Banca
Megafusiones bancarias: la lúgubre historia de absorciones en el sector financiero español
Bankia y CaixaBank protagonizan una nueva funsión bancaria. ¿Será diferente esta vez?

La fusión de Bankia y CaixaBank daría forma el primer banco de España por volumen de activos. La integración de las dos entidades, sin embargo, genera sentimientos encontrados ante el aciago desempeño del sector financiero español en las últimas décadas, fruto de numerosas fusiones y adquisiciones. La de Bankia y CaixaBank sería el último episodio de treinta años de megafusiones.

En esas tres décadas, la banca española ha pasado de estar controlada por siete entidades a sólo dos grandes empresas, Santander y BBVA, seguidas de otros dos actores de peso: Bankia y CaixaBank. El resultado ha sido pérdida de valor al accionista, miles de trabajadores despedidos, grandes indemnizaciones a directivos y todo enmarañado por expansiones a la sombra de la política.

El resultado ha sido pérdida de valor al accionista, miles de trabajadores despedidos, grandes indemnizaciones a directivos y todo enmarañado por expansiones a la sombra de la política.

El Banco Santander vale hoy un 78,2% menos que a inicios del 2000, una caída a 1,8 desde los 10 euros. En ese periodo, se hizo con el Banco Central Hispano -fusionado en enero de 1999- absorbió Banesto y compró Banco Popular en 2017. En ese periodo, se tragó al Banco Central Hispano -fusionado en enero de 1999- absorbió Banesto y compró Banco Popular en 2017.

Emilio y Ana Botín, del Banco Santander.

Tres años después de la fusión, los exdirectivos del Central Hispano Ángel Corcóstegui y José María Amusátegui se llevaron más de 150 millones de euros de indemnización para dejar vía libre a los Botín al frente de la nueva entidad: el Banco Santander Central Hispano.

Antes, en 1994, Santander se había hecho con Banesto, pero la absorción se completó en 2013. El resultado fue el cierre de 700 oficinas, además de cientos de despidos.

Luego, en 2017, la adquisición del Popular produjo la salida de más de 3.000 trabajadores y el cierre de unas 1.000 oficinas. Ángel Ron, el entonces presidente de Banco Popular, se embolsó 8,18 millones de euros de indemnización.

El BBVA se ha desplomado un 80,3% desde el 2000 hasta septiembre de 2020, un hundimiento desde los 12,9 euros a tocar los 2,6 euros por acción actuales.

Entre medias, en 2001 se completó la integración de la fusión de BBV y Argentaria, aprobada en 1999, para dar forma a BBVA. El entonces copresidente del BBVA, Emilio Ybarra, y el consejero delegado Pedro Luis Uriarte, se embolsaron 57 millones de euros por abandonar el barco.

Una treintena de altos cargos del BBVA con más de 50 años también se llevaron una prejubilación por el 90% de su salario hasta los 65 años como resultado de la fusión entre BBV y Argentaria. Los 2000 fueron aprovechados por el banco para crecer en el exterior.

La expansión en España volvería entre 2012 y 2014 con la compra Unnim Banc y Cayalunya Banc, dos grupos nacionalizados por el gobierno y que agrupaban a seis cajas de ahorro catalanas. La compra de Unnim fue por 1 euro, mientras que la de Cayalunya Banc fue por 1.187 millones mediante subasta.

Seis exdirectivos de Unnim se llevaron ocho millones de euros en indemnizaciones y pensiones. Fueron Enric Mata, Didac Herrero, Josep Maria Coma Antoni Cruz, Lluís Faura y Emili Pané.

Más de 1.200 trabajadores fueron despedidos como parte del proceso de integración con BBVA. Otros 2.500 salieron de Catalunya Banc. Mientras tanto, los exdirectivos Adolf Todó y Jaume Masana, se llevaron una indemnización de 1,2 millones de euros que fue confirmada por el Tribunal Supremo.

Carlos Torres y Francisco González, del BBVA.

La del Sabadell es otra historia de terror para sus accionistas. Ha sido un viaje desde los 2,6 en el 2000 a los 0,3 euros de hoy, una bajada cercana al 90%. Tampoco es un caso de éxito para sus dueños a pesar de haberse hecho con varias entidades financieras a lo largo de las dos últimas décadas.

Banco Herrero, Banco Atlántico, Banco Urquijo, Banco Guipuzcoano, Banco CAM y Banco Gallego son algunos de los nombres que han sido absorbidos por el Sabadell. Las más polémicas fueron las de la CAM, que trajo 1.300 despidos, y la del Banco Gallego que provocó la salida de otros 150 empleados. 

Crecimiento bancario a la sombra de la política y del sector público

Los grandes bancos españoles tienen un tamaño mayor que hace veinte años. Se han expandido por América Latina, Estados Unidos, Reino Unido, Portugal y Turquía, entre otros mercados.

Pero esa plataforma de despegue internacional fue posible gracias a la previa integración bancaria auspiciada por varios gobiernos de España, tanto del PP como del PSOE.

