Elecciones 12J
El PSOE asume el 'sorpasso' del BNG y pide a los suyos "reflexionar"
Los socialistas asumen la derrota en Galicia, mientras que en el País Vasco se dejarán querer por el PNV para reeditar el pacto de gobierno

 Los socialistas asumen la derrota en Galicia, mientras que en el País Vasco se dejarán querer por el PNV y reeditar el pacto de gobierno. En el cuartel general de la calle Ferraz asumieron con más de la mitad del recuento, el 'sorpasso' del BNG. Las caras eran de no comprender por qué no han sabido canalizar el batacazo de Unidas Podemos, cuyos votos han ido a parar a los nacionalistas gallegos. "No se entiende. Un resultado que mañana analizaremos", apuntaba un dirigente. Este lunes el partido celebrará la Ejecutiva para analizar los resultados con mayor reflexión que esta noche. "Reflexión", es lo que pedían algunos, mientras que otros señalan eso de "yo ya lo dije". Hubo dirigentes que lo comentaban en campaña. Unos pocos vieron venir el 'sorpasso'. 

El PSdeG ha quedado relegado a la tercera plaza, tanto en votos como en escaños (14), en las elecciones autonómicas gallegas, donde las aspiraciones del candidato Gonzalo Caballero se han truncado con una importante derrota en la que se ha visto superado por el BNG. No ha sido capaz el aspirante socialista de traducir en apoyos para estos comicios la ola de simpatía capturada por el partido en las tres elecciones celebradas durante el pasado 2019, en las que el liderazgo de Pedro Sánchez desde Ferraz le permitió al PSdeG ser, por primera vez en su historia, el partido más votado en Galicia en unas generales.

Este resultado abre la puerta a revivir las luchas intestinas que han protagonizado la última década en el plano orgánico y que permanecían, salvo contadas excepciones, en letargo desde la llegada de Caballero a la secretaría general de los socialistas gallegos

Por el camino se han quedado más de 7.000 votos que mantienen a los socialistas en 14 diputados con la práctica totalidad del escrutinio completa, tal y como sucedió en 2016, pero que se quedan lejos de satisfacer las aspiraciones de liderar el cambio. Deberán analizar ahora los socialistas gallegos los errores en la estrategia de una campaña centrada en exhibir su complicidad con el gobierno del Estado, que agasajó a su candidato en Galicia con la visita de un gran número de ministros y cargos representativos que insistieron en la necesidad de contar con un Ejecutivo "aliado" en la Administración autonómica.

La falta de un perfil propio lastró la imagen como presidenciable de un Gonzalo Caballero, que no ha conseguido hacer calar su mensaje sobre la necesidad de un gobierno de izquierdas para abanderar la reconstrucción de la economía y de la sociedad tras el impacto de una pandemia que, en lo político, también invirtió las tornas de lo que se esperaba de la campaña electoral en Galicia.

El PSdeG llegaba, a tenor de los sondeos y de las informaciones que manejaba el partido, mejor colocado de partida a la primera convocatoria electoral prevista para el mes de abril, ya que todavía no acusaba el desgaste de que el PSOE haya tenido que lidiar desde el Ejecutivo estatal con una crisis y una emergencia sanitaria como las vividas en esta primavera.

Queda por ver ahora cuál será la reacción a nivel orgánico a este resultado electoral, que, sin ser un descalabro tan grave como otros anteriores, deja un profundo sabor amargo por la oportunidad perdida, el estancamiento y el descenso al tercer lugar del espacio político gallego. Esta premisa abre la puerta a revivir las luchas intestinas que han protagonizado la última década en el plano orgánico y que permanecían, salvo contadas excepciones, en letargo desde la llegada de Caballero a la secretaría general de los socialistas gallegos y la entrada del PSOE en el Gobierno central tras la moción de censura presentada contra Mariano Rajoy.

 [El batacazo de Podemos: desaparece en Galicia y se desploma en País Vasco]

La falta de respaldo desde las urnas seguramente avivará las divisiones y el fuego amigo dentro de un partido cuyo futuro estará marcado en gran medida por la posición que decida tomar el alcalde de Vigo y ahora principal referente de éxito electoral en el PSdeG, Abel Caballero, en cuya ciudad el PSOE tampoco ha conseguido mantenerse como fuerza más votada. Durante los dos últimos años, el tío del actual candidato decidió enterrar el hacha de guerra con la que saludó su llegada al cargo, puesto que no participó en el congreso donde tomó posesión del mismo, e incluso más recientemente se prestó a colaborar de forma activa con una campaña para asaltar la presidencia de la Xunta finalmente fallida.

A la espera de ver qué depara su futuro político, Gonzalo Caballero, 23 años después, ha revivido el histórico "sorpasso" de las elecciones gallegas de 1997, en las que el BNG de Xosé Manuel Beiras superó entonces a un PSdeG que lideraba el propio Abel Caballero.  

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