Política
La pugna del Gobierno por el SMI divide a los sindicatos
Podemos trata de atraer el apoyo sindical para aumentar su presión sobre los socialistas cuando pierdan peso en el Consejo de Ministros

Los choques en el seno del Gobierno a costa de la subida del Salario Mínimo Interprofesional o las pensiones se traducen en una fuerte división en el mundo sindical. Las últimas semanas se han vivido fuertes tensiones entre PSOE y Unidas Podemos por esta subida, que finalmente se pospondrá al próximo año, y la brecha d Gobierno ha obligado a posicionarse a las organizaciones de trabajadores. 

Los principales sindicatos exigen mejoras laborales al Ejecutivo, pero el tablero empieza a dividirse entre quienes se posicionan en las tesis de Unidas Podemos y cargan contra la facción socialista, o los que optan por no alimentar la pugna en el Consejo de Ministros para evitar añadir tensión al Gobierno progresista. 

El alineamiento de los sindicatos será clave en la nueva etapa del Gobierno tras la aprobación de los Presupuestos

El alineamiento de los sindicatos será clave en la nueva etapa de Gobierno que se abre tras la aprobación de los Presupuestos para 2021 en el Senado. Socialistas y morados compiten en los últimos tiempos por obtener el favor sindical en lo que es ya toda una toma de posiciones para los próximos meses. 

Una vez aprobadas las cuentas por parte del Ejecutivo, Pedro Sánchez tiene asegurada la legislatura hasta 2023, con la estabilidad que otorga tener unos presupuestos propios. Esta circunstancia hará que Podemos pierda peso en el Gobierno, al perder su principal baza a la hora de presionar a los socialistas en el Consejo de Ministros. La nueva situación llevará, antes o después, a una ruptura de la coalición que precederá las futuras elecciones generales. Unos comicios que en Moncloa se barajan para finales de 2022, tal como adelantó LPO, pero que podrían ser convocados en cualquier momento por el presidente del Gobierno. 

Ante el nuevo escenario, el Gobierno trata de mantener la llamada "paz social" que hasta el momento han conseguido durante los meses más duros de la pandemia. Sin embargo, las últimas tensiones entre los miembros de PSOE y de Unidas Podemos del Gobierno han llevado a que la relación con los sindicatos también experimente cierta tensión en su relación gubernamental. 

En este contexto, el partido de Pablo Iglesias trata estos días de obtener el favor de las organizaciones de trabajadores, con el objetivo de aumentar su presión al ala socialista del Ejecutivo una vez que ya no sea un socio absolutamente imprescindible para Sánchez. El objetivo es que la presión que han ejercido los ministros morados en los últimos tiempos sea reforzada por los sindicatos una vez que Podemos pierda fuerza en el Gobierno. 

[Sánchez ya baraja elecciones a finales de 2022 si consigue aprobar los Presupuestos]

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, mantiene una estrecha relación con los sindicatos y trata desde su cargo de ganarse su favor. Así, su departamento ha convocado la llamada mesa de diálogo social alineándose claramente con los representantes de los trabajadores y confrontando directamente con la patronal, la CEOE. Esta estrategia ha llevado a que los sindicatos adopten distintas posturas ante esta coyuntura. 

Desde CCOO han optado por señalar directamente al ala socialista como la responsable de que no salgan adelante todas las mejoras laborales. Así, su secretario general Unai Sordo reprochaba el pasado lunes a la vicepresidenta tercera Nadia Calviño su posición sobre la subida del SMI, acusándola de otorgar "derecho de veto" a la patronal de empresarios, después de que la ministra de Economía defendiera la necesidad de un pacto social previo a esta medida. Este movimiento de Sordo fue celebrado desde el espectro de Podemos, dentro del pulso entre Díaz y Calviño por la subida salarial. 

No se ha posicionado tan claramente UGT. Si bien su secretario general, Pepe Álvaraez, ha mostrado una firme intención de subir el SMI y ha pedido al Gobierno mejorar los derechos laborales, no ha ido tan lejos como su homólogo de Comisiones Obreras y ha evitado entrar en la lucha de poder entre los dos socios de coalición. Una postura que también responde a la larga tradición socialista de UGT, que nació de la mano del PSOE y en el que la afiliación estuvo ligada a este partido hasta los años 80. 

Por su parte, Díaz también aprovecha su agenda como ministra para acercarse a otros sindicatos menos representativos pero que serán importantes en la batalla post-presupuestos, cuando la fuerza sindical será uno de los bastiones morados. Este mismo lunes, Yolanda Díaz se reunió con UATAE, Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores, que si bien está lejos de ser la asociación mayoritaria, sí ha mostrado favorable a las posturas de Podemos. Algo que no comparte ATA, la Asociación de Trabajadores Autónomos, más representativa pero más hostil con las políticas del Gobierno. 


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