la política de alianzas. Después de que Cs se hundiera en la repetición electoral por el veto de Albert Rivera a Pedro Sánchez, Inés Arrimadas ha tomado las riendas de la formación y en poco más de un año se ha avenido a pactar con Ferraz. Un movimiento que ha llegado durante el estado de alarma por la pandemia, cuando la misma dirigente defendía hace unos meses la "irresponsabilidad" que algo así supondría durante la crisis sanitaria. 

El domingo empieza la estampida, pero muy simbólicamente. A partir de ahí, todo serán defecciones, señalan

Los vaivenes sufridos, unidos a las malas expectativas electorales y a la OPA lanzada oficialmente por el PP para abrir las puertas a los dirigentes naranjas, está sembrando dudas en las filas de Cs. Unas dudas que, señalan fuentes próximas, no tendrán ni por qué esperar a la ejecutiva del próximo domingo: "Estampida a partir del domingo", señalan, advirtiendo de que ese día se producirán bajas significativas entre los cargos públicos de la formación. "Sólo empieza, pero muy simbólicamente. A partir de ahí, todo serán defecciones". 

Mientras las dudas invaden a los miembros de la formación, que en muchos casos guardan silencio por "lealtad", todos los dedos apuntan a Carlos Cuadrado, mano derecha de Arrimadas que gestó la negociación con los socialistas y que ya fue el objeto de todas las críticas por la campaña electoral que llevó al ostracismo al partido en Cataluña. Por entonces, la líder naranja mantuvo al dirigente. Pero la presión crece por horas, y un sacrificio de este tipo podría templar las aguas y descargar peso a la dirección naranja, aunque eso supondría admitir el error de una operación que ha naufragado y que Ciudadanos pagará con creces. 

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La primera encuesta tras el anuncio de adelanto electoral, ofrecida este viernes por El Confidencial, adelantaba la desaparición del partido en la Asamblea de Madrid tras los comicios del 4 de mayo por no llegar al umbral mínimo del 5%. Esta perspectiva da razones a quienes dudan sobre su permanencia en el partido, que hasta ahora gobernaba la región, y cuyo líder Ignacio Aguado -ya ex vicepresidente- no tenía conocimiento del pacto con el PSOE en Murcia ni pudo anticiparse a sus posibles consecuencias. 

Los dirigentes de Cs ya han sido llamados abiertamente por el secretario general del PP, Teodoro García Egea, que abrió las puertas de la formación a quienes quisieran integrarse. Ésta será la opción de algunos cuadros naranjas, que ya sondean esta posibilidad entre los populares, a la espera del debate del próximo lunes. En el caso del portavoz de Cs en Comunidad Valenciana, Toni Cantó, ya ha dejado en el aire su salida en caso de que no se impongan sus tesis. 

En la rampa de salida está el ala más próxima a Rivera, partidarios de ocupar el espacio del centro derecha. Ahí podría encuadrarse Fran Hervías, ex secretario de Organización hasta la debacle electoral de 2019, al que Arrimadas recolocó como senador por designación autonómica elegido por el Parlamento Andaluz, una opción que no fue recibida con especial entusiasmo por Juan Marín, vicepresidente andaluz y hasta entonces rival interno de Albert Rivera.

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En una delicada posición se encuentran la vicealcaldesa Begoña Villacís y la ex consejera de Cultura Marta Rivera de la Cruz, que durante esta legislatura se han esforzado especialmente por dar estabilidad a sendos gobiernos y por limar las diferencias con el socio de coalición. Algunas voces apuntan a que, en estos casos, se está reduciendo la esperanza de recuperar el proyecto original de un partido de centro, después de los últimos giros de guion y la comprometida credibilidad de la formación como un aliado fiable. Fran Hervías  

En la Comunidad de Madrid, consideran a Rivera de la Cruz como uno de los principales activos del Gobierno e Isabel Díaz Ayuso no tuvo reparo en cubrirle de halagos una vez convocado el adelanto electoral. En su entorno valoran la gestión impecable de la ya ex consejera y su carisma, una circunstancia que podría facilitar su integración en las filas populares si la dirigente diera el paso. 

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Además del previsible trasvase al PP de cargos públicos, se extiende en algunos círculos la opción de lanzar una alternativa a Ciudadanos, que ha perdido a la inmensa mayoría de sus padres fundadores, con un proyecto que pudiera recuperar a algunos de sus integrantes iniciales. 

En ninguno de estos supuestos parece estar Juan Marín, que no tiene en el horizonte abandonar la formación, sino dar la batalla internamente. El vicepresidente ha sido capaz de llegar a pactos a ambos lados, con el PSOE de Susana Díaz y con el PP de Juanma Moreno Bonilla. En los dos casos se ha presentado como un aliado leal; una lealtad que se precipitó a confirmar una vez conocida la operación fallida de Murcia. Por entonces, Marín apareció junto al presidente, Moreno Bonilla,  en un acto institucional para renovar los votos de su alianza, con un detalle nada menor: mientras los populares habían hablado con Arrimadas, el dirigente naranja, no.

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