Podemos
Podemos asume su falta de cuadros y ordena paz en Vistalegre para evitar más fugas: "Somos los que estamos"
El último Consejo Ciudadano Estatal estuvo marcado por el análisis y la falta de críticas a Iglesias, cuestionado hasta noviembre por perder la mitad de los diputados de 2016 pero blindado con su entrada en el Gobierno

 Podemos ha conseguido poder, pero no tiene banquillo. Pablo Iglesias anunció el pasado viernes una Asamblea Ciudadana exprés, el tercer congreso del partido que se celebrará en marzo y en el que el líder morado busca blindar su liderazgo para dirigir la próxima sucesión en su número dos y pareja, la ministra de Igualdad Irene Montero. 

Iglesias busca así hacer valer su entrada en el Gobierno como vicepresidente segundo y dejar definitivamente atrás su fracaso electoral el 10 de noviembre, cuando pasó de 42 a 35 diputados respecto a abril frente a los 71 que tenía hasta entonces. Por esta razón, el secretario general de Podemos no convocó a su órgano de dirección, el Consejo Ciudadano Estatal, hasta después de haber entrado en el Gobierno. 

Aunque las normas del partido indican que esta reunión debe celebrarse cada tres meses y el último se celebró en septiembre, Iglesias pospuso el encuentro, que finalmente tuvo lugar el pasado viernes, para rehuir el debate sobre su estrategia. El dirigente ha evitado cualquier cuestionamiento hