Carlos Urquijo
"Con Santiago Abascal he tenido una amistad casi de familia"
El ex delegado del Gobierno, fichaje electoral de Carlos Iturgaiz, avala los cambios en el PP vasco: "Alfonso Alonso no creía en el potencial de la coalición con Ciudadanos"

El País Vasco celebra el próximo 12 de julio unas elecciones autonómicas previstas inicialmente para el 5 de abril que fueron pospuestas por el estallido de la crisis sanitaria del coronavirus. Apenas dos meses antes, el PP había experimentado un giro de 180 grados, con la salida de Alfonso Alonso y la proclamación de Carlos Iturgaiz como cabeza de lista de la coalición electoral con Ciudadanos.

El nuevo candidato a lehendakari se marcó como objetivo, desde el minuto 1, recuperar al "PP vasco de siempre", después de años en los que el Partido Popular había quedado "desdibujado" en el País Vasco por sus acuerdos con el PNV. Y con esa meta en mente, contactó con el ex delegado del Gobierno en el País Vasco, Carlos Urquijo, para incorporarle a sus listas electorales. Cuatro meses después, las candidaturas pactadas en febrero se han mantenido inamovibles, y la coalición afronta una campaña nunca vista en la que hay mucho en juego. 

Urquijo, fichaje estrella de Itugaiz y muy próximo a las tesis de José María Aznar,  reconoce "que el cambio de candidato a última hora fue "traumático" y, aunque no oculta su buena sintonía con el líder de Vox, Santiago Abascal, presenta la coalición con Ciudadanos como "la única alternativa constitucionalista en el País Vasco" y llama a los votantes de su formación a apostar por el PP en las urnas.

¿Cómo está siendo esta campaña post-confinamiento, en estas circunstancias tan especiales?

Bueno, ya tenemos una referencia muy clara de cómo está influyendo el confinamiento y la situación actual, que es la del voto por correo: las solicitudes se han incrementado un 300 por ciento. Eso ya da un dato importante sobre las circunstancias excepcionales en que se desarrolla esta campaña, y en las que se va a desarrollar la jornada electoral. En cualquier caso, para la coalición formada por Partido Popular y Ciudadanos, la campaña va de menos a más. Es verdad que es una campaña extraña, sin mítines como los de antes, sin grandes concentraciones de gente, y también es verdad que la mayoría de las personas con las que nos encontramos por la calle nos dicen que sus preocupaciones no son tanto las elecciones autonómicas como el conservar la salud y el empleo.

A pesar de eso, nosotros estamos empeñados en transmitir nuestro mensaje del modo más exacto y llegar a la mayor gente posible, no sólo a través de nuestra presencia en la calle, sino a través de las redes sociales. Y creo que lo estamos logrando. Además, tenemos la convicción de ser la única alternativa constitucional que se presenta en el País Vasco frente al gobierno nacionalista apoyado por el Partido Socialista. Y nuestro candidato está encarnando esa opción con la profesionalidad a la que nos tiene acostumbrados. 

  Estas elecciones se celebran después de haberse pospuesto las inicialmente convocadas para el mes de abril, cuando la coalición PP-Cs apenas tenía dos meses de vida. ¿Cree que afrontan los comicios del 12 de julio más fuertes?

Yo creo que sí. No vamos a ocultar que el recambio del candidato a lehendakari fue traumático. Inicialmente iba a ser Alfonso Alonso, que se mostró contrario a la coalición con Ciudadanos y los puestos que iban a tener sus representantes en las listas y, entre el partido y él mismo, se tomó la decisión de que no era la mejor persona para encarnar este proyecto. No creía en esa alternativa constitucionalista que iban a configurar conjuntamente Partido Popular y Ciudadanos. 

Alfonso Alonso no creía en esa alternativa constitucionalista que iban a configurar el PP y Ciudadanos

Yo creo que en estas semanas ha dado tiempo a que Carlos Iturgaiz se haga de nuevo con las riendas del partido y que pueda abordar, a través de una campaña más sensata, la presentación de planes concretos para salir de esta crisis y con la ilusión de llegar al máximo número de electores. Lo que pasó a finales de febrero ya es agua pasada y la mayoría de las personas con las que nos cruzamos por la calle están esperanzadas de que hayamos conseguido esa alianza entre las dos únicas fuerzas que, en este momento, repito, defienden la alternativa constitucionalista el País Vasco, porque los demás partidos no lo hacen.

