Pactos de Gobierno
El Gobierno teme que Podemos se radicalice tras el batacazo en las urnas
Podemos busca tener un perfil propio y diferenciarse de su socio de Gobierno. Los socialistas temen que eso implique desacuerdos de cara a sacar adelante los Presupuestos

El Gobierno teme que Unidas Podemos se radicalice tras el batacazo sufrido en las pasadas elecciones en Galicia y País Vasco. Ahora es cuanto más unido debe de permanecer el Gobierno de coalición. El propio Sánchez reconoce que las negociaciones europeas son "muy difíciles" y el posterior acuerdo de cara a sacar los Presupuestos Generales para 2021 requerirá "ceder" y la unión de fuerzas, reconocen en Moncloa. 

La autocrítica realizada por Podemos indica que el partido busca reorganizarse y tener un perfil propio. Es decir, diferenciarse de su socio de Gobierno. Algo que los socialistas temen porque podría implicar estar en desacuerdo a la hora de buscar el apoyo de Ciudadanos para sacar adelante las cuentas públicas, entre otras medidas. 

Las peleas internas, su perdición 

Han pasado cinco días y todos los partidos han hecho ya su autocrítica de las pasadas elecciones en Galicia y País Vasco. Todos menos Podemos. La formación morada se reunió este viernes a las 9 de la mañana. Al cónclave también asistieron los candidatos de las dos comunidades y analizaron, mediante las encuestas publicadas, los posibles errores del partido. Las peleas internas y la debilidad organizativa han sido las claves que han sacado en conclusión de sus derrotas, según informan desde la propia formación. Desde la dirección dan por cerrado un ciclo y sólo quieren pasar página aprendiendo de estos errores. "Salimos más fuertes y para nada nos sentimos a merced de Sánchez", responde un dirigente a preguntas de LPO. 

Algunos socialistas apuntaban estos últimos días que la debilidad manifiesta en las urnas de Podemos les beneficiaría internamente, a la hora de tomar decisiones en el seno del Gobierno de coalición. A esto se añade el 'Caso Dina' lastrando la imagen del propio vicepresidente, según los socialistas consultados. Sin embargo, desde la formación morada niegan la supuesta debilidad y aseguran que "todo sigue igual, tenemos los mismos escaños y estamos dentro del Gobierno". 

La prueba de fuego para los socialistas ha sido este jueves cuando las dos formaciones que conforman el Ejecutivo se citaron para revisar el acuerdo de gobierno. Ambos mantienen diferencias en las que tienen que tomar posición activa como puede ser la monarquía, el impuesto a los ricos o la inmigración. Asuntos como el primero en el que los socialistas ni pueden ni quieren entrar a hacer valoraciones. Y por supuesto les preocupa que la otra parte del Gobierno pueda incurrir en ello, obligándoles a pronunciarse al respecto. Por eso, los dos partidos acordaron aparcar los temas delicados y seguir trabajando en la agenda que dejaron aparcada por la pandemia del coronavirus. 

Los escollos: los fondos europeos y los Presupuestos 

Será la batalla por los Presupuestos la que determine la compatibilidad de ambas formaciones. Por el momento, los morados aceptan el acercamiento a Ciudadanos y que se intente negociar con ellos las cuentas públicas. Aunque dejan la 'coletilla' de buscar a las fuerzas de la investidura, en referencia a PNV, ERC y Bildu. La salvación de los morados podría venir del presidente de la Generalitat, Quim Torra. Si decide convocar las elecciones catalanas en septiembre u octubre, todavía podría dejar tiempo a los republicanos para negociar las cuentas públicas con el Gobierno. 

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Otro frente que podría abrirse en la coalición sería el de los fondos europeos. Todavía no sabemos la condicionalidad a la que se llegará en Bruselas para que nos permitan disponer de los fondos de reconstrucción para sacar el país adelante tras la crisis del coronavirus. Algunos eurodiputados plantean que "si Europa pide a Sánchez reformas estructurales de calado, el Gobierno las tendrá que hacer" y eso podría implicar hacer recortes en partidas de gasto que su socio morado no estaría dispuesto a tocar. 

Los rebrotes y la situación futura del coronavirus obligarán a las formaciones a actualizar sus estrategias. Ni los socialistas ni en Podemos consideran que sus formaciones estén debilitadas y "mucho menos el Gobierno". Como ejemplo, los socialistas se abrazan al CIS donde salen reforzados tras la contienda electoral del domingo. "El Gobierno ha resistido frente a la peor pandemia y ahora debemos de centrarnos en la recuperación social y económica", aseguran. Se abre un periodo de tiempo con la presentación de medias pensando en el medio y el largo plazo y, por el momento, todas las opciones de pacto quedan abiertas. Aquí y en Europa. 

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