Motín en Correos contra el ex jefe de gabinete de Sánchez
Juanma Serrano, colocado como presidente del Servicio Postal, quiere convertir Correos en una empresa de paquetería. Los sindicatos rechazan el plan y amenazan con movilizaciones

El presidente de Correos tiene a los sindicatos en pie de guerra desde hace meses y la situación se encuentra enconada. La transformación que pretende imprimir Juan Manuel Serrano a la compañía pública ante la caída del negocio postal tradicional no convence a las centrales sindicales, que planean ya movilizaciones ante lo que entienden como un "plan oculto" para "desmantelar" la empresa y abrir la puerta incluso a la "participación privada".

En una reunión mantenida el pasado 21 de enero, la compañía presentó a los representantes de los trabajadores unas oscuras proyecciones económicas que contemplan pérdidas de hasta 634 millones de euros en 2023 si no se implementa de inmediato un cambio de modelo que la actual dirección prepara desde 2019 con varias líneas estratégicas. Entre ellas, la internacionalización y diversificación del negocio, ampliando el segmento de la logística para compensar el volumen perdido en el ámbito postal tradicional. 

Las fuentes sindicales consultadas por LPO consideran esas cifras como una forma de presión para que accedan a negociar el futuro de una firma sobre la que hace dos años llamó la atención la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF). En un informe en el que participó la consultora Deloitte se planteaba externalizar oficinas y realizar el reparto en días alternativos como fórmulas para conseguir transformarla en un operador viable. 

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"Estamos convencidos de que el presidente está engañando al Gobierno sobre la realidad de Correos y las posibilidades que tiene de evolucionar partiendo de su condición de servicio público", se quejan sobre el ex jefe de gabinete de Pedro Sánchez en el PSOE, que fue colocado al frente de Correos tras la moción de censura contra Mariano Rajoy. "Su plan estratégico es desmantelarla como empresa pública con las características que tiene ahora y transformarla en una empresa de logística y de paquetería como MRW, Seur o Nacex", se quejan desde UGT y CC.OO. El Grupo Correos gestionó 208,9 millones de envíos de paquetería y cartas urgentes durante 2020, un 8,39% más que durante el año anterior, según datos oficiales de la empresa. 

Sin embargo, los sindicatos afean que el presidente -con un sueldo que ronda los 200.000 euros anuales- ha llevado a una ruptura sin precedentes del diálogo entre dirección y sindicatos. "Ha jugado con nosotros como juegan los trileros a las cartas", denuncian. Los representantes de los trabajadores se niegan a entrar a debatir el plan de transformación, cuyo diseño fue adjudicado también a Deloitte. 

Fuentes oficiales de la compañía consultadas por LPO se limitan a señalar que "el Plan Estratégico está tramitándose según lo previsto". Asimismo, rebaten las tesis del "desmantelamiento" asegurando que Correos convocó el pasado mes de julio 3.421 plazas para personal laboral fijo en el ámbito operativo. "Este nuevo proceso de consolidación de empleo se enmarca en el cumplimiento del Acuerdo plurianual 2018-2020 firmado con las organizaciones sindicales", apuntan. 

Los 'mediadores'

Para tratar de encauzar el diálogo con los sindicatos, la dirección de la empresa participada al 100% por la SEPI contrató los servicios de los exministros Valeriano Gómez (PSOE) y Manuel Pimentel (PP). Las fuentes sindicales consultadas aseguran que su pretendida figura de 'mediadores' no ha dado ningún fruto hasta la fecha y que han acabado convertidos en "consultores de parte". "Son gente seria y de prestigio, pero quien les ha contratado ha cometido un error porque no va a solucionar el problema que ha sido incapaz de solventar", añaden.

La negociación sobre el futuro de la compañía está ahora mismo encallada y los representantes sindicales dicen dar por "superado" el "escalón Serrano". En este sentido reclaman una interlocución "seria, solvente y directa" con el Gobierno, al que reprochan que esté avalando los planes del presidente. "Todas las transformaciones que se han hecho en Correos han sido negociadas y es la primera vez que se tratan de imponer así", prosiguen. Además, "no se entiende que un Gobierno de coalición de izquierdas venga a hacer un cambio en el que la filosofía es alejarse de lo público", apostillan.

Por eso reclaman debatir directamente con el Ejecutivo el modelo "sostenible" que pretenden para el futuro de la empresa y exigen "puntos claros de financiación". También quieren tratar el convenio laboral para los más de 53.000 trabajadores que tiene la firma postal, para la que defienden el modelo francés de La Poste frente al modelo más próximo al alemán de DHL que Serrano tiene en mente. 

Se da la circunstancia de que Correos tiene un estatus particular, pues quien tiene las competencias sobre el Servicio Postal Universal es el ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, que dirige el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos. Pero a la vez la empresa pertenece a la SEPI, adscrita al Ministerio de Hacienda en manos de María Jesús Montero.  

En cualquier caso, las centrales sindicales quieren que el Ejecutivo proporcione un plan de financiación pública y suficiente del Servicio Postal Universal (SPU). El Estado aporta cada año más de cien millones de euros como cobertura del mismo. En los Presupuestos de 2019 se consignaron 150, pero en los de 2021 la cifra se reduce a 110 millones. 

Los sindicatos no renuncian, eso sí, a que Correos -con 300 años de historia y 2.393 oficinas- se convierta en "una empresa con altos niveles de diversificación y con nuevos modelos de negocio". Piden, en cambio, que se recupere "el talento y los profesionales amortizados hasta la fecha".  Desde la firma defienden que con la última convocatoria "se refuerza la marca Correos como empleadora de calidad y la apuesta de la compañía por el empleo estable y el desarrollo profesional de sus empleados y empleadas".

Pandemia y elecciones

Al margen del plan de transformación de la empresa, Serrano ha encontrado duras críticas por parte de los sindicatos por su gestión durante la pandemia del coronavirus. Han pasado meses denunciando la falta de medios de protección para sus trabajadores y ahora aseguran que hay más de 3.000 empleados de baja por ser positivos y posibles contactos de covid-19. Desde la compañía indican que "desde el inicio de la pandemia, todas las actividades de Correos se han desarrollado siguiendo las instrucciones de las autoridades sanitarias para preservar la salud de los empleados y clientes, tal y como acredita la certificación recientemente emitida por AENOR".

La empresa puso en marcha una oferta inicial de 965 plazas, que ha incrementado hasta las 1.500

Los representantes sindicales también arremeten contra el presidente por la "improvisación" en el proceso electoral en Cataluña del 14 de febrero. La empresa puso en marcha una oferta inicial de 965 plazas, que ha incrementado hasta las 1.500 para cubrir el pico de trabajo en el proceso electoral donde se ha multiplicado el voto por correo un 82%. Las centrales sindicales sostienen que los puestos "no se han completado en su totalidad" y denuncian que "hay un considerable retraso en el reparto de las Tarjetas INE y en la propaganda electoral" a pocos días de la cita con las urnas. 

Hasta el pasado viernes, Correos había admitido 270.392 solicitudes, 188.566 de ellas presentadas de forma presencial en la red de oficinas postales y 81.826 de forma telemática. "Estas cifras suponen un récord en un proceso electoral en nuestro país y triplica las solicitudes admitidas en las elecciones catalanas de 2017", destacan fuentes de la compañía. Asimismo, a lo largo de esta semana las oficinas de Correos de Cataluña que no lo hacen habitualmente abrirán de lunes a jueves de 16.30 horas a 19.45 horas para facilitar el depósito del voto por correo.

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