Vox no cree en el Estado de las autonomías y el Partido Socialista, a través de su ministro de Justicia, ha asegurado que nos encontramos inmersos en una crisis constituyente. Su socio de gobierno, Podemos, siempre ha hablado de que había que trabajar para romper lo que ellos llaman el candado de la Constitución del 78. Y luego están el brazo político de ETA, que es Bildu, y los separatistas del Partido Nacionalista Vasco y de Cataluña.

Ha mencionado a Alfonso Alonso y el "traumático recambio" del candidato a lehendakari. ¿Qué balance hace de esos días de febrero?

Yo creo que se hizo un cambio oportuno. Sobre todo, si quien debía encabezar el proyecto no creía en el potencial de la coalición con Ciudadanos. Es obvio que el cambio al frente de la candidatura debía producirse. Además, yo creo que en los últimos años la posición del Partido Popular en el País Vasco quizá había podido quedar un tanto desdibujada como consecuencia de que éramos un partido de gobierno que, en determinados momentos, sobre todo cuando Mariano Rajoy no dispuso de mayoría absoluta, necesitó del concurso y del apoyo de otras fuerzas políticas como el Partido Nacionalista Vasco. Entonces, nos vimos limitados en la crítica y la oposición al PNV, pero ahora estamos en otra situación. Como dice Carlos Iturgaiz, con él ha vuelto el Partido Popular de siempre. Yo creo que esto lo van a valorar positivamente los ciudadanos.

En los últimos años la posición del PP ha quedado desdibujada como consecuencia de que éramos un partido de Gobierno que, cuando Rajoy no dispuso de mayoría absoluta, necesitó del apoyo de fuerzas como el PNV

Nosotros estamos denunciando claramente la corresponsabilidad y la culpabilidad del PNV en la deriva actual de España. Esta gestión ruinosa de estos últimos tres meses y también de los dos años que han transcurrido desde que el PNV, traicionando el pacto que tenía con el Partido Popular y con Mariano Rajoy, decidió impulsar esa moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa. 

Y, además, también se ha evidenciado que, a pesar de lo que dice siempre el PNV, no son unos perfectos gestores. Ese mito ha caído en esta última época, cuando han asumido el mando tras el estado de alarma y han incurrido en los mismos errores que el Partido Socialista, con sanitarios desprotegidos, desabastecimiento y bandazos en la toma de decisiones, como el famoso anuncio de la libre circulación entre provincias. También se opusieron a recibir la colaboración y el apoyo del Ejército a la hora de contener la expansión del virus en las residencias, en las estaciones de autobús y demás medios de transporte.

Sin embargo, gran parte de los analistas e incluso las encuestas dicen que el PNV sale reforzado tras esta crisis sanitaria. ¿Está de acuerdo con esas previsiones de cara al 12 de julio?

Bueno, eso lo veremos el 12 de julio. Nosotros, mientras, tratamos de evidenciar cuáles son las carencias de este PNV, que vive de las rentas y de las ayudas que le ha facilitado Pedro Sánchez para garantizar su apoyo en estos últimos años, especialmente en los tres últimos meses. Además, queremos recordar que el PNV no es el partido de centro moderado que dice ser: en febrero de 2018 pactó con el brazo político de ETA un nuevo Estatuto para el País Vasco, donde se diferenciaban a los vascos de primera, que eran los nacionalistas, y los vascos de tercera, los no nacionalistas que, como decía Arzalluz hace unos cuantos años, serían tratados como los alemanes en Mallorca. Y esto, no nos engañemos, volverá. Ahora está guardado en un cajón, pero esto volverá después del 12 de julio.

