Gobierno
Illa dejará las decisiones sanitarias en manos de los territorios en su último mes como ministro
El todavía ministro de Sanidad permanecerá en el cargo hasta el 29 de enero, cuando comience oficialmente la campaña electoral catalana

Tres semanas como ministro de Sanidad. Es lo que le queda a Salvador Illa en caso de que las elecciones catalanas sean finalmente el 14 de febrero, una opción cada vez más difícil ante el aumento de casos de coronavirus. El dirigente catalán ya ha confirmado que mantendrá su cargo en el Consejo de Ministros "hasta el último minuto" antes de la campaña electoral. 

Una situación de interinidad que podría alargarse pero en la que Illa tiene claro su cometido: copar la cuota de pantalla que le otorga el ministerio y evitar la confrontación política para consolidarse como un candidato de consenso, capaz de restaurar la convivencia en Cataluña. Para ello, el aspirante a President adoptará un papel de árbitro sanitario y delegará las decisiones en los territorios para evitar el desgaste que suponen todas las restricciones. 

El ministro de Sanidad, que al inicio de la pandemia tuvo en su mano el mando único, se obceca ahora en insistir en las competencias autonómicas de la gestión sanitaria y de la administración de la vacuna, que avanza a ritmos muy dispares según los territorios aunque en un primer momento Pedro Sánchez anunció "un único plan de vacunación". Tampoco en esta polémica ha querido entrar Illa, que no tomará decisiones de calado en la etapa que le queda como titular ministerial.

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Aunque desde verano son las comunidades las que adoptan las decisiones dentro de ciertos parámetros acordados en la Mesa Interterritorial, el acusado aumento de casos de coronavirus ha llevado a que sobrevuele la idea de una vuelta al confinamiento domiciliario o la ampliación de restricciones a nivel nacional. Sin embargo, el Gobierno ha descartado cualquiera de estas opciones para descargarse de cualquier responsabilidad que pudieran conllevar a nivel económico y social. 

El todavía ministro lo admitía este jueves en una rueda de prensa convocada en la Delegación del Gobierno en Cataluña, donde ya está de facto en campaña electoral y desde donde presidió la mesa de seguimiento del Covid mediante videoconferencia. Algunas comunidades como Castilla y León han reclamado un cierre total del país, pero Illa ha rechazado de plano esta opción, asegurando que las medidas que están adoptando los distintos gobiernos autonómicos son "proporcionadas" al estado epidemiológico de sus regiones y cuentan con el apoyo del Gobierno. 

El dirigente pasa así el balón a los territorios, aunque sí acepta pronunciarse sobre otro asunto que sí entra en las competencias de las CCAA: la ayuda militar ofrecida por Margarita Robles. Aunque son las distintas comunidades las que pueden pedir refuerzos al Ejército para administrar la vacuna, Illa ya ha cerrado la puerta a esa oferta, en una negativa que lleva un guiño claro hacia los partidos independentistas, y más directamente a Esquerra Republicana, con quien aspira a pactar un Govern tras los comicios catalanes y que está abiertamente en contra de la presencia militar en Cataluña.

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 A la pregunta de algunos periodistas este jueves de si se requerirá la ayuda del Ejército e el proceso de vacunación, el ministro ha indicado que "la sanidad pública tiene recursos suficientes para poder administrar las dosis de vacunas", cerrando así la puerta a la intervención militar.  

Aumenta la presión para que deje el cargo

 El que llegó al Gobierno hace un año como un ministro cuota se ha reconvertido en la mayor baza electoral de Pedro Sánchez, que trata de preservar al candidato con el que quiere ganar la Generalitat, haciendo uso de su visibilidad y gestión durante estos meses. 

Sin embargo, las presiones de la oposición van en aumento para que Illa deje el Ministerio de manera inmediata, y evitar así que el catalán compatibilice su papel de aspirante a president y el de responsable de la mayor crisis sanitaria de la historia reciente, con un plan de vacunación que apenas ha dado sus primeros pasos. Aunque Podemos ha evitado confrontar en este punto para no alentar una nueva guerra en el Gobierno, algunas voces como la ministra Yolanda Díaz ya han pedido su cese inmediato.

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Pero el plan que manejan en el Gobierno es bien distinto, tal como adelantaba LPO el fin de semana, y el ministro no se moverá de Moncloa -donde reside- hasta que no tenga la certeza de que puede dar el salto en las elecciones catalanas. Una interín que podría alargarse y en el que Illa evitará por todos los medios tomar decisión alguna. 

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