Gobierno
Sánchez ordenó abortar el 'hachazo' a las pensiones para evitar un fracaso en el Congreso
Encargó a Escrivá el proyecto en noviembre a instancias de Calviño. A finales de diciembre lo frenó al constatar que Podemos y los socios de investidura le dejarían solo y que el PP tampoco respaldaría la medida

Escrivá ha quedado como el principal señalado en la polémica por el 'hachazo' frustrado a las pensiones. Sobre todo, porque negó en la radio que su Ministerio hubiera estudiado elevar el cómputo a 35 años, cuando existía al menos un borrador, publicado el jueves por LPO, en el que se incluía esta medida. El titular de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, sin embargo, hizo en todo momento lo que le indicó Pedro Sánchez, que cambió drásticamente de opinión en apenas un mes.

Así lo aseguran a este diario altos cargos del Gobierno, conocedores de lo que se ha 'cocinado' en Moncloa, en Economía y en Inclusión desde el pasado mes de noviembre. Todo comenzó, explican estas fuentes, con un mensaje de alerta de la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, que asustó, y mucho, a Pedro Sánchez.

[El documento completo que prueba que Escrivá planteó elevar a 35 años el cómputo de las pensiones]

La titular de Economía aseguró al jefe del Ejecutivo que la Comisión Española iba a reclamar a España "reformas estructurales" de calado y que, de cara a la recepción de los fondos europeos, era necesario "transmitir un mensaje de austeridad". Entre otras cosas, afirmó, porque eso era lo que se exigiría al Gobierno desde Bruselas.

Pedro Sánchez, consciente de que la reforma del sistema de pensiones lleva estando desde hace más de un lustro en la lista de recomendaciones anuales que la Comisión hace a España, dio luz verde a la propuesta de Nadia Calviño y pidió a José Luis Escrivá que se pusiera a trabajar en una ampliación a 35 años del cómputo para calcular las pensiones.

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones se puso manos a la obra en septiembre, y los trabajos procedentes de su gabinete eran trasladados a otros ministerios económicos del Gobierno. Por lo delicado de la medida, eso sí, solo unos cuantos ministros estaban al corriente de esos avances.

El escenario, sin embargo, cambió radicalmente en diciembre, cuando una filtración hizo que El País y El Mundo desvelaran los planes del Ejecutivo para elevar a 35 años el cómputo para las pensiones. El diario de Prisa, además, desveló que esa medida supondría un recorte del 5,5% de las pensiones, una previsión inferior a la que aparecía en el borrador de Escrivá y que alcanzaba el 6,3%.

[Escrivá provoca una división en el Gobierno y en el PSOE con su reforma de las pensiones]

Las reacciones no se hicieron esperar. Tal y como se explicó en estas páginas, los integrantes de Podemos en el Gobierno, con Pablo Iglesias a la cabeza, se opusieron frontalmente a la medida, y así lo transmitieron tanto en público como en privado. En el PSOE la reforma tampoco gustó, y todos los partidos de la Comisión del Pacto de Toledo coincidieron en su rechazo a una propuesta que ignoraba las recomendaciones realizadas por el citado organismo apenas unos meses antes.

Fuentes del Ejecutivo consultadas por LPO apuntan que la filtración pudo tratarse de un "globo sonda" para testar los apoyos que tendría la medida si finalmente se elevaba a Bruselas. Y los resultados fueron más que elocuentes: ni Podemos, ni el resto de formaciones que facilitaron la investidura y la aprobación de los Presupuestos votarían a favor en el Congreso.

Sánchez también descartó pronto un hipotético 'plan B' para alcanzar un gran acuerdo de Estado por las pensiones: "El PP jamás pactaría una medida así con el Gobierno. Entre otras cosas, porque sería dar demasiada munición a Vox y que su electorado más longevo se fuera con los de Abascal", afirman a este diario altos cargos del Ejecutivo.

El PP jamás pactaría una medida así con el Gobierno. Entre otras cosas, porque sería dar demasiada munición a Vox y que su electorado más longevo se fuera con los de Abascal

El presidente del Gobierno entendió entonces que la reforma de las pensiones que había encargado a Escrivá hacía apenas un mes para contentar a Bruselas se convertiría en todo un fracaso al ser llevada a votación al Congreso de los Diputados. Por ese motivo, decidió abortar el proyecto sobre la marcha y dar orden a su ministro de no incluir esa medida en las fichas a enviar a la Comisión.

El borrador para ampliar a 35 años el cómputo de las pensiones, en todo caso, existió, tal y como publicó LPO el jueves. Lo que no se han confirmado, sin embargo, son las presiones de Europa de las que alertó Calviño en noviembre. Un alto cargo de la delegación española en Bruselas afirma a este diario que "no se va a pedir más que otros años y la reforma del sistema de pensiones es una recomendación más".

La vicepresidenta de Asuntos Económicos, por tanto, ha quedado también señalada a nivel interno en esta polémica por las pensiones. Pese a ello, es a José Luis Escrivá al que señalan todos los focos. 

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