Gobierno
Ministros del PSOE creen que el acuerdo europeo refuerza la idea de un adelanto electoral en 2022
Tal y como publicó LPO, un sector del Gobierno apostaría por adelantar los comicios. Para ello, consideran importante sacar adelante los PGE y garantizarse estabilidad

La agenda del Ejecutivo se va cumpliendo y los socialistas evalúan que la pandemia no ha podido con el Gobierno de coalición y según confirman los sondeos, la figura de Pedro Sánchez no sale dañada en comparación con Pablo Iglesias. La pérdida de poder en Galicia y País Vasco pasa a un segundo plano, en detrimento de la debacle morada en estos territorios. El presidente vuelve a España con un "exitoso" acuerdo europeo bajo el brazo, según afirman a LPO fuentes del Ejecutivo. Aunque las condiciones impliquen no poder cumplir el acuerdo de Gobierno de coalición, "tal y como estaba planteado", agregan las fuentes. La meta final será conseguir sacar adelante los Presupuestos para ganar dos años más de estabilidad. Y así, plantearse si sería efectivo un adelanto electoral en 2022 para liberarse de la coalición. 

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Se trata de un planteamiento que algunos ministros del PSOE y altas esferas del Gobierno mantienen en secreto desde junio, tal y como publicó LPO. Consideran que la coalición ya está "amortizada" y los morados han absorbido todo el desgaste. Una emergencia sanitaria de estas características hace mella en cualquier gobierno, pero el batacazo electoral del pasado 12 de julio sitúa a Unidas Podemos como el eslabón más débil en Moncloa. La pérdida de poder e influencia de la formación de Iglesias es vista por algunos ministros, incluso, como una posible salida del Congreso ante un adelanto electoral. "La pérdida de poder territorial de Podemos es inmensa", destacan fuentes gubernamentales. 

En el PSOE consideran que la pandemia ha desgastado con mayor intensidad a Podemos, que sufrió un el pasado 12 de Julio una pérdida de poder territorial "inmensa" y queda consolidado como el eslabón más débil de la Moncloa.

A esto se suman los futuros problemas que algunos ya anticipan en el seno de la coalición. "Bruselas empezará a pedir ajustes para reducir el déficit a tres años vista. Sobre todo, en los ejercicios comprendidos entre 2023 y 2025", señalan fuentes del Ejecutivo. Y será entonces, cuando empiecen las discrepancias de fondo con Podemos. Para Iglesias no existe nada más importante que el cumplimiento del acuerdo del Gobierno de coalición. Unos puntos que varias fuentes consultadas reconocen que podrían cambiar. 

Desde el Ejecutivo mantienen la idea de cambiar los aspectos más lesivos de la reforma laboral, "pero todo a su debido tiempo", señalan. Es decir, no ahora ni cuando quieran Unidas Podemos o los sindicatos. Sin embargo, la formación morada sigue confiando en poder cumplir con el primitivo pacto entre EH-Bildu y el Gobierno de coalición por el que se pedía derogar el texto íntegro. Algo que quedaría muy lejos del visto bueno de los socialistas, la patronal y Bruselas, aunque no figure explícitamente en el último acuerdo. 

Los Presupuestos

La batalla sibilina de los Presupuestos también será foco de malestar y contradicciones en el seno del Gobierno y delante de los medios, como ya se empieza a asomar estos días. El vicepresidente ha sido el primero en marcar territorio y destacar que con Ciudadanos y PP no ve ningún entendimiento a la hora de cerrar las cuentas públicas para 2021. Rápida y ágil, la ministra portavoz, María Jesús Montero, ha puesto pie en pared este jueves. 

Pese a la resistencia de Podemos, los ministros socialistas apuestas a sancionar los presupuestos con el voto favorable de Ciudadanos y la abstención de ERC, repitiendo los apoyos alcanzados en los últimas prórrogas del estado de alarma.

"Todo aportan, nadie sobra", aclaró. Montero ha dejado claro que el Ejecutivo invitará a la mesa a todos los partidos, y solo quedará fuera "el que se autoexcluya". Los socialistas buscan así exhibir apertura, a sabiendas de que la derecha difícilmente accederá. Saben que difícilmente venderían unos Presupuestos de reconstrucción si acuden directamente a los brazos del independentismo. El equipo del presidente considera que "habrá acuerdo de presupuestos" y la ministra de Hacienda añade que intentarán ser "cumplidores" y llevar el proyecto a finales de septiembre al Congreso, si consiguen atar los apoyos.  

Vender la urgente necesidad de un presupuesto de reconstrucción será el principal discurso que lleve el Gobierno ante sus socios. Desde el Gobierno apuntan que "esto va a pasar en otros países europeos y todos necesitan apoyar unas nuevas cuentas". La parte socialista del Ejecutivo asume, en voz baja, que el PP no va a dar su brazo a torcer, pero incluso ante esta negativa, la apuesta es repetir los apoyos alcanzados en las últimas prórrogas del estado de alarma, con los votos favorables de Ciudadanos y la abstención de ERC. 

El partido de Inés Arrimadas ya ha advertido que no quieren una subida generalizada de impuestos, por lo que el reto será contener a Iglesias ante estas pretensiones. El caramelo para ambos podría ser la aprobación de las tasas Google y Tobin, y el impuesto de transacciones financieras, pero deberán aparcar otro tipo de exigencias fiscales, como el 'impuesto a los ricos' que tanto insiste el líder de Podemos. 

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Por otra parte, los socios republicanos se muestran dispuestos a sentarse y a hablar. Aunque la relación se ha podido enfriar con el último gesto de los socialistas hacia el PP. Las negociaciones para lograr un pacto de mínimos en las propuestas de reconstrucción no han gustado a los republicanos y así se lo dijo su portavoz Gabriel Rufián desde la tribuna del Congreso, acusándoles de hacer "un Juan Palomo entre PSOE y PP". Los republicanos dependen de las elecciones catalanas, pero entre las filas republicanas también hay quien piensa que una abstención a las cuentas del Ejecutivo podría darles el perfil de dialogantes que Torra ha perdido. 

Pocos días o casi ninguno se van a dar los principales miembros del Gobierno para veranear con sus familias. La gran mayoría permanecerá a unas horas de Madrid y sin salir de España. Todos confían en que la mayoría de las fuerzas "por responsabilidad" terminen cediendo y las cuentas salgan. Lo que algunos tienen claro, fuentes socialistas consultadas, es que con presupuestos o sin ellos "se podría hablar lo del adelanto electoral". Sánchez no haría nada nuevo y de confirmarse este plan, seguiría la estela de Zapatero, que ya convocó generales en noviembre de 2011, anticipándose también seis meses a las autonómicas y municipales, y tras una grave crisis económica. En este caso, a diferencia de su antecesor, Sánchez aspiraría a seguir al frente de Moncloa: "Él está convencido de que va a salir reforzado", aseguran. 

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