Política
El año en que Podemos se deshizo en los territorios: pierde el 35% de sus direcciones regionales en seis meses
El partido de Pablo Iglesias ha conseguido entrar en el Gobierno sin haberse consolidado en los territorios, donde las deserciones y las purgas han pasado factura

En el Gobierno, pero sin estructura de partido. Podemos vive estas semanas su luna de miel en el ejecutivo de Pedro Sánchez, donde sus líderes Pablo Iglesias e Irene Montero han copado la cuota de Podemos en las áreas gubernamentales. Mientras los dirigentes exhiben fuerza por la coalición, la organización se encuentra en estado crítico, sin estructura alguna, con una fuga de militantes y sin direcciones autonómicas después de las purgas o las deserciones. El partido de las bases se ha desintegrado precisamente en los territorios, y sólo en el último año ha perdido un 35% de sus direcciones regionales.

De los 17 consejos ciudadanos autonómicos elegidos en su día por la militancia, más de un tercio se ha quedado por el camino. Por distintos motivos, hay seis comunidades autónomas donde las direcciones de Podemos han sido sustituidas por gestoras puestas directamente a dedo por la cúpula de Iglesias, una cifra que supone algo más del 35% de las direcciones territoriales. La Comunidad de Madrid, Región de Murcia, Comunidad Valenciana, La Rioja, Cantabria o Castilla La Mancha son las regiones huérfanas de dirección que podrán renovarse en el próximo proceso de primarias que se abrirá en marzo con Vistalegre 3, en el que también se renovará previsiblemente la dirección Andaluza de Teresa Rodríguez.

[Iglesias descarta una candidatura alternativa: lo que le pasó a Errejón sirvió de "escarmiento"]

El goteo de salidas es continuo en la militancia de a pie desde hace dos años, cuando la cúpula del partido aprobó un reglamento que desmantelaba el 70% de la estructura local, la parte más permeable y que mantiene, por el tamaño de los municipios, más contacto con la sociedad. A esto se unió la obligatoriedad de "validar" círculos de bases y de crear la figura del militante de carné; las plazas que Podemos llenaba e 2014 sufrieron las consecuencias de la burocratización y perdió el pulso en las calles. 

Pero la desafección fue escalando de las ciudades a las regiones. El partido, cada vez más bunkerizado en Madrid, con una pareja de líderes instalada en Galapagar, donde celebran junto a su equipo más cercano las reuniones de la cúpula para tomar las grandes decisiones, se ha alejado de los territorios y se ha centrado únicamente en la capital. 

[Iglesias y Montero se saltan los estatutos de Podemos que les obligan a elegir entre escaño o ministerio

Si hace unos años era habitual ver a Iglesias o Montero en concentraciones o protestas en otros lugares del país, su nueva situación familiar -con tres hijos- les limita este trabajo de campo, y el núcleo duro de Podemos queda reducido al centro del país. 

Las deserciones

Las salidas y purgas de direcciones territoriales han sido un goteo constante desde enero de 2019, cuando se produjeron las primeras con el golpe de Iglesias en La Rioja y Cantabria, donde invalidó a los dos candidatos críticos y les impidió participar en las primarias con motivos dudosos. Las primarias fueron anuladas por los tribunales, que finalmente dieron la razón a los dirigentes afectados y expulsados de la organización. 

En ambos casos, la cúpula de Podemos eligió a dedo sendas gestoras llenas de afines para que dirigieran el partido  de cara a las elecciones autonómicas. Para los comicios fue la propia dirección de Podemos quien designó a los candidatos, lejos de la participación y las votaciones entre la militancia defendidas por el Podemos original. 

[Sorpresa en Podemos por la reelección de Iglesias: "Era el momento de Irene Montero"]

También en enero tuvo lugar una de las mayores crisis históricas que ha atravesado la formación, con la dimisión del entonces considerado pablista Ramón Espinar, hasta entonces secretario general de Podemos en la Comunidad de Madrid. Su salida supuso un shock en la organización, donde por primera vez la pugna no era entre los afines a Iglesias y los de Iñigo Errejón, sino entre las propias filas leales al líder. La creación de un nuevo partido madrileño por parte de Errejón generó un escenario en el que Espinar optaba por llegar a algún tipo de entendimiento con la nueva fuerza, pero la negativa de Iglesias y su intención de confrontar en las autonómicas provocó la precipitada salida del que fuera hasta entonces una de las caras visibles de la formación. 

Algunos meses después, tras las elecciones de marzo, fue el secretario general de Podemos en Castilla-La Mancha, José García Molina, el que fuera vicepresidente del Gobierno con Emiliano García-Page. El detonante fueron los malos resultados de la formación, aunque el dirigente ya se había mostrado crítico con la línea de actuación y bunkerización de Iglesias y Montero y se había presentado como una alternativa posible a esos liderazgos. García Molina abandonó el pasado mayo y en su lugar, como en los demás, la cúpula de Podemos situó al frente una gestora. 

[Iglesias y Montero subieron el sueldo a su ejecutiva y duplican el 'tope' salarial' de Podemos]

Ya en septiembre tocó a la Región de Murcia, donde su líder Óscar Urralburu abandonó su cargo para pasarse a las filas de Errejón tras su salto nacional. Una nueva gestora para el partido con muy mal resultado para el candidato errejonista, que no obtuvo representación y volvió a las aulas a dedicarse a su profesión. 

La última salida, más silenciosa, ocurrió en la Comunidad Valenciana el pasado noviembre, cuando su secretario general Antonio Estany dimitió de sus cargos sin dar demasiadas explicaciones, pero disconforme con la deriva de la formación. Fue la sexta salida de un líder territorial en un lapsus de seis meses, algo que da muestra de las turbulencias del partido y de la falta de consistencia orgánica de la formación. Una situación que le llevó a perder la mitad de los votos el 10N, donde pasó a tener tres millones de voto frente a los seis que obtuvieron Podemos e IU en 2015.


Publicar un comentario
Para enviar su comentario debe confirmar que ha leido y aceptado el reglamento de terminos y condiciones de LPO
Comentarios
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento de terminos y condiciones será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.