Presupuestos
Desacuerdo en el Gobierno por los Presupuestos: el PSOE no quiere vetos
El Gobierno de coalición airea una vez más sus desencuentros ante la prensa. El sector socialista buscará a Ciudadanos para aprobar las cuentas: mientras Podemos quiere a ERC como socio

El Gobierno de coalición airea una vez más sus desencuentros ante la prensa. El vicepresidente Pablo Iglesias fue el primero en avisar que Ciudadanos y PP "son incompatibles" con sacar adelante los Presupuestos para 2021. Este jueves, la ministra portavoz, María Jesús Montero, le contesta a través de los medios: "Todos aportan, nadie sobra". Con esa clara contestación se abre un frente entre ambos partidos que conforman el Gobierno con un objetivo en común: conseguir los apoyos para presentar las cuentas públicas en septiembre. 

Podemos quiere apoyarse en las formaciones que ayudaron a Sánchez a vivir en La Moncloa; mientras que la parte socialista se inclina por apoyarse en Ciudadanos y en el PNV para no tener que depender del independentismo. Un apoyo nada sólido con los comicios catalanes todavía por convocarse. Un factor desestabilizador que podría dejar a sus socios tirados en el último momento. Así, el acuerdo europeo ha supuesto un alivio y un revulsivo para el Gobierno de coalición, que ahora tiene que afrontar el mayor de los retos, la aprobación de unos presupuestos que den estabilidad a la legislatura, y hacerlo salvando tensiones y con políticas que ambos partidos, PSOE y Unidas Podemos, puedan defender como suyas.

Cuando se cumple un año de la investidura fallida, en la que la falta de entendimiento entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias llevó a una repetición electoral, el Ejecutivo parece vivir un momento dulce a cuenta del acuerdo europeo, que le permite seguir con su hoja de ruta, sin recortes a la vista y con más holgura para elaborar sus cuentas.

La relación entre el jefe del Ejecutivo y el vicepresidente se vio fortalecida ante la adversidad de la pandemia, según remarcan desde el Gobierno, y ambos viven un momento de confianza mutua, e incluso se han esmerado las últimas semanas en llevar a un segundo plano los desencuentros. Pero, una vez alcanzado el vital acuerdo europeo, las diferencias han acabado saltando a cuenta de la monarquía, la reforma laboral y lo más inmediato: los presupuestos.

El objetivo del Gobierno es presentarlos en septiembre y, ante la inestabilidad parlamentaria, parece buscar una estrategia de geometría variable, a pesar de que el partido pequeño de la coalición tira para que el pacto llegue sí o sí por la izquierda. Sin embargo, los socialistas no quieren cerrar la puerta a ningún eventual apoyo y, además de mirar hacia Ciudadanos, la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha llamado al PP a jugar un "papel fundamental" en ese presupuesto "de la recuperación".

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Un ofrecimiento que Iglesias censuró abiertamente con unas palabras que ha aprovechado el PP, por boca de su secretario general, Teodoro García Egea, para pedir a ambos que "se sienten y consensúen", porque "España no se puede permitir peleas en el Consejo de Ministros". Si semanas atrás Unidas Podemos no cerraba la puerta a un pacto con Ciudadanos como "plan B" ante el distanciamiento de ERC, ahora los de Iglesias quieren evitar a toda costa tragarse el sapo de pactar con Inés Arrimadas, pese a que la portavoz del Gobierno les sigue animado a vencer sus diferencias ideológicas.

Pero Unidas Podemos se desangra en las urnas y, con las elecciones catalanas a la vista, busca acentuar su perfil de izquierdas, y más ahora que entiende que las ayudas europeas permiten elaborar unos presupuestos de izquierdas, expansivos. Ciudadanos ya ha entreabierto la puerta a negociar, pues ha propuesto una mesa de trabajo con la oposición, empresas y sindicatos para preparar unos presupuestos "moderados, razonables" y acordar las reformas necesarias para emplear adecuadamente los nuevos fondos europeos.

Y, entre los de Iglesias, hay preocupación y dudas sobre el camino que quiera emprender el PSOE, pero también conciencia de que se avecinan semanas cruciales, pues superar por fin las cuentas de 2018 dejaría muy encarrilada la legislatura. De otro lado, los cambios en la reforma laboral parecen llamados a convertirse en uno de los grandes escollos entre Unidas Podemos y el PSOE, aunque la Unión Europea no haya condicionado, a recortes ni a cambios en el sistema laboral o de pensiones, las trasferencias de 140.000 millones de euros, 72.000 de ellos en ayudas directas.

Iglesias ya ha avisado de que no está dispuesto a aparcar la derogación de la reforma laboral, recogida en el acuerdo de legislatura con el PSOE, aunque desde su formación auguran que la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, pondrá reparos. Sin aclarar si esos cambios siguen en su hoja de ruta, el presidente del Gobierno ha recordado que todos los países miembros tienen que negociar con la Comisión las medidas y reformas que hacen y seguir sus recomendaciones. Y, en principio, la Comisión no parece partidaria a que se dé ese paso.

Pero el presidente ha recordado que la agenda española está "alineada" con la de la Comisión. "Europa ahora es nuestra casa, y su visión es la visión de este Gobierno", ha dicho Pedro Sánchez hoy mismo. Quizás, por sabidas, generan menos polémica las diferencias entre socialistas y Unidas Podemos a cuenta del modelo de Estado: el vicepresidente segundo ya ve en el "horizonte" la república, mientras sus socios de Gobierno llaman al respeto a la Constitución y a las instituciones del Estado, pese a censurar las supuestas actividades corruptas del rey Juan Carlos.

Más bache supuso para Iglesias no encontrar apoyo en el PSOE ante su llamada a normalizar las críticas o los insultos a periodistas, aunque los dos partidos del Gobierno evitaron juntos que el vicepresidente tuviese que comparecer en el Congreso para dar explicaciones sobre el llamado caso Dina, en el que ha perdido la condición de perjudicado y podría acabar siendo investigado.

Los próximos meses se conforman decisivos para un Gobierno joven que pudo haber nacido hace un año en aquella sesión de investidura fallida, en la que los socialistas decían cerrar la puerta definitiva a una coalición que al final se formó, aunque en enero, y que ahora vive un momento clave. ¿Logrará sacar adelante los presupuestos? 

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