Sanidad
Avance histórico contra el cáncer: la protonterapia debuta en España
Ya ha sido tratado el primer paciente en España con esta terapia. Apenas hay 90 centros en el mundo con esta tecnología y sólo 32 están disponibles en Europa.

La sanidad española cerró 2019 con un avance histórico para la lucha contra el cáncer. La semana pasada el Grupo Quirónsalud anunció que el pasado 26 de diciembre se trató al primer paciente en su Centro de Protonterapia, ubicado en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Se trata de la primera vez que se utiliza en España este complejo tratamiento de radioterapia externa, tanto en la sanidad pública como privada, dado que hasta ahora cuando los oncólogos determinaban que era el tratamiento más indicado la solución pasaba por salir a otros países. Y no a muchos, porque actualmente apenas hay unos 90 centros en todo el mundo equipados con esta tecnología, 32 de ellos en Europa.

"Estamos muy orgullosos y contentos de haber iniciado el tratamiento con terapia de protones del primer paciente en nuestro Centro y, por lo tanto, poner esta tecnología de vanguardia a disposición de los pacientes en España", ha declarado la Dra. Carme Ares, Jefa de Oncología Radioterápica del Centro de Protonterapia de Quirónsalud, que acumula 15 años de experiencia en el manejo de esta técnica en varios centros europeos, principalmente en el Paul Scherrer Institute de Suiza.

Este tratamiento de radioterapia externa representa una alternativa avanzada, segura y efectiva en la lucha contra algunos tipos de cáncer dado que, según añade el Dr. Raymond Miralbell, Director Médico del Centro, permite "esculpir la dosis de radiación en el tumor reduciendo el riesgo de dañar los tejidos sanos circundantes" en comparación con las técnicas de radioterapia convencional que utilizan fotones o electrones.


Gracias a las propiedades físicas de los protones, es posible concentrar con precisión la dosis de radiación especificada por los oncólogos radioterápicos, logrando de esta forma en muchos casos un mayor control local de la enfermedad y un menor daño sobre el tejido sano adyacente. Hablamos de una tecnología que "utiliza un haz de alta frecuencia de irradiación, bien adaptado a la sincronización respiratoria, y con pequeños haces que ‘pintan' el tumor con alta precisión y con intensidad modulada, la técnica más avanzada actualmente", explica el Dr. Alejandro Mazal, Director de Física Médica del Centro.

Además, y al igual que la Dra. Ares, para estos dos expertos la protonterapia no es ninguna desconocida, porque mientras que el Dr. Miralbell ya ha trabajado con ella como director del Swiss Proton Users Group y jefe de Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario de Ginebra (Suiza), el Dr. Mazal se ha incorporado al Centro de Protonterapia de Quirónsalud después de más de tres décadas trabajando en el Instituto Curie de París (Francia), los 14 últimos años como director técnico de su centro de protonterapia.

Gracias a esta novedosa terapia y a estos profesionales tan experimentados será posible tratar multitud de casos de cáncer, sobre todo de tumores cerebrales y aquellos localizados a lo largo de la columna vertebral. Se trata especialmente de tumores próximos a órganos vitales que precisan ser preservados, como los cercanos al tronco cerebral, a la vía óptica, a la médula espinal, tumores del área de cabeza y cuello, tumores pediátricos y cánceres recurrentes, incluyendo ulteriormente tumores oculares.

"Es especialmente útil en tumores que requieren dosis altas para ser controlados y están localizados cerca de estructuras u órganos muy sensibles a la radiación. O en tumores pediátricos, ya que los órganos están todavía en desarrollo y son todavía más sensibles, por lo que es aún más importante de cara a poder evitar irradiar dichos tejidos", según explica la Dra. Ares.

El equipo instalado, denominado Proteus One, es un sistema único y compacto de tratamiento cuya tecnología ha sido desarrollada en Europa y reúne en una única sala multifuncional toda la tecnología necesaria para la protonterapia en un centro oncológico. Este equipamiento incorpora un sistema de escaneado del tumor para facilitar al médico la aplicación de la dosis más adecuada en cada área a tratar, y cuenta con los sistemas más avanzados para la toma de imágenes para control del posicionamiento del paciente. Gracias al giro de la máquina, el sistema de posicionamiento del paciente y la versatilidad de movimientos de la camilla de tratamiento robotizada, el paciente puede recibir el haz de protones desde cualquier ángulo, lo que permite la máxima precisión en el tratamiento de los tumores.

Quirónsalud ha elegido para su Centro de Protonterapia un sistema optimizado para los tratamientos clínicos en instituciones con la más amplia experiencia internacional. Se basa en un acelerador de la familia de los ciclotrones, adoptado por el 70 % de los centros de protonterapia del mundo. En particular, el sincrociclotrón de Quironsalud es un modelo eficiente en energía al utilizar la criogenia, y figura entre los más compactos del mundo. Además, el sistema adquirido por Quironsalud ya está adaptado para evolucionar hacia las técnicas que se investigan para el futuro próximo, como son la terapia rotacional y las irradiaciones de muy alta intensidad, llamadas Flash.

Este sistema está fabricado por la empresa europea Ion Beam Applications (IBA), líder en el mercado. Con 30 centros en funcionamiento (de los cuales 15 están en Europa) y otros 23 centros en curso de instalación, ya se han tratado con sus sistemas más de 70.000 pacientes en el mundo, incluyendo los de centros de referencia y pioneros como el Massachusetts General Hospital de la Harvard Medical School (Estados Unidos) y el Instituto Curie de Paris (Francia).

Una vez finalizada la puesta a punto del sistema en Madrid por el equipo de Quironsalud, se efectuaron auditorías externas con centros y laboratorios de referencia de Francia, Inglaterra y Estados Unidos. Además de los profesionales incorporados con experiencia en el tema, el nuevo personal fue formado en centros de referencia en protonterapia en Estados Unidos (Universidad de Pensilvania, Willis Knighton Cancer center), Suiza (Paul Scherrer Institute) e Italia (Trento).