También hay que recordar que el PNV, que se presenta como adalid de la buena gestión, está lastrado por la corrupción. Está implicado en la OPE de Osakidetza, la oferta pública de empleo en el Servicio Vasco de Salud, que impidió que tuviéramos los médicos que necesitábamos en esta última temporada y que provocó la dimisión del consejero de Sanidad por la filtración de los exámenes para que aprobaran los amigos del partido.

Santiago Abascal y Carlos Urquijo. | FUNDACIÓN VILLACISNEROS

Están también el ‘caso Hiriko', con montones de millones de euros de ayudas para gente próxima al partido; el ‘caso Balenciaga', en el que el alcalde de Getaria ha sido condenado a cuatro años de cárcel por incrementar de 5 a 30 millones el proyecto del museo de su pueblo, que se entregó a su pareja sentimental, que era el arquitecto; el caso de la Hacienda de Gipuzkoa, en el que se facturaron más de 6 millones en la Real Sociedad y por el que fue imputado por prevaricación un diputado del PNV; el ‘caso Montai'... etcétera. Hay que recordar que no son tan buenos gestores y manipulan unas ofertas públicas de empleo para que entre su gente.

El PP también lleva meses reclamando responsabilidades por la tragedia del vertedero de Zaldívar...

No sólo lo hemos denunciado nosotros. La Unión Europea ha dicho que este vertedero no tenía los permisos para tratar con los vertidos que estaban depositando. A eso, además hay que sumarle la falta de las inspecciones y de control, lo que ha provocado que todavía a día de hoy, casi ya cinco meses después de la catástrofe de Zaldívar, sigan enterrados allí los dos trabajadores que estaban a pie de obra. 

Y, más allá de la mala gestión, hay además soberbia y displicencia por parte del PNV y de Íñigo Urkullu, que rechazaron la ayuda del Gobierno a través de la Unidad Militar de Emergencias. Este caso es un despropósito más. No sé si le pasará factura no al PNV en las elecciones, porque después de cuarenta años de régimen nacionalista, hay muy pocas cosas que le pasan factura. En cualquier caso, sí que hay que denunciar cómo ha sido la desastrosa gestión del PNV antes, durante y después del caso Zaldívar.

De cara a las elecciones, el escenario más probable es una nueva coalición entre el PNV y el PSOE. No obstante, se está especulando con un tripartito entre socialistas, Bildu y Podemos. ¿Lo ve posible?

El pacto entre nacionalistas y socialistas es un pacto de hierro, que está ya firmado. Otra cosa es que ahora en la campaña le interese al PNV sacar el espantajo de un posible tripartito de izquierdas para tratar de recoger votos del centro derecha no nacionalista. El acuerdo con los socialistas ya está cerrado y al PNV le resulta muy cómodo, porque el PSOE se conforma con las migajas, con las consejerías de menor importancia, para continuar disponiendo de una serie de cargos y colocar a sus compañeros de partido. El tripartito no se va a producir en el País Vasco, se va a repetir en la coalición con el PSOE, que ya sabemos los efectos que ha dado estos últimos cuatro años.

Las encuestas sitúan a la coalición en una horquilla de 5 a 7 escaños. En 2016 el PP en solitario obtuvo 9. ¿Cree que ese retroceso, y el acercamiento de Ciudadanos al PSOE a nivel nacional, pone en peligro futuros pactos electorales con Cs?

Bueno, yo creo que hay que valorar el pacto alcanzado en el País Vasco, que es lo que ahora estamos hablando. Yo creo que ese pacto es positivo para el País Vasco, con una ley electoral que, un 3 por ciento de los votos, te da derecho a entrar en el reparto de escaños. Es importante aglutinar el voto y no dividirlo, porque eso favorece a los nacionalistas. Creo que la coalición electoral PP y Ciudadanos es un acierto y creo que, a pesar de lo que dicen las encuestas, vamos a mejor y a demostrar que esa coalición era necesaria. 

Hemos conseguido que Ciudadanos defienda una de las señas de identidad del centro derecha del País Vasco, como la foralidad y el Concierto Económico

No sé exactamente el resultado que vamos a obtener, pero al margen de eso, era un acuerdo necesario que debíamos buscar. Además, hemos conseguido que Ciudadanos defienda las señas de identidad del centro derecha del País Vasco, que están recogidas en la disposición adicional primera de la Constitución, como son la foralidad y el Concierto Económico.

