Martín Villa
Rodolfo Martín Villa, "el Villarejo de la Transición"
El ex ministro del Interior cuenta con información sensible sobre las personalidades políticas más relevantes de los primeros años de la vuelta a la democracia

Rodolfo Martín Villa no olvidará el pasado 3 de septiembre, el día en el que Argentina le sentó frente a la jueza Servini para defenderse por la muerte de 12 personas entre 1976 y 1978, los años de la Transición. "Es imposible que hubiese un genocidio en la Transición", dijo Martín Villa. La del ex ministro es la declaración de más alto rango de un ex dirigente franquista que se ha producido hasta el momento, y aunque haya tenido que ser frente a un tribunal extranjero, los familiares de las víctimas celebran esta gran paso en la lucha contra la impunidad y la desmemoria.

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Martín Villa inició su carrera política de la mano del dictador. Durante la dictadura fue Jefe Nacional del Sindicato Español Universitario (SEU), secretario general de la Organización sindical, gobernador civil de Barcelona y procurador en las Cortes franquistas. Tras la muerte de Franco se ocupó del Ministerio de Relaciones Sindicales en el primer Gobierno de la Transición y después se unió a Adolfo Suárez, siendo Ministro del Interior en su primer mandato. 

Rododlofo Martín VIlla fue jefe del sindicato franquista SEU. 

Fue en 1976, y desde ese cargo, donde inició un cambio en las antiguas fuerzas de seguridad del franquismo muy cuestionado por su nivel de represión. Aunque terminó dimitiendo en 1979, durante esos tres años los disparos de la Policía Armada, la Guardia Civil y grupos de extrema derecha se habían cobrado 35 muertos. Eso no impidió que el rey Juan Carlos I le condecorase.

Conocido como "la porra de la Transición", Martín Villa fue luego Ministro de Administración Territorial con Calvo Sotelo y terminó en las filas del Partido Popular tras la caída de UCD. Desde entonces ha estado vinculado a la empresa privada y señalado por las víctimas del franquismo como responsable de 12 muertes siendo ministro de Relaciones Sindicales.

Fue el hombre que quemó todos los archivos de la represión y le hizo un favor a mucha gente

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), explica a LPO cuál fue el papel de Villa, al que define como un hombre "sin ninguna clase de escrúpulo". Al frente del aparato represor de la Transición, heredero aún del franquismo, Martín Villa "tenía la goma de borrar", dice Emilio Silva. "Fue el hombre que quemó todos los archivos de la represión y le hizo un favor a mucha gente".

Eso explicaría, según él, el apoyo político y empresarial que ha tenido durante toda su vida: "su gran valor es toda esa documentación que comprometía a mucha gente y que en muchos casos destruyó y en otros no". "Es el Villarejo de la Transición", afirma Silva a este medio. Como al ex comisario, a Martín Villa también se le terminó la impunidad.

Carmen Calvo saluda a Martín Villa, en la firma de un convenio en julio de 2019.

Todo fue sobre ruedas para Martín Villa hasta que el 12 de noviembre de 2014 la Interpol ‘llamó a su puerta' solicitando su detención para extraditarlo a Argentina. La jueza Servini quería interrogarle en el marco de la causa 4591/10 , conocida como la "querella argentina" que investiga y juzga los delitos de lesa humanidad cometidos en España por la dictadura franquista y cargos de la Transición entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977.

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Se resquebraja ligeramente la bien alicatada impunidad de los crímenes del franquismo y los primeros años de la Transición. La Ley de Amnistía de 1977 había permitido cuatro décadas de inacción por parte de la justicia española, aún cuando el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el Parlamento Europeo o el Consejo de Europa habían exigido ya a los distintos gobiernos españoles juzgar los crímenes franquistas.

Martín Villa defiende la Transición

El ex ministro acudió a declarar el pasado jueves al consulado argentino en Madrid y defendió el espíritu democrático de la Transición. "He venido a defenderme, porque me rebelo a vivir en presunción de culpabilidad en vez de presunción de inocencia, pero sobre todo defender que es imposible que en la Transición hubiese un genocidio", dijo Martín Villa. 

A la espera de saber si logró convencer a la jueza Servini, los familiares de las víctimas siguen señalándole como el responsable de la represión violenta del camino a la democracia en España y le colocan muy lejos del espíritu pacifista y conciliador.

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