Gobierno
Sánchez reprende a los gabinetes en guerra por el 'caso Ábalos'
Presidencia ha trasladado a los ministerios que deben "engrasar relaciones" y mejorar la comunicación tanto interna como externa

La tormenta parece haber pasado y no ha sido necesario tener que tomar "decisiones drásticas" después de que se descubriera la conversación entre José Luis Ábalos y la vicepresidenta de Maduro en la terminal 1 de Barajas en la madrugada del 19 al 20 de enero. No obstante, en los días más críticos de la primera gran crisis del nuevo Gobierno, Sánchez tuvo que ver cómo algunos de sus ministros se señalaban entre ellos. Y ese antecedente, a menos de dos semanas de sus comparecencias en el Congreso, preocupa, y mucho, al presidente.

Tal y como se ha contado en estas páginas, el llamado 'caso Ábalos' desató toda una guerra de ministros, en la que se vieron implicados, además del titular de Transportes, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; y la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. Cada uno de ellos, además de ofrecer versiones de los hechos absolutamente contradictorias a las de sus compañeros de Ejecutivo, no dudaron en tratar de desviar el foco hacia los otros componentes del Gobierno.

Especialmente intensa fue la disputa entre Ábalos y Marlaska. El primero siempre pensó que fue el segundo, o alguien de su equipo, quien filtró la información sobre su encuentro con Delcy Rodríguez. Incluso, pidió a colaboradores muy cercanos que investigaran quién podría haber hablado con periodistas para perjudicarle. Desde Interior, la réplica tampoco se hizo esperar, destacando que Ábalos "sabía a dónde y a lo que venía" y que Marlaska simplemente le avisó.

Plenamente consciente de lo sucedido durante esas últimas semanas de enero, Pedro Sánchez aprovechó el fin de semana en Quintos de Mora para pedir "unidad" a todos los integrantes de su equipo. Exigió asimismo "mejorar la coordinación", teniendo también presentes las tensiones entre Carmen Calvo e Iván Redondo a cuenta de la polémica de la mesa de negociación con Cataluña. Y, en referencia al 'caso Ábalos', pero sin citarlo, apostó por un Gobierno "perfectamente engrasado" entre ministerios y con una buena comunicación, tanto interna como externa.

Esa advertencia, reconocen a LPO fuentes de los tres ministerios implicados en la polémica, no es casual: "Tras el fin de semana de convivencia, lo que se nos ha trasladado es que si esta crisis nos pilla con una oposición más fuerte, alguien tiene que dimitir. Cada uno fuimos para un lado, creamos un búnker de nuestros propios ministerios, y no hubo diálogo entre gabinetes, algo fundamental para garantizar la unidad del mensaje frente a una crisis".

El objetivo de Moncloa, añaden, era poner el foco en que Ábalos había evitado una crisis diplomática, pero "solo Exteriores siguió esa línea", marcada por unas declaraciones realizadas por el propio Pedro Sánchez. Fue entonces cuando "empezaron las contradicciones", que ahora Presidencia quiere evitar a toda costa.

Todo ello, afirman desde los gabinetes de los ministerios, "porque la semana del 20 empiezan las explicaciones de los ministros sobre este asunto, y el PP va a ir a muerte". Por ese motivo, "Presidencia nos ha pedido que nos pongamos de acuerdo los tres ministerios para no volver a abrir, nosotros mismos, una crisis que ya estaba cerrada".

"Hay que mejorar hasta los tuits"

La obsesión del gabinete de Presidencia por mejorar la comunicación va más allá de las declaraciones públicas o el funcionamiento interno de los equipos ejecutivos de los ministerios: "Se nos pide mejorar hasta los tuits", admiten las fuentes consultadas.

El último fin de semana, de hecho, Arancha González Laya provocó una polémica inesperada, al tuitear "Es sábado y estamos trabajando", en referencia a la cumbre del Gobierno en Quintos de Mora. Las reacciones no se hicieron esperar y la ministra de Exteriores, y todo el Ejecutivo, recibió duras críticas tanto de las redes sociales como de los medios de comunicación.

Ese incidente, afirman las fuentes consultadas, es un "ejemplo de lo que hay que evitar", según Moncloa. De hecho, desde Presidencia recuerdan que el antiguo ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, "solo pedía supervisar los tuits, pero los escribía su equipo". González Laya, sin embargo, "quiere escribirlos ella. Y luego pasa lo que pasa". 

Publicar un comentario
Para enviar su comentario debe confirmar que ha leido y aceptado el reglamento de terminos y condiciones de LPO
Comentarios
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento de terminos y condiciones será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.