Banca
Carlos Torres da aires mexicanos al consejo de BBVA para mejorar las relaciones con López Obrador
Nombra a Carlos Salazar y salen, entre otros, José Manuel González Páramo, ex consejero del BCE y antaño 'presidenciable' del banco. México es la joya de la corona de BBVA y Salazar, un firme defensor de López Obrador

El presidente de BBVA, Carlos Torres, modificará el consejo de administración de la firma que preside, comenzando de esta manera la disolución del ‘marchamo FG': más México y más cercanía al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). También, más McKinsey y más técnicos en banca. Sale González Páramo. 

Torres prescindirá de un peso pesado como José Manuel González Páramo, ex consejero del Banco Central Europeo (BCE) y según algunas especulaciones pasadas, serio candidato a sustituir en la presidencia a Francisco González (FG) en su día al frente de BBVA. También salen Carlos Loring Martínez de Irujo y Tomás Alfaro Drake, cuyos mandatos vencen en la próxima junta.

Mientras, llegan el mexicano Carlos Salazar Lomelín y el ex McKinsey Raúl Galamba, a quienes se suma Ana Revenga, con experiencia en el Banco Mundial o Banco de España.

Salazar es mexicano y ha estado más de 45 años trabajando en el sector privado, el mundo académico y organizaciones sociales en México. Conviene recordar que México es el principal mercado de BBVA. La aportación mexicana al beneficio atribuido del grupo supera el 40%. "Es la única posición en el exterior sana", "es su principal mercado", "crece gracias a México"... son frases que se pueden leer en los reportes periódicos de los resultados de BBVA. 

Asimismo,  el regiomontano Salazar es el principal defensor de AMLO en las altas esferas, a pesar de que esto le genere fricciones con otros magnates de perfil más opositor al programa de la 4T, Cuarta Transformación, que constituye el eje de actuación del actual presidente. BBVA, al igual que la mayor parte de empresas españolas con presencia en el país azteca, tenía una gran relación con el anterior presidente, Enrique Peña Nieto, pero estaba algo 'descolocado' con el nuevo mandatario. 

El desembarco en México, por cierto, no cabe adjudicárselo a FG, ya que la compra de Bancomer fue realizada en su día por los ejecutivos de BBV, banco vasco comandado por ejecutivos de la burguesía de Neguri, que compraron el más que rentable Bancomer, en 2000. Poco después, BBV se fusionó con Argentaria (presidida por FG), dando lugar a BBVA.  

Carlos Salazar ocupó distintos puestos en FEMSA, compañía con sede en Monterrey líder en el sector de bebidas y del comercio minorista, en la que llegó a ser director general entre 2014 y 2017. Su nombramiento se identifica como un movimiento de 'aproximación' al actual Gobierno. 

Galamba de Oliveira (1964) es un ingeniero portugués que ha ocupado distintos puestos de responsabilidad en la consultora McKinsey, con especial dedicación y especialización en servicios financieros. Fue socio director responsable de España y Portugal, socio director responsable de la práctica global de riesgos y miembro del consejo de accionistas global, máximo órgano de gobierno de McKinsey

Torres procede también de McKinsey, una firma que imprime carácter y que desde fuera muchas veces ha sido señalada casi como una secta, con un claro sentido de pertenencia. 

Posteriormente, estuvo en Endesa, donde tuvo también que pelear contra los asaltos del Gobierno socialista. En este caso, con Opas por parte de Gas Natural (hoy Naturgy) y finalmente la eléctrica pública italiana Enel, que fue quien se quedó con Endesa. En medio, los ejecutivos de Endesa, con Manuel Pizarro al frente, buscaron una alternativa, con la alemana E.On. Una auténtica guerra de OPAs. Fue Pizarro quien recomendó a FG la contratación de Torres para el banco, pese a su inexperiencia bancaria.

Entre los ‘pesos pesados', sólo queda ya Jaime Caruana, ex gobernador del Banco de España, Director General del Tesoro y Gerente del Banco de Pagos Internacional (BPI). Una trayectoria bancaria impresionante, con cercanía al PP y trayectoria también en el sector privado, en el banco Renta 4. Por supuesto, FG también era un hombre cercano al PP: fue el ex ministro Rodrigo Rato (hoy en la cárcel) quien le propuso presidir Argentaria, con el mandato de privatizarla. 

Caruana tuvo, asimismo, su influencia a la hora de frenar el citado asalto de Sacyr, cuando estaba al frente del Banco de España y su falta de apoyo a esos planes fue crucial para que fracasaran. El nombramiento se engloba, por tanto, muy en la cercanía a FG, pero por el momento continúa, aunque a sus 68 años no parece que pueda entrar en la carrera presidencial de un banco Ibex. Y menos, con un Gobierno socialista.

El histórico presidente del banco, Francisco González, (FG), el único presidente que había tenido el grupo BBVA antes de Torres, está imputado y seriamente afectado por el escándalo Villarejo. 

Según las investigaciones de este sumario, BBVA habría contratado, durante la etapa FG, los servicios de espionaje del comisario Villarejo, actualmente en prisión, para defenderse del asalto de la constructora Sacyr, que anunció una OPA hostil sobre el banco hace más de 10 años, con el apoyo público del Gobierno socialista presidido entonces por José Luis Rodríguez Zapatero.    

BBVA celebrará el próximo 13 de marzo su junta de accionistas en Bilbao. González-Páramo seguirá vinculado a BBVA como asesor externo. El relevo de estos tres consejeros permitirá que a partir de este momento las mujeres representen un tercio del consejo de BBVA, cumpliendo el objetivo marcado para 2020, y los miembros con nacionalidad extranjera representarán un 40 %. Tras los cambios, el consejo de administración del banco contará con dos tercios de miembros independientes, según ha destacado este lunes en un comunicado BBVA.

BBVA considera que con estas incorporaciones se reforzarán competencias en áreas de conocimiento tan relevantes como la sostenibilidad, especialmente desde la perspectiva social y de ayuda al desarrollo y la igualdad de género.

El perfil técnico bancario de dos de los tres nuevos nombramientos obedece a la estrategia de agradar al Banco Central Europeo (BCE), algo importante en un momento en el que el propio BBVA está imputado como persona jurídica en el caso Villarejo.