Marta Pascal
"Torra está en el desgobierno, en la gesticulación estéril"
La ex coordinadora de PdeCat aborda el futuro de la organización tras descar su escaño en el senado: "El PdeCat debe decidir si quiere ir con la Crida o si apuesta por el gradualismo, como el PNV"

Marta Pascal (Vic, 1983) empezó su andadura política en la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC), las juventudes de la extinta Convergència Democràtica de Catalunya. Tras presidir a la cantera de jóvenes, hizo un meteórico ascenso: primero como portavoz de CDC y después como coordinadora nacional del PDeCAT hasta su dimisión del cargo en 2018 por "no tener la confianza del president Carles Puigdemont". 

Pascal fue nombrada senadora por designación territorial por Barcelona, cargo del que ha dimitido este mes por sus alejamiento con la línea ideológica de Puigdemont. Autora del libro Perdre la por, se ha convertido en una de las voces más díscolas con el entorno más radicalizado dentro de JxCat y aboga por un espacio político que desde el independentismo se extienda a otros perfiles catalanistas. Sobre el actual Govern, no muestra dudas: "Torra está en el desgobierno, en la gesticulación estéril".

El libro hace mucha crítica, pero de forma sutil.

He necesitado tiempo. Tuve una situación personal complicada y necesité cierta descompresión. No soy una persona de confrontación, siempre he sido una persona de sumar y por eso me siento cómoda diciendo las cosas desde la educación, desde la elegancia. No tengo ningún problema personal con personas con las que discrepo políticamente, aunque haría las cosas de otra manera.

¿Se puede construir un espacio de moderación dentro de JxCat como piden algunos pragmáticos que apuestan por una federación del estilo CiU?

El PDeCAT debe decidir si quiere compañeros como la Crida -con esta alma hiperventilada siempre a favor del bloqueo político, del constante no a cualquier estabilidad en España para ganar tiempo- o si apuesta por un alma más gradualista, eso que el PNV hace tan bien. El partido debe decidirsi quiere empezar el diálogo o dejarlo solo en la retórica. No puede esperar, tiene que pensar en el medio y largo plazo. La formación no debe pensar solo en los votantes del 1-O -que yo lo soy-, porque el país [Cataluña] va mucho más allá.

Esta semana ha dimitido del Senado. ¿Ha podido hablar con Puigdemont?

Fui a ver a Puigdemont el jueves 20 de febrero. Nunca he tenido una mala relación personal con él, aunque se han escrito muchas cosas. Nos habíamos visto un par de veces el pasado otoño. Entiendo que su situación es complicada: el exilio es duro, es muy triste. Constaté que tenemos divergencias políticas muy profundas: con la unilateralidad, con la praxis política. Todo esto no tendría que ser un elemento de diferenciación entre nosotros. Le comenté que me planteaba dejar el escaño, él no me hizo ninguna petición ni me lo ha pedido. Para mí siempre han sido primero los ideales y después el cargo, así que decidí que lo mejor era poder expresarme con libertad.

¿Él le hizo algún reproche?

Fue muy correcto, aunque tenemos una mirada distinta. No hubo espacio de reproches, hubo espacio de reflexión y de discrepancia política.

Si el PDeCAT decide seguir en la amalgama de JxCat, ¿se podría plantear a medio o largo plazo algún nuevo partido?

No lo tengo sobre la mesa. Estoy convencida de que el PDeCAT sabrá encontrar el camino, este gradualismo del que hablábamos. Si no es así, muchas personas nos sentiremos huérfanas. Tenemos que abrir un espacio de reflexión personal. Que el partido tome las decisiones y que nadie haga prevalecer sus decisiones más que las de los propios militantes. No quiero perder la esperanza de que hay gente a la que le he puesto voz, aunque otros también lo piensen.

¿Se han producido contactos con partidos catalanistas como los que impulsan Astrid Barrio, Mon Bosch o Roger Montañola?

Soy militante del PDeCAT. Mi experiencia en El País de Demà es que me invitaron y dí mis opiniones, aunque ahí dentro había gente muy distinta. Sobre los grupúsculos que han nacido alrededor de la antigua CDC, hay que separar el grano de la paja. Yo me veo en un proyecto de PDeCAT que desde el independentismo sume a gente que no lo es, puesto que la barrera de entrada no puede ser si eres independentista o no lo eres: Si lo que quieres es crecer o si esto va de pureza y de banderas, y con lo segundo creo que nos equivocaríamos. En la medida en que el PDeCAT tome decisiones, este espacio se irá clarificando. Eso sí, si hay algunos grupos que han coqueteado con SCC yo no me veo relacionándome con ellos.

En el libro se habla del error que supuso disolver CiU y cerrar CDC. ¿Contra Convergència hubiera podido Puigdemont construir su plataforma?

CDC hace un proceso de autodestrucción: se acompleja y es incapaz de ponerse al día ni con el progama, ni con las caras, y eso se paga caro. En su caso lo pagó con su desaparición. La transición de CDC al PDeCAT fue muy compleja, porque veníamos de una organización muy vertial en la que costaba mucho que hubiera interacción. Pero no es un tema de que pudiera ir contra CDC, es que esta alma antigua convergente ahora en el PDeCAT ha tenido miedo de expresarse y se ha ido anulando. El liderazgo de Puigdemont es muy grande, pero no nos ha de limitar el podernos expresar aunque no estemos de acuerdo. Es un tema más de complejo que de silencio.

¿JxCat debería haberse abstenido en el techo de gasto como hizo ERC?

Yo creo que lo tendría que haber facilitado y abstenerse. Necesitamos un tiempo de estabilidad para esta mesa de diálogo. Aquí hay un tema de inversiones, de ejecuciones presupuestarias y también de la dejadez con Cataluña, que es más evidente. Soy de Vic, se tarda lo mismo en bajar a Barcelona en tren ahora que hace 100 años y hay muchas cosas que hay que mejorar. Creo que hace falta un marco de confianza y de estabilidad, y esta mesa nos los da, y esto supone que los 8 diputados de JxCat tengan que actuar con cierta responsabilidad sin que eso signifique traicionar a ningún ideal.

Se te atribuye el voto a favor del PDeCAT en moción de censura. ¿Ese espíritu de CDC se ha perdido en la legislatura actual?

Veníamos de unas cloacas del estado funcionando: se lo podemos preguntar al alcalde Trías, al presidente Mas. El PP gobernaba contra Cataluña y era capaz de hacer un 'aquí no pasa nada'. La moción era una oportunidad, y el alma más pragmática estaba más orientada a hacer que pasara, porque era una nueva etapa con el apoyo del PNV y de gente como Pablo Iglesias con quien tengo muchas discrepancias pero con el que vimos que era el momento de situar las cosas en otro escenario político. Tenemos que aprovechar este nuevo escenario sabiendo que nos ensuciaremos todos las manos. Aposté fuerte, arriesgué, y en la vida cuando apuestas tienes riesgos.

¿Puigdemont prefería a Rajoy que a Sánchez?

Puigdemont creía que el PSOE haría lo mismo que el PP y que por eso no valía la pena desgastarnos. Él no lo veía. Estábamos en una situación tan complicada que valía la pena asumir el riesgo para ver si este nuevo gobierno ofrecía un nuevo escenario y una oportunidad para las cosas. Hice tres cosas: lo consulté con la gente de Estremera, nuestros compañeros en prisión, ellos lo tienen claro y lo ven claro. Hice una ronda de consultas con personas que históricamente habían tenido relevancia política evidente. Hablo también con la estructura orgánica y territorial del partido. Saqué una cosa muy clara, se tenía que apostar por eso. Le dí instrucciones a Carles Campuzano para que abrieran una vía de diálogo con el PSOE.

 Puigdemont creía que el PSOE haría lo mismo que el PP y que por eso no valía la pena desgastarnos. Él no lo veía 

¿Sirvió la moción de censura para romper los bloques?

Yo creo que sí. Al final tanto ellos [el PSOE] como nosotros nos veíamos en el escenario de que aunque ellos quisieran la unidad de España y nosotros un estado para Cataluña pudiéramos hablar. Si haces trinchera, si haces el agujero más gordo, seguro que quedas muy satisfecho con tus palabras. Pero cuando pasas en el campo de rendir cuentas a los ciudadanos, lo que puedes ofrecer es muy poco, porque te empequeñeces mucho el espacio.

En la misma línea. ¿Qué le pareció el pacto de la Diputación de Barcelona entre PSC y JxCat?

Fue una decisión muy acertada y muy valiente por parte de Bonvehí y su dirección. Tenemos que estar en disposición de hablar con ERC, pero también con el PSC, pero sin perder nuestros ideales. Se tiene que ver el perímetro que tienes y ser capaz de hablar con el que no piensa como tú.

Artur Mas hace declaraciones que se desmarcan de la Crida pero pide una gran convergencia alrededor de JxCat. ¿Se equivoca?

Artur Mas tiene una mirada muy legítima de agrupar a mucha gente, que es lo que yo también planteo. Para agrupar a mucha gente, toda la gente que hay tiene que querer que todo el mundo se agrupe. Si hay algún sector de JxCat que considera que aquellos que creemos en el gradualismo somos traidores, es muy difícil que yo pueda convivir con esta gente. Si todos generamos un contexto de respeto, pues nos podemos entender. 

Soy independentista y a mí no me pasa nada por poner la independencia como elemento de entrada, pero hay gente que viene de otra complejidad o de otra tradición política con situaciones familiares. Para mí también es importante que el gobierno no me suba los impuestos y me ahogue o que se pueda defender la elección de escuela. El alma más hiperventilada ha decidido que como hay algunos que no estamos estrictamente en el oficialismo pues no representamos sus ideales.

