Cataluña
JxCat debate disolverse y crear un partido para integrar a todas las corrientes
Quieren hacerlo antes de las elecciones. Buscan cerrar el PDeCAT e integrarse con la Crida y los independientes.

Junts per Catalunya está inmersa en un profundo debate sobre cuál debe ser su futuro y cómo se tiene que integrar toda su diversidad interna en un único espacio. Los posconvergentes tienen las elecciones catalanas de este 2020 en el horizonte, y reconocen que lo "ideal" sería presentarse con toda su diversidad ordenada tras las divisiones internas entre los moderados por un lado, y los independientes y la Crida por el otro. Una de las propuestas para resolver la trifulca interna pasaría por disolver el PDeCAT. 

Fuentes consultadas por LPO explican que la Crida, los independientes y los sectores del PDeCAT más irredentos creen que la solución pasa por la creación de un espacio completamente nuevo. "El nombre podría ser JxCat u otro diferente", explican. Las dudas que plantea esta opción serían los derechos electorales, puesto que un partido construido desde cero no los tendría, por lo que no dispondría de espacios económicos o ayudas electorales. La Crida ya apuntó hacia esta dirección, al asegurar Toni Morral que estaban dispuestos a integrarse en algo que fuera "100% nuevo".

 Las dudas que plantea esta opción serían los derechos electorales, puesto que un partido construido desde cero no los tendría, por lo que no dispondría de espacios económicos o ayudas electorales 

Los críticos prefieren una opción más conservadora, que mantenga su parcela de poder. Los cuadros más afines al PDeCAT apuestan por una "transición" hasta Junts per Catalunya sin destruir sus propias estructuras, lo que se traduciría en un cambio de nombre con capacidad para integrar a gente procedente de la Crida Nacional y a los independientes. También, algunas voces del espacio creen que una buena solución pasaría por crear una federación de partidos, al estilo Convergència i Unió, que agrupe a las distintas corrientes internas manteniendo su autonomía pero bajo un mismo paraguas. 

El debate sobre cómo debe ordenarse el espacio de Junts per Catalunya nace prácticamente desde el inicio de la lista electoral del 21D. El PDeCAT votó entonces en un Consell Nacional saltarse su propias normas para darle plenos poderes a Puigdemont para confeccionar la lista, en la que añadió a independientes de fuera del partido afines a su figura. Las dos almas resultantes vivieron una tensión poco disimulada con dos 'hojas de ruta' diferenciadas: Una más abocada al pragmatismo típico del ADN de CDC y otra más proclive a buscar la tensión con el Estado. 

[Podemos exige a Pedro Sánchez estar en la 'mesa de Gobiernos' catalana]

Las tensiones internas en el partido forzaron la dimisión de Marta Pascal, que se había desmarcado de la línea marcada por Carles Puigdemont y cuya "falta de confianza" la empujó a irse. Las confección de las listas del Congreso para 28A apartó a perfiles como Carles Campuzano y Jordi Xuclà, históricos convergentes del ala más pragmática de la formación, aunque todavía cuenta con diputados moderados como Ferran Bel o Sergi Miquel. 

El PDeCAT, ahora capitaneado por David Bonvehí, intenta mantener la identidad propia dentro de JxCat. El propio partido está dividido sobre esta cuestión, puesto que algunos sectores se manifestaron a favor de la propuesta de la disolución e incluso rechazaron la contraoferta de la Ejecutiva Nacional de "transitar" hacia Junts per Catalunya. Otros perfiles de la formación se mantienen al margen, o intentan hacer de puente para evitar que las tensiones internas generen una ruptura que pudiera desembocar en una escisión. 

Algunos de los perfiles alejados de Puigdemont han vuelto a la escena pública. Marta Pascal, ahora senadora por designación territorial, ha cargado contra el ex-presidente fugado en Waterloo: "No se puede discrepar de Puigdemont". La ex-coordinadora general del PDeCAT ha presentado su libro esta semana, en la que ha cargado por fuerza y se ha visto envuelta por la vieja guardia de la antigua Convergència. De hecho, la representante deja la puerta abierta a la creación de un nuevo partido que recupere el espíritu de la antigua CiU o del PNV. 

Los equilibrios internos entre las distintas almas es una geometría muy compleja, puesto que algunas posiciones son irreconciliables. Las premisas de Marta Pascal están muy alejadas de la actual línea política de Carles Puigdemont. Los cuadros más moderados de JxCat critican en privado que ERC está abanderando un discurso que ellos habían llevado a cabo con CiU, algo que les alejaría de la centralidad política que le está dando a los republicanos un notable éxito electoral al haber vencido en las elecciones generales y las municipales.