Mesa de diálogo
Las citaciones judiciales de Torra condicionan la fecha de la mesa de diálogo
El president está citado el 17 en el Supremo y el 23 ante el TSJC. Moncloa apuesta por celebrar la mesa el lunes 21 y la Generalitat prefiere el viernes 25

El presidente del Gobierno y el de la Generalitat negocian estos días la fecha y el orden del día para la celebración de la mesa de diálogo que solucione el conflicto con Cataluña. Las citaciones de Torra por el Tribunal Supremo el próximo 17 de septiembre y por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) el 23 de septiembre condicionan la fecha del encuentro, hasta el punto que en el Govern prefieren que sea el próximo día 25, a posteriori, y en Moncloa no descartan que sea antes, el 21 de septiembre. "Todavía no hay nada cerrado", aclaran ambas partes. 

Torra se vería obligado a dejar su cargo si el próximo jueves el Supremo decide inhabilitarlo, tras haber sido condenado por el TSJC al desobedecer y no retirar los lazos amarillos de edificios públicos. Tras esa sentencia, el presidente de la Generalitat volverá a los juzgados, esta vez al TSJC, para enfrentarse a otro gesto de desobediencia y no retirar una pancarta a favor de los políticos presos. Estas dos citas influyen en su reunión con el Ejecutivo central. 

En el equipo de Torra ven bien que la celebración de la mesa de diálogo sea el día 25, a posteriori de su cita con la Justicia. Lo que más preocupa a JxCat es fijar el orden del día para hablar sobre autodeterminación y amnistía. De hecho, en el Govern dan por seguro que "se hablará". Torra lleva semanas advirtiendo a Sánchez que solo asistirá a este foro si en la reunión figura la posibilidad de fijar una fecha y pregunta de cara a un nuevo referéndum. Una propuesta que Moncloa descarta, según las fuentes consultadas. 

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Los de Sánchez preferirían que la mesa de diálogo se celebrase días antes de la segunda cita judicial de Torra. Son conscientes de que dará que hablar y prefieren adelantar el foro para que el juicio no empañe los posibles avances en el diálogo entre gobiernos. Sin embargo, la cita importante para el presidente catalán será la del próximo 17 de septiembre, que podría condicionar incluso las relaciones con sus socios republicanos. El Gobierno se sentará en una mesa en la que podría haber fuego cruzado entre JxCat y ERC

Sánchez, en fuego cruzado

El vicepresidente Pere Aragonés ofreció a Torra buscar una "solución de consenso" ante su posible inhabilitación por el Supremo para evitar otra "pelea" entre socios de coalición. La consejera de Presidencia, Meritxell Budó, fue la encargada de contestarle asegurando que Torra no tiene intención de consensuar esta respuesta con ERC. Debe ser "el presidente quien decida cómo abordar" la respuesta a lo que dictamine el Supremo, porque se trata de un asunto que "le afecta personal e institucionalmente" y, por lo tanto, debe ser considerada una "decisión personal". 

Fuentes republicanas explican a LPO que si se da la inhabilitación de Torra "se abren varios escenarios", como el de convocar elecciones inmediatamente o negarse a abandonar el cargo y aguantar, tal y como le habría sugerido Puigdemont a Torra, según cuentan en ERC. "Lo que busca Puigdemont es otro referéndum para no convocar elecciones", insisten. El Ejecutivo de Sánchez se vería en medio de la 'guerra preelectoral' con la única esperanza de que los republicanos cedan su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado. 

ERC declaró como 'conditio sine qua non' la celebración de la mesa de diálogo con la Generalitat para sentarse a hablar de las cuentas públicas. Los de Sánchez buscan agradar a Cs al igual que a ERC para conseguir la mayoría necesaria en el Congreso. La portavoz republicana en el Senado, Mirella Cortés, mostró su disposición a dialogar con Sánchez sobre los PGE pero antes le instó a decidir "qué medidas va a tomar, de izquierdas o de derechas" y si irá con ERC o con Cs, porque sus proyectos -reseñó- son incompatibles. 

Los republicanos se dejan querer estos días hasta ver los avances que pueda ofrecerles el Gobierno respecto a la mesa de diálogo y el rédito electoral que pudieran sacar frente a los de Torra. La baza de ERC para sacar las cuentas se mantendría en segundo puesto para Moncloa, al no tener éstos atada la Generalitat. Los de Junqueras saben que un paso en falso les valdría para perder el Gobierno catalán y, por ende, la línea directa de cesiones que podrían ofrecerles los socialistas. Paso a paso. 

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