En 1984, como resultado de la expropiación de Rumasa, el gobierno del PSOE adjudicó al Santander el Banco de Murcia y el Banco Comercial de Cataluña.

Luego en 1994 se hace con Banesto, banco que había sido intervenido por el Banco de España en diciembre de 1993, tras destituir al consejo de administración presidido por Mario Conde.

Santander pagó 280.000 millones de pesetas (1.683 millones de euros) y se convirtió entonces en el banco más grande de España. En 1998 pasó a controlar el 97,5% de las acciones tras lanzar una OPA.

La política también empaña la compra por 1 euro de Popular en 2017, operación que fue defendida por el entonces gobierno del PP de Mariano Rajoy.

El BBVA, por su parte, se convirtió en un gigante con la fusión con Argentaria, entidad bancaria pública española que existió entre 1991 y 1999. Argentaria agrupaba varias entidades de crédito públicas y ya había sido progresivamente privatizada de 1993 a 1998, con gobiernos de PSOE y PP. En su momento fue el primer banco español por capitalización de mercado.

La sombra de la política volvió a oscurecer la historia de BBVA en 2012 y 2014, cuando se hace con seis extintas cajas de ahorro mediante Unnim Banc y Cayalunya Banc. Estas dos entidades fueron entregadas por los gestores públicos al BBVA tras haber sido rescatadas por el FROB, un organismo creado en 2008 para restructurar el deteriorado sistema financiero español.

La sombra de la política volvió a oscurecer la historia de BBVA en 2012 y 2014, cuando se hace con seis extintas cajas de ahorro mediante Unnim Banc y Cayalunya Banc

Los puntos opacos del Sabadell son sobre todo la compra de la CAM y del Banco Gallego, ambos adquiridos al FROB. La CAM, que agrupaba varias cajas, había recibido una inyección de 5.249 millones de euros del Fondo de Garantía de Depósitos para ser posteriormente adjudicada por sólo 1 euro a la entidad catalana en 2011.

Algo parecido ocurrió el Banco Gallego, entidad que recibió 245 millones de euros del FROB para terminar también en manos de Sabadell por 1 euro. La capitalización con fondos públicos de la CAM y de Banco Gallego convirtió a Sabadell en uno de los bancos más grandes de España.

Ahora Bankia está controlado en un 61,8% por el BFA, un holding de siete cajas de ahorros creado en 2011 y controlado al 100% por el FROB, es decir, el Estado.

El gobierno ha depositado alrededor de 24.069 millones de euros en Bankia para evitar la quiebra de la entidad, cantidad que estaría pendiente de ver si es que se llega a recuperar tras la fusión con CaixaBank.

Mientras tanto, las acciones de BFA estarían actualmente valoradas en unos 2.000 millones de euros, a un precio de 1,0355 euros por título de las 1.897,4 millones acciones controladas por el gobierno.

Bankia y CaixaBank, ¿está vez será diferente?

Se prevé que la unión de Bankia y CaixaBank permitirá una mayor eficiencia vía costes. Con toda probabilidad habrá despidos, reducción de plantilla e indemnizaciones para los ejecutivos despedidos con el objetivo de crear un nuevo banco que buscará mejores resultados con costes menores.

La fusión, sin embargo, no está exenta de incertidumbres porque una entidad más grande no soluciona la crisis del modelo de negocio bancario, el gran problema de fondo que sufre el sector financiero europeo.

"La eficiencia principalmente vía reducción de costes no despeja la principal incógnita que es hacia dónde se dirige el sector financiero", dice Arturo Zamarriego, experto en regulación bancaria.

La rentabilidad del sector se ha visto diezmada por las bajas de interés del banco central, junto con la aparición de nuevos competidores mejor adaptados al entorno online, entre otros retos.

Demostrar cómo generar nuevos ingresos en un mundo digital y de bajos tipos de interés es el nudo gordiano que debe deshacer el sector financiero. Y, en ese área, la operación Bankia-CaixaBank no aclara qué cambios traerá para competir en un mercado en el que cada vez hay menos bancos.

Para Zamarriego, esta fusión será un "punto de partida" que impulsará otras fusiones, por lo que no estamos al final de la época de absorciones bancarias que comenzaron hace treinta años

"Seguimos teniendo el mismo modelo de negocio con un banco más grande", dice Zamarriego al expresar algunas de las dudas que deberán resolverse en relación al futuro de la nueva entidad.

Para Zamarriego, esta fusión será un "punto de partida" que impulsará otras fusiones, por lo que no estamos al final de la época de absorciones bancarias que comenzaron hace treinta años. Así, es probable que Sabadell, Unicaja, Liberbank, Ibercaja y Abanca muevan ficha próximamente.

Con respecto a las ayudas públicas que recibió Bankia, el experto cree que es posible que el Estado recuperará al menos una parte. "Al menos se buscará minimizar la pérdida", dice.

Desde 2009, las ayudas públicas del FROB para la recapitalización de las han sido más de 56.000 millones de euros. 

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