México
Sánchez usará la extradición de Lozoya como baza para negociar con López Obrador
El Gobierno tendrá la última palabra sobre la extradición a México del ex director de la petrolera Pemex acusado de corrupción; la Audiencia Nacional decidirá en 24 horas si entra en prisión provisional

Pedro Sánchez empleará la detención del mexicano Emilio Lozoya, ex presidente de la petrolera estatal de México -Pemex- acusado de corrupción, para engrasar sus relaciones con el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). La detención de este prófugo de la justicia mexicana, que se encontraba hasta ahora en paradero desconocido, se produce justo un año después de Sánchez se reuniera con su homólogo mexicano en a principios de 2019 y después de que el Gobierno se haya puesto como objetivo engrasar relaciones con los países de América Latina.  

La extradición de Lozoya es uno de los objetivos del Gobierno de AMLO y estaría acusado de defraudar 280 millones de dólares según la Fiscalía Mexicana por su supuesta implicación en los sobornos de Odebrecht en 2012 y 2013. Su detención es clave porque podría implicar al anterior presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, también supuestamente implicado en este caso de corrupción y con quien planeaba reunirse en Marbella en el momento de su detención.  

Sánchez tendrá la última palabra en la extradición de Lozoya y podrá "mercadear" con López Obrador, según reconocen desde el Gobierno

México espera su extradición para poder juzgarlo por estos hechos, aunque el proceso de extradición en España se caracteriza por la complejidad y por el carácter político, donde el Gobierno tiene la última palabra sobre si concede o no la entrega del detenido, según explica Javier Arias González, letrado experto en extradiciones de Century Abogados.

El proceso del detenido comienza ahora en el Juzgado de Instrucción número 4 de Marbella, ciudad donde fue detenido y desde donde deberá comparecer mediante videoconferencia al juzgado de guardia de la Audiencia Nacional este jueves. Una vez que le tomen declaración y pase a disposición judicial, el tribunal decidirá sobre su puesta en libertad o la toma de medidas cautelares como su libertad bajo fianza o con entrega de pasaporte. El fiscal también podrá pedir su ingreso en prisión provisional mientras se tramita el proceso.

Esta decisión judicial influirá notablemente en el proceso, advierte Arias González: si Lozoya ingresa en prisión, los trámites se agilizan y podría ser expatriado en un plazo de 6 meses. Unos tiempos que se dilatan mucho más si quedara en libertad. Si la Audiencia Nacional decreta cárcel, México tendrá 45 días de plazo para presentar una comisión rogatoria donde exponga todos los delitos que se le imputan, pero si está en libertad hay un vacío legal que impide que exista un plazo, por lo que la tramitación de la extradición podría dilatarse hasta dos o tres años. En el documento, México imputará previsiblemente el delito de organización criminal, que en la Ley española tiene un plazo de prescripción de 10 años, de manera que prescribirían en 2023. 

El ex presidente de Pemex, Emilio Lozoya.

Una vez que México traslade a España su demanda, se celebrará el juicio en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, compuesta por tres jueces. En estos casos el tribunal suele acceder a la extradición, a menos que se traten de delitos por motivos políticos, una razón por la que se denegaría el traslado a México según el convenio firmado entre ambos países. Contra la decisión cabe un recurso de súplica del abogado de Lozoya ante el Pleno de la Sala de lo Penal en el plazo de tres días.

Las relaciones López Obrador-Sánchez

Sin embargo, una vez que la Audiencia Nacional haya tomado una determinación sobre la extradición es el Consejo de Ministros quien decide sobre si acata o no la directriz y puede denegar esta extradición. Fuentes gubernamentales señalan a LPO que en este tipo de situaciones es habitual las negociaciones entre los Gobiernos, y que los intereses de México y España entrarán en juego en el "mercadeo" de este tipo de medidas. Es por ello que Sánchez podrá aprovechar la buena relación que intenta mantener con el Gobierno mexicano para intentar sacar provecho para España a nivel comercial. 

[Detenido el ex director de Pemex Emilio Lozoya en Málaga, donde planeaba reunirse con Peña Nieto]

La relación entre Pedro Sánchez y AMLO no empezó con buen pie, pero en los últimos meses parece haberse reconducido. La llegada del líder socialista a La Moncloa coincidió casi en el tiempo con la victoria de López Obrador, que se estrenó exigiendo a España unas disculpas por los abusos de la reconquista. El Gobierno se limitó a rechazar esta petición, pero no inició medidas ni llamó a filas al embajador, en la llamada "diplomacia pasiva", tal como la describen fuentes de Moncloa a LPO. 

Otra de las primeras medidas de López Obrador con España consistió en expulsar a varias empresas españolas como Ferrovial y Acciona de las concesiones dele Gobierno de México para el aeropuerto, previa indemnización, y se impuso el temor de los empresarios por las restricciones que pudiera traer el nuevo presidente mexicano.  

López Obrador con Ortuzar.

Desde el Gobierno señalan que la relación México es buena, y apuntan al encuentro del líder del PNV -socio de Sánchez en la investidura- con López Obrador este mismo martes en una visita a México. El presidente, según explica el partido Jetzale, "quiso honrar a Ortuzar al convertirle en el primer dirigente político que visita la nueva Sala de Gobierno del Estado de México". Un gesto que daría muestra de la fluida relación bilateral entre el partido nacionalista y el Gobierno mexicano. 

Desde su llegada a Moncloa, Sánchez también trata de estrechar lazos con los países de América Latina y, en el caso concreto de México, de mejorar la relación comercial entre ambos países para abrir paso a las empresas españolas que operan allí. Una jugada en la que podría entrar en juego la figura de Lozoya como pieza clave, ya que su extradición se contempla dentro de la negociación política.