En el libro se hace referencia a los populismos surgidos a partir del 15-M y del activismo en el procés. ¿JxCat se ha convertido en un movimiento populista y aideológico?

No, lo que se han usado son elementos del activismo en la praxis política y esto ha dado como resultado maneras políticas estridentes. Por la mañana salen al atril y por la tarde van a cortar la carreta, y eso es extraño, porque el que corta la carretera es el que le pide al del atril que cambie las reglas. No puede estar en el atril tomando decisiones y por la tarde en una carretera diciendo que no. Cuesta de entender cómo podemos dejar las instituciones a la intemperie por una pancarta. No quiere decir que no signifique nada, soy la primera que pide una amnistía para los presos.

¿La política para los políticos y el activismo para los activistas?

Sí, aunque evidentemente tiene que haber diálogo. La política no lo hace todo bien y puede ser útil la colaboración, pero lo que no vale es hacer el doble papel.

¿El presidente Torra es activista o es político?

Esto se le tiene que preguntar a él. La discrepancia que yo tengo con él es política, sobre cuál es el enfoque y la estrategia política. Lo conozco de antes, de otras circunstancias desde el punta de vista personal.

Y hablando de Torra, ¿Está en el buen gobierno o en el mal gobierno?

Torra está en el desgobierno, en la gesticulación estéril. El último CEO refleja que un 60% de los catalanes piensa que no están gestionando bien sus problemas. Son presos de este simbolismo, de esta gesticulación estéril y de grandes titulares a favor de la épica, que está muy bien pero no van más allá. Creo que sufrirán en las urnas.

¿Se tienen que convocar elecciones en Cataluña?

Creo que vale la pena. Recordemos el 21D: gente en la cárcel, gente en el exilio, un 155, un gobierno del PP beligerante contra Cataluña. Ahora tenemos otro escenario: la ventana de oportunidad el diálogo y con el que tenemos una cierta paciencia, que tiene que ser radical en los ideales y también en las formas. No podemos perder a nadie. Lo más deseable sería una nueva fotografía electoral, aunque el president Torra ya dijo que lo haría porque la legislatura estaba acabada. Siempre es un escenario que es deseable.

¿Cree que se la mesa puede llegar a buen puerto teniendo en cuenta que hay miedo a que el Govern pueda hacerla fraguar?

No me imagino al presidente de la Generalitat boicoteando un elemento de diálogo con otra administración, tampoco con la administración del Estado y del Gobierno. La mesa es sobre todo un elemento de normalización y requerirá paciencia, eso es así.

¿El PSC ha conseguido agrupar al catalanismo no-independentista?

El PSC ha vivido una situación muy complicada en los últimos años. El hecho de que Sánchez sea presidente les ha dado aire. Siempre he visto a los socialistas en los grandes consensos de lengua y de autogobierno, y seguro que algunas personas les han considerado como solución. Cuando el partido defiende la inmersión a Cataluña le va mejor, aunque lo que ha salido de su último congreso preocupa un poco. Eso sí, el PSC está dentro del PSOE del 155. Las soluciones tienen que venir desde el catalanismo más amplio y más pragmático. No creo en la vía PSC sino en la de aquellos que piensan que Cataluña es una nación donde algunos creemos que tiene que ser un Estado, y nuestro trabajo es convencer al resto.

¿El independentismo es culpable de que el PSC haya salido de estos grandes consensos? En 2014 se vota la transferencia para hacer referéndums en el Congreso y el partido rompe su disciplina con el PSOE. El independentismo en lugar de apoyarlos, les ataca.

Este es el problema de los bloques y de las trincheras. En el momento en el que no estás en posición de bloques le puedes reconocer al otro el haber roto la disciplina de voto y a la vez reprocharle el 155. De la misma forma, el PSC puede PDeCAT reprocharle y reconocerle otras coas al PDeCAT. 

¿Su partido, el PDeCAT o el que sea, podría sentir cómodo con alguna alianza instrumental con el PSC?

Se tiene que estar en disposición de hablar y de hacer política para que Cataluña avance. Esto va de un perímetro que está marcado con los comunes y el PSC, y el PDeCAT también se quiere entender con ERC. Donde no veo ninguna alianza es con los antisistema de la CUP, y tampoco con el PP y con Cs, que piden que Cataluña se quede sin autonomía y que lo estén llevando absolutamente todo a los tribunales.

Dentro de la autocrítica del independentismo. ¿Los días 6 y 7 fueron un error? ¿Se vulneraron los derechos de los diputados de la oposición?

No lo planteo así. Carme Forcadell les dio la palabra y pudieron expresarse. Lo planteo en términos de sobrepasar la legalidad, y aquí la gente se puede perder. No creo que fuera un tema de vulnerar derechos de la oposición, sino un "¿Yo tengo que cumplir y los otros no?". Es complicado, nos equivocamos todos. A la gente que se sintió herida y abandonada se le puede decir que no lo hicimos del todo bien. 

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