Congreso
La oposición acorrala al Gobierno por el 'caso Ábalos' en la primera sesión de control
PP y Ciudadanos piden la dimisión del ministro, que escenifica su soledad en el banquillo azul del Congreso de los Diputados

 El 'caso Ábalos', o el 'Dalcygate', como lo ha bautizado el PP, ha vuelto a las portadas de los periódicos y ha protagonizado la primera sesión de control al Gobierno este miércoles en el Congreso. Pedro Sánchez, que este fin de semana reprendió a los ministros implicados en esta crisis por los errores de comunicación, fue el primero en tener que dar explicaciones sobre lo sucedido en la Terminal 1 de Barajas con la vicepresidenta de Maduro. Durante las tres primeras horas del debate, donde PP, Cs y Vox han dedicado sus preguntas e interpelaciones a destacar las contradicciones del ministro de Transportes con sus distintas versiones. 

 El primer preguntado ha sido el jefe del Ejecutivo, que ha insistido en que Ábalos "hizo su deber" al evitar una crisis diplomática y ha defendido las relaciones de su Gobierno con Guaidó. Al referirse al presidente encargado de Venezuela, Sánchez le definió como "el líder de la oposición en Venezuela", provocando la indignación en la bancada del PP y de otros partidos de la oposición.

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El siguiente integrante del Ejecutivo que tuvo que dar explicaciones sobre este asunto fue Fernando Grande-Marlaska, que mantiene una guerra soterrada con Ábalos y que fue acusado de filtrar el polémico encuentro. A preguntas de la diputada popular Ana Belén Vázquez, el ministro del Interior  insistió en que la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, no entró en el espacio Schengen, algo expresamente prohibido en el dictamen aprobado en la Unión Europea. Además, reprochó al PP que acuse a la Policía de prevaricación por, supuestamente, obedecer una orden "ilegítima".

Marlaska aprovechó su intervención para protagonizar una sentida defensa de la Policía Nacional y su labor en la Terminal 1 de Barajas. No obstante, el titular del Interior se cuidó de no referirse, en ningún momento, a su compañero de Gobierno, José Luis Ábalos, al que la diputada del PP había calificado como "el comisario que envió el ministro al aeropuerto".

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El titular de Transportes, por tanto, afrontó el turno de preguntas sobre su gestión con el apoyo explícito pero tibio del presidente del Gobierno, pero sin el respaldo de Grande Marlaska. Lo peor para él, sin embargo, estaba por llegar, ya que tuvo que escuchar, después de cada pregunta, gritos de "dimisión" por parte de la bancada del PP y otros diputados de la oposición.

José Luis Ábalos, a preguntas de la popular Belén Hoyo y del diputado de Ciudadanos Edmundo Bal, aseguró que PP y Ciudadanos hicieron el ridículo al llevar este asunto al Parlamento Europeo, sin generar "ningún tipo de interés". Reivindicó además su gestión en el aeropuerto, y evitó responder sobre los motivos que le han llevado a cambiar de versión sobre lo ocurrido en Barajas hasta en cuatro ocasiones en las últimas tres semanas.

Los argumentos del ministro no convencieron en absoluto ni a PP ni a Ciudadanos, cuyos diputados, más allá de los gritos en la Cámara, le pidieron, aprovechando su turno de réplica, la dimisión a Ábalos. El titular de Transportes respondió que a él solo le puede echar "el que nombra y cesa ministros", en referencia al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La soledad de Ábalos

Una vez concluidas las preguntas al Gobierno, la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, defendió una interpelación de su Grupo Parlamentario para que Ábalos explique los motivos de su reunión con Delcy Rodríguez, a la que calificó como como "torturadora". También afeó que Sánchez se haya referido a Guaidó como "líder de la oposición" en Venezuela y no le recibiera en su visita a Madrid.

El ministro de Transportes tuvo que escuchar el inicio de la intervención desde tribuna de Álvarez de Toledo totalmente solo en la bancada azul del Gobierno, sin ningún otro integrante del Ejecutivo ocupando la bancada azul ni ministros que le respaldaran. Según avanzaba el discurso de la portavoz popular, se fueron reincorporando ministros: primero fue Carolina Darias y después Luis Planas. No obstante, la imagen de soledad de Ábalos era palpable. De hecho, solo estos dos ministros estuvieron presentes en el inicio de la réplica de su compañero.

La respuesta de Ábalos a Álvarez de Toledo sorprendió en un primer término, cuando se refirió a su "alcurnia" y su "origen". "La soberbia le viene de origen", aseguró. "El origen nos determina a todos", continuó el ministro, atacando a la portavoz popular por su procedencia. Acto seguido, ha culpado al PP de intentar "eliminar al enemigo" a cualquier precio, refiriéndose a las palabras de la popular, que advirtió que no le pediría la dimisión "porque para eso hay que tener una condición personal previa: la dignidad". 

En este punto, Ábalos se dijo víctima de un ataque por parte del resto de partido. "Al adversario lo desproveen de dignidad, lo cosifican, porque es la única manera de eliminarlo, y es lo que he estado viviendo estos días".