Guardia Civil
La 'victoria' de Marlaska: consigue dividir a generales y tener a coroneles "dóciles" a la espera del ascenso
Cargos del Ministerio dan por finalizada la rebelión interna: "Se anunciaron dimisiones en bloque y solo se han ido dos"

Fernando Grande-Marlaska ha vivido su semana más complicada desde que llegó al Ministerio del Interior, con ceses, dimisiones, y nombramientos exprés que han supuesto toda una tormenta en la cúpula de la Guardia Civil. No obstante, una vez superados los días más delicados de la crisis, el ministro, y sus colaboradores más cercanos, hacen un balance positivo de todo lo ocurrido. Concluyen que los cambios y las decisiones adoptadas eran "necesarias" y que, pese a los rumores de rebelión interna, "no ha habido una oleada de deserciones". Una circunstancia que, unida al "nuevo equilibrio de fuerzas", reafirma el poder y el control de Marlaska sobre el Instituto Armado: "Hemos demostrado que no nos tiembla el pulso y que cuando hay que actuar, lo hacemos".

Así lo aseguran a LPO fuentes bien situadas en la secretaría de Estado de Seguridad, de la que dependen las direcciones generales de Policía y Guardia Civil. Estos cargos del Ministerio justifican el cese del corononel Diego Pérez de los Cobos, y recuerdan que su puesto como jefe de la comandancia de Madrid lo había heredado Marlaska del gobierno del PP: "Fue nombrado a dedo, al ser un puesto de libre designación, de los llamados de confianza". El ministro, en ese sentido, "le cesó por esa pérdida de confianza, y es una decisión plenamente justificada". 

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Sobre la polémica relacionada con el informe de la Guardia Civil contra la manifestación del 8M, señalado como el motivo del cese de Pérez de los Cobos, las mismas fuentes recuerdan que ya ocurrió algo similar con el ex jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) Manuel Sánchez Corbí: "Él perdió la confianza del ministro por filtrar un informe en el que alertaba de la falta de fondos para su unidad. Lo de ahora ha sido algo muy parecido, y Marlaska ha obrado en consecuencia".

La reacción a este cese, producido el lunes, es ya conocida. El martes dimitió Laurentino Ceña como director adjunto operativo, obligando al ministro a nombrar al general Pablo Salas como nuevo DAO en apenas dos horas, y posponiendo sine die un ascenso que parecía reservado para el actual jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, José Manuel Santiago. El miércoles fue el mando de operaciones, Fernando Santafé, el que solicitó el cese. Fue entonces, recuerdan en Interior, cuando "se anunció una dimisión en bloque de los generales que no se ha producido". Se apuntó, incluso, a la salida de Francisco Díaz Alcantud, jefe de personal, y que, como Santafé, había sido crítico con el cese de Pérez de los Cobos, pero tanto él, como Rafael Galán Toledo, jefe del mando de apoyo, y siguiente en el escalafón, se han mantenido en sus puestos.

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La anunciada ola de dimisiones, por tanto, se da por "concluida" en Interior, donde además desmienten un frente común de los generales contra el ministro: "Hay diferentes opiniones. Y, además, mucha desconfianza y división entre ellos. Algunos animaban a otros a pedir el cese porque lo único que quieren es ascender. Buscan su propio interés". Ahora, añaden las mismas fuentes, "están vacantes la jefatura de información que dejará Salas para convertirse en DAO, y el mando de operaciones". Dos puestos para "un total de 34 generales, que están más pendientes de poder ser los elegidos que de llevar a cabo un boicot contra Marlaska".

Una situación similar es la de los más de cien coroneles que aspiran a ascender a generales: "Es una escala con mandos más dóciles, que esperan su oportunidad, y que no entran en batallas políticas, como podían hacer De los Cobos o Ceña". Entre ellos, de hecho, se encuentra el futuro jefe de la comandancia de Madrid. Un puesto cuyo nuevo ocupante se anunciará en los próximos días.

Hay mucha desconfianza y división entre los generales. Algunos animaban a otros a pedier el cese porque lo único que quieren es acender. Buscan su propio interés

El ministro, mientras, "ha iniciado la remodelación de la cúpula de la Guardia Civil". Un objetivo que persigue desde su llegada al cargo en junio de 2018. Ahora, indican algunos de sus más estrechos colaboradores, "tiene de DAO a una persona de su máxima confianza como es Pablo Salas, que se ha leído más atestados que nadie y es respetado por sus compañeros". Un primer paso, añaden, para "conformar un nuevo equipo para una nueva etapa".

El balance de lo vivido durante la última semana, por tanto, es "positivo" para Marlaska y otros cargos de Interior. De todo lo ocurrido, las fuentes consultadas solo señalan, como motivo de preocupación, el ascenso de Jucil, "el Jusapol de la Guardia Civil", como futura asociación profesional que, además, ha logrado hacer frente común con el resto de asociaciones, salvo la mayoritaria AUGC: "Es un movimiento que está formado por personas muy radicales, y que está arrastrando a mucha gente. Conviene alejarse de las tensiones y del politiqueo que proponen", advierten.

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