Una vez confirmada la fecha del 12 de julio, PP y Ciudadanos ratificaron el acuerdo alcanzado en febrero y mantuvieron intactas sus listas. ¿Es la coalición con Cs una apuesta clara para el futuro?

Esa es la vocación del pacto: disponer de un grupo parlamentario potente y suficiente para hacer la oposición que vamos a tener que hacer en el futuro al más que probable lehendakari nacionalista con el que nos vayamos a encontrar a partir a partir del 13 de julio. 

Esta coalición un instrumento útil, y ojalá no hubiera opciones distintas dentro del centro derecha no nacionalista en el País Vasco. Digo esto porque, para nosotros, Vox no debería ser un adversario en el País Vasco: nuestro adversario común en esta tierra es el nacionalismo vasco. Ojalá en el futuro podamos llegar a otro tipo de acuerdos que amplíen más el abanico del centro derecha en el País Vasco.

Si se cumple lo que dicen las encuestas, Vox no obtendrá representación parlamentaria en estas elecciones. ¿Cree que esa circunstancia, y la mano tendida que ustedes les ofrecen, les hará cambiar de opinión de cara al futuro?

No sé qué tipo de reflexión podrá hacer Vox tras las elecciones. Lo que sí quisiera decir a los que se están planteando votar a Vox el 12 de julio es que, desgraciadamente, esos votos probablemente no vayan a conseguir un escaño, pero sí van a restar potencia a la coalición PP-Ciudadanos, que es la única que realmente va a poder hacer oposición y hacer frente al separatismo en el País Vasco. Por eso aprovecho para hacer un llamamiento a todos los votantes de Vox: pueden confiar en nosotros, en la defensa de la Constitución y de España que vamos a hacer en el País Vasco. Por eso pido que replanteen su voto.

Cuando se confirmó su elección para la lista electoral de Álava, se recordó mucho sus años con Santiago Abascal en el Ayuntamiento de Llodio. ¿Siguen manteniendo el contacto?

Por supuesto que sí. Con él, y con su padre, tuve una amistad casi de familia. Compartimos muchas cosas, en aquellos años llamados "de plomo" en el País Vasco. Y todas esas vivencias son mucho más importantes que las diferencias que podamos tener desde el punto de vista político en este momento. Yo con Santi tengo una relación estupenda, más relación magnífica. Lo que siento es que, en su momento, considerara que el PP no defendía aquello por lo que él había trabajado durante tantos años y se fuera para crear una formación política diferente. Sinceramente, creo que tampoco hay tantas diferencias entre ambos partidos. Y, desde el punto de vista personal, la relación con la familia Abascal ha sido y es magnífica y está muy, muy por encima de las situaciones políticas en las que podamos encontrarnos a lo largo de la vida.

En esos días posteriores a su confirmación en la lista, se hizo también viral el vídeo de la toma de posesión de ambos en el Ayuntamiento de Llodio entre amenazas e insultos. Hace apenas unos días, vimos algo parecido en un acto de Vox en Sestao. ¿No hemos evolucionado nada en casi tres décadas?

La verdad es que nosotros no podemos hacer campaña con la tranquilidad que tienen los partidos nacionalistas, eso es evidente. También lo pudimos ver hace unos días cuando Carlos Iturgaiz no pudo atender a los medios de comunicación en la calle y también con los ataques a Vox. Es verdad que en 30 años han cambiado las cosas y ETA no mata, pero el brazo político de ETA sigue activo y nos sigue poniendo pegas para que podamos desarrollar con normalidad nuestra activad política. 

Es un hándicap que no tienen otros partidos. A pesar de eso vamos a seguir trabajando: ya lo hicimos cuando nuestros compañeros eran asesinados. Este mes de junio hemos recordado el asesinato de Pedrosa en Durango y de Zamarreño en Rentería. Y ahora también se ha producido el aniversario del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Si en esas condiciones fuimos capaces de hacer política y obtener buenos resultados, ¿cómo no lo vamos a hacer ahora?

Ahora también se ha producido el aniversario del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Si en esas condiciones fuimos capaces de hacer política y obtener buenos resultados, ¿cómo no lo vamos a hacer ahora?

Quiero recordar que nosotros, el Partido Popular y Ciudadanos, pero especialmente el Partido Popular, siempre hemos estado aquí, en esta tierra, dando la cara las 24 horas del día, 365 días al año, y no solo viniendo para la campaña electoral. Tenemos acreditada nuestra hoja de servicios, que esperamos que los ciudadanos sepan valorar.

Usted fue delegado del Gobierno en el País Vasco en el País Vasco de 2012 a 2016. ¿Cómo combatió esos actos de violencia en las calles? 

 Las competencias del delegado del Gobierno en el caso del País Vasco en materia de seguridad están limitadas porque es una competencia transferida. Prohibir concentraciones, manifestaciones o actos públicos depende en este caso del Departamento de Seguridad de la consejería de Seguridad del Gobierno vasco, pero sí que es verdad que se puede trabajar, y es lo que hice yo esos años, en defender la legalidad y la memoria de las víctimas de las víctimas del terrorismo.

Yo recuerdo que fui especialmente tenaz en la necesidad de que la bandera española ondeara en todos los edificios municipales y en que, por ejemplo, no se discriminara a los opositores a cualquier convocatoria pública por la imposición del euskera. Además, presentamos recursos en decenas de ocasiones contra concentraciones y homenajes que había a terroristas que salían de la cárcel. Tuvimos mucho éxito, al menos en vía judicial, aunque después el Gobierno vasco no hacía ni caso a esos requerimientos. En todo caso, el delegado del Gobierno en el País Vasco, no tiene las competencias que sí tiene, por ejemplo, el delegado del Gobierno de Navarra en España, que no ha impedido la reiteración de actos de homenaje al terrorista Patxi Ruiz, asesino de Tomás Caballero, portavoz de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona.

Aprovechando esa experiencia como delegado del Gobierno, me gustaría conocer su opinión sobre la polémica del 8M y la causa, ya cerrada, contra José Manuel Franco en Madrid. ¿Debieron ser paralizadas por las delegaciones del Gobierno esas movilizaciones o es cierto que entonces no existía la información suficiente?

Tenemos que ser cuidadosos a la hora de opinar sobre estas decisiones o lo que debería haber hecho el delegado del Gobierno en Madrid. Yo creo que después del 8M, todo el mundo, incluso el Gobierno, ha reconocido que no fue lo más adecuado permitir esas concentraciones porque facilitaron la propagación del virus. En cualquier caso, los tribunales han dado una primera opinión al respecto y yo lo que debo hacer es respetarla, las comparta o no.

-Después de lo ocurrido todos estos meses, ¿cree que puede haber acuerdos entre PSOE y PP, de cara a la llamada "reconstrucción", una vez finalice esta campaña electoral?

No sé, la verdad. No me atrevería a hacer un pronóstico. En mi opinión este Gobierno de Pedro Sánchez tiene muy poca palabra, no es muy de fiar, lo hemos visto en los últimos meses. Otra cosa es que el Partido Popular siempre tenga la mano tendida para, llegar a acuerdos que puedan favorecer a los ciudadanos en una situación crítica como la actual, desde el punto de vista sanitario y económico, pero el problema es que no sabemos qué va a hacer mañana Sánchez: si apostar por un pacto con PP y Ciudadanos o seguir siendo sostenido por un partido que quiere romper la Constitución y otros que quieren romper España.

¿Cómo ve al PP vasco después de las elecciones? ¿Cree que Iturgaiz se mantendrá al frente del partido tras los comicios?

Es otra pregunta que no sé responder. A mí me gustaría que Carlos Iturgaiz fuera el presidente del PP vasco cuando se convoque el congreso regional. Además, habitualmente, en el partido, el candidato a lehendakari es también presidente del partido. No veo ninguna razón para que esto deje de ser así porque Carlos Iturgaiz está haciendo un magnífico papel como candidato. 

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