Impeachment
Los republicanos imponen las reglas del juego en el juicio contra Trump
El líder demócrata acusó al republicano de querer conducir "un encubrimiento, no un juicio". McConnell accedió a alargar el proceso, pero aún no acepta la presentación de testigos ni nuevos documentos.

Al contrario de lo que ocurrió en la Asamblea de Representantes, donde los demócratas tenían la voz cantante en lo que respecta a las reglas del impeachment de Donald Trump, los republicanos llevan la sartén por el mango en el juicio en el Senado. Con una mayoría de 53 senadores, el líder republicano Mitch McConnell diseñó las reglas del juicio para absolver rápidamente a Trump y evitar un golpe político de cara a la elección presidencial de noviembre.

El martes, McConnell presentó su propuesta argumentando que quería tener un juicio lo más apegado posible al que tuvo Bill Clinton en los años 90. Sin embargo, las reglas que propuso prohibían no sólo la posibilidad de introducir nueva evidencia y testimonios contra Trump en el caso Ucrania, sino que excluían también todos los testimonios y evidencias recabados durante la investigación de la Asamblea que culminó en el juicio contra el presidente.

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Ante la intentona de los republicanos por limitar el acceso de los medios al juicio presidencial, el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, prometió que lucharían para que el pueblo de EU tuviera conocimiento de lo que ocurría en el proceso contra el presidente, a quien acusan de abuso de poder y obstrucción del Congreso. Con estos dos cargos los demócratas exigen que Trump sea removido del cargo.

Los dos cargos que pesan sobre el presidente están relacionados al escandalo Ucrania. El verano pasado Trump, su abogado Rudy Giuliani, y otros miembros de la administración, solicitaron al presidente ucraniano que abriera una investigación criminal contra el candidato presidencial demócrata Joe Biden. Al mismo tiempo, Trump congeló el envió de 400 millones de dólares que el Congreso había autorizado para apoyar militarmente a Ucrania. Este acto, acusan los demócratas, fue para fines electorales y por lo tanto un delito que amerita la remoción del cargo.

"Que una nación extranjera intente [intervenir en nuestras elecciones] es ya de por sí malo, pero que un presidente de EU solicite de manera deliberada tal acto, que chantajee a una nación extranjera con apoyo militar para ayudarse a ganar una elección, es peor a niveles inimaginables", dijo el líder de los demócratas en la Cámara Alta.

El líder de la mayoría en el Senado Mitch McConnell mantiene un control de hierro sobre los senadores republicanos.

Schumer acusó a McConnell de mentir cuando decía que quería conducir el juicio con las mismas reglas que existieron durante el juicio Clinton. "Me sorprende que pueda decirlo con la cara seria. Las reglas ni se acercan a las [del juicio de Clinton]. La resolución de McConnell no admite el registro del impeachment de la Asamblea como evidencia. Quiere que no haya evidencia existente, ni evidencia nueva. Un juicio sin evidencia no es un juicio, es un encubrimiento", acusó.

Todo esto, explicó el senador, "para hacer el juicio menos transparente, menos claro, y con menos evidencia".

El demócrata se quejó también de que las reglas que propone el líder republicano sólo permiten 24 horas de argumentos de inicio para cada lado repartidas en dos días. Más adelante McConnell cedió en estos dos puntos y al parecer permitirá que los argumentos de la parte acusadora -en este caso los 7 legisladores demócratas de la Cámara Baja- y de la defensa del presidente, se repartan a lo largo de tres días. Este cambio podría extender el juicio a lo largo de cinco días.

Por lo menos dos senadores republicanos expresaron su preocupación con las reglas propuestas por su líder de bancada. La senadora Susan Collins, quien con frecuencia toma posiciones con el bando demócrata, dijo que no estaba de acuerdo con la propuesta original de McConnell. De igual modo, el senador Rob Portman, republicano de Ohio, se habría posicionado en contra de los apurados tiempos que buscaba McConnell.

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McConnell, en tanto, defendió su visión del juicio. Dijo que finalmente habría justicia para el presidente. "En todos los puntos nuestra resolución es directa y traerá la claridad y justicia que todos merecen. El presidente de los Estados Unidos, la Asamblea de Representantes, y el pueblo estadounidense. Este es el camino justo para nuestro juicio", declaró el senador por Kentucky.

Los demócratas no lograron pasar una resolución que exigiría a la Casa Blanca entregar documentos relacionados con el congelamiento de los fondos militares para Ucrania. Las resolución fue rechazada en dos ocasiones gracias a la mayoría republicana, por lo que los documentos no entrarán como evidencia al juicio.

Todavía resta decidir la introducción de testigos y nuevos documentos. Tanto la Casa Blanca como los republicanos en el Congreso buscan bloquear la aparición de testigos que podrían perjudicar enormemente la imagen del presidente. Personajes como John Bolton, el exasesor de Seguridad Nacional de Trump, quien ya dijo que sí testificaría si lo llamaran a hacerlo; o peor, Lev Parnas, excolaborador de Rudy Giuliani, quien aseguró que Trump tuvo pleno conocimiento de los manejos de Giuliani y él en Ucrania. Los demócratas también quieren sentar en el banquillo al Jefe de Gabinete interino Mick Mulvaney y al canciller Mike Pompeo, quienes también habrían tenido conocimiento de lo que ocurría en Ucrania el año pasado.