Economía
Las cifras que desmontan al Gobierno: España sólo crea empleo después de reformas laborales
El Ejecutivo insiste en que la subida del SMI o la (posible) derogación de la reforma laboral del PP será positiva para la economía, pero las cifras históricas apuntan lo contrario.

España ha tenido dos mega ciclos de creación de empleo, y ambos han venido precedidos de amplias y polémicas reformas laborales. Unas medidas que fueron duras penas en el momento pero que trajeron mucho pan, es decir, millones de puestos de trabajo, pese a las huelgas generales con que fueron contestadas. Ahora, llega una subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) que puede preceder a una (matizada) derogación de la reforma laboral de 2012. ¿Qué puede acarrear todo esto? Desde el Gobierno, dicen que mejoras en la economía y menor desigualdad. Muchos economistas, sin embargo, apuntan que destrucción de empleo,  inflación y, como mínimo, incertidumbre.

"El viento de cola ya se ha detenido", indica José Carlos Díez, célebre economista de España, y "si aun no hay destrucción clara de empleo se debe a otros factores, como los tipos de interés al cero y las compras de deuda del Banco Central Europeo (BCE)", factores estos que no tienen visos de cambiar.

Díez es un economista de corte socialdemócrata que no puede ser tachado de enemigo del Gobierno. De hecho, ha sido habitual colaborador del partido socialista en el pasado. Así, aclara que "el acuerdo del SMI me parece positivo por cuanto ha sido consensuado con la patronal, lo cual es un indiscutible éxito político", a pesar de que alerta "el problema no son los 50 euros de subida conocidos esta semana, sino el 22,3% aprobado el año pasado, que a todas luces era excesivo en un país que no tenía inflación".

Los efectos reales de ese aumento todavía no están comprobados. Desde las filas de Podemos no dudan en afirmar que fueron positivos, pero no falta quien lo pone en duda o, al menos, pide calma: "parece que en 2019 no ha habido destrucción de empleo, pero todavía faltan datos por conocer", asegura María Romero, consultora de Economía Aplicada de Analistas Financieros Internacionales (AFI), firma de análisis de larga trayectoria en España fundada por el catedrático Emilio Ontiveros, colaborador en su día del programa económico socialistas del gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero.

No hay suficiente información, pero no es descabellado decir que si no ha habido esa destrucción de empleo se debe a que muchas empresas han trasladado el impacto de la subida del SMI al consumidor; especialmente empresas retail 

Lo cierto es que en España, "un país con claro riesgo de tener paro estructural", según Romero, las grandes etapas de creación de empleo han llegado precedidas de reformas laborales, es decir, medidas de flexibilidad para el empleador, no de protección para el empleado, como quieren imponer desde el actual Gobierno.

La primera, en 1994, que introducía el contrato de prácticas, alargaba la temporalidad de los contratos, permitía la creación de las empresas de trabajo temporal o la segunda, de 1997, que recogía los Criterios de Convergencia, que obligaban a disciplina presupuestaria y reducción de deuda pública, facilitaron que el desempleo, colocado en un insostenible 25%, cayera al 10% aproximadamente en el momento en el que España ingresó en el euro, en 2000.

Por el contrario, la reforma de 2006, que limitaba la vigencia de los contratos temporales, sí se tradujo en repunte del desempleo, en un entorno de crisis global imparable. Posteriormente, en 2012, el Gobierno del PP, al borde de la intervención por parte de Europa, aprobó un duro paquete de medidas, que rebajaba entre otras cosas la indemnización por despido, y que se tradujo en la creación de tres millones de puestos de trabajo en poco tiempo, después de haber llegado incluso a superar ese 25% poco tiempo antes. 

A cambio, los españoles han sufrido la precariedad debida, sobre todo, una devaluación salarial que ha sido la clave del ajuste en productividad de la economía doméstica. "Eso es así: la remuneración al asalariado lleva muchos años anclada mientras que el retorno al capital ha aumentado. Esto es una tendencia global debido a muchos factores como la tecnología", apunta María Romero.

También hay que apuntar para la mejora de la productividad que las empresas españolas han salido al exterior, logrando un fuerte superávit comercial y que, por primera vez se obtuviera balanza por cuenta corriente positiva.

Súmese tipos al cero y petróleo barato, y están todos los ingredientes de ese "viento de cola" que apuntaba José Carlos Díez: más trabajo y cifras de crecimiento, a costa de salarios más bajos. Pero las perspectivas no son ya tan buenas y desde hace poco tiempo, las rebajas en previsiones de crecimiento son continuas. Encarecer los costes salariales a las empresas no es ponerles las cosas fáciles, especialmente a las pequeñas y medianas y a los empleos de menor cualificación. 

No faltan voces que reclaman la aplicación de la receta Trump, como la del economista liberal Juan Ramón Rallo: "para que en España suban los salarios hay que aumentar la productividad atrayendo inversión empresarial, bajando impuestos y flexibilizando mercados". Así, pondera el caso estadounidense, "con crecimiento, pleno empleo y subidas salariales".

En su opinión "resulta del todo imprudente seguir subiendo el SMI antes siquiera de haber estimado cuáles son los efectos del incremento de 2019".

Tanto Rallo como Romero cifran algunas estimaciones de impacto en el empleo con subidas en el SMI de entre 12.000 y 30.000 puestos destruídos que, de momento son testimoniales. Pero, apunta Rallo, "no debemos actuar a ciegas".

Ademas, hay un claro ‘overbooking' de reformas laborales. En los últimos 35 años, estas han sido las aprobadas por gobiernos ‘populares' y socialistas:

  • 2012: Real Decreto-ley 3/2012, de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral.
  • 2006. Real Decreto Ley 5/2006 para la Mejora del Crecimiento y el Empleo.
  • 2001. Ley 12/2001 de Medidas Urgentes de Reforma del Mercado de Trabajo.
  • 1997. Pacto sobre Estabilidad en el Empleo.
  • 1994. Ley 10/1994 de Medidas Urgentes de Fomento de la Ocupación.
  • 1984. Firma del Acuerdo Económico y Social entre Gobierno.

Es decir, prácticamente una reforma en cada legislatura, algo que desespera a los empresarios. "No pueden cambiarnos las reglas del juego cada poco tiempo", se quejaban desde una empresa española que factura unos 20 millones de euros al año con más de 200 empleados. "Si van a llegar más cambios, las decisiones de inversión relativas a contratación las vamos a congelar". 

Este jueves, Eduardo Garzón, economista de izquierdas y hermano del ministro de consumo Alberto Garzón, afirmaba en RRSS que si una empresa no es capaz de pagar 950 euros a un trabajador, no merece existir. Algo que apunta de lleno al corazón de la pequeña y mediana empresa, así como a los autónomos. 

Lo que parece claro es que el Ejecutivo quiere legislar con la mirada en el Siglo XX, cuando la sociedad de la globalización aguarda nuevos paradigmas. Frenar las desigualdades, revertir la deflación salarial que está trayendo la implantación masiva de la tecnología y dar con un modelo económico sostenible y satisfactorio en un entorno de robotización e inteligencia artificial "es un gran tema que debe estar sobre la mesa de todos los países", apunta Romero. 

Hacen falta mentes muy preclaras y talento al máximo para ir esbozando nuevos planteamientos, aunque este jueves, la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, lamentaba que en el Gobierno "hay personas con formación no sólida, que quieren implementar modelos superados en Occidente".