Cataluña
El sucesor de Puigdemont en Girona entra en la cúpula de la Crida, el 'lobby de presión' que marca el paso a JxCat
El dirigente sustituyó al ex president en la alcaldía de Girona y es considerado afín a Puigdemont

Uno de los cuadros más afines a Carles Puigdemont entra en la cúpula de la Crida, el partido del ex president que hace "lobby" en JxCat hacia el independentismo más radical. Albert Ballesta, que sustituyó a Puigdemont en la alcaldía de Girona cuando fue nombrado presidente de la Generalitat, es el nuevo Coordinador de Derechos, Libertades y Justicia por 120 votos en una consulta interna en la que votaron un total de 975 personas. 

Fuentes de JxCat consultadas por LPO recuerdan que la Crida está en una fase de "hibernación parcial", puesto que su actividad es mínima a pesar de definir y configurar toda su estructura interna. El papel que jugaría esta organización capitaneada por Puigdemont desde Bélgica, que dirige el diputado Toni Morral en Cataluña, sería el de presionar para evitar que Junts per Catalunya sea una nueva versión del PDeCAT. 

 El entonces alcalde de la capital de provincia había pactado con el PP y Cs una subida de sueldo, y el cartapacio municipal con los cuatro concejales del PSC

Albert Ballesta (CiU) fue un político polémico, puesto que solo duró poco más de un mes al frente del Ayuntamiento de Girona. El entonces alcalde de la capital de provincia había pactado con el PP y Cs una subida de sueldo, y el cartapacio municipal con los cuatro concejales del PSC. Dimitió entre duras críticas a ERC, a los que acusó de "filtraciones interesadas" y de haber sido su primera opción aunque sus demandas fueran "inasumibles". En marzo la alcaldía recayó en la también convergente Marta Madrenas, que revalidó su cargo en las pasadas municipales. 

La Crida Nacional se creó alrededor de Carles Puigdemont en 2018, en un momento en el que Marta Pascal pretendía marcar el perfil propio del PDeCAT con una línea más moderada. La entonces coordinadora general de los posconvergentes había registrado como propia la marca de JxCat, con el objetivo de evitar que los perfiles más afines al ex-presidente pudieran fundar un partido paralelo con esta marca, aunque nada de eso sirvió para evitar su forzada dimisión por sus desencuentros con Waterloo. 

La reordenación del espacio posconvergente está en plena convulsión. La dirección del PDeCAT, más abocada a posiciones pragmáticas, pretende liderar la transformación de todo el espacio de Junts per Catalunya y evitar su disolución. Una posición totalmente distinta a la que tiene la Crida, que solo está dispuesta a integrarse en el nuevo partido si es completamente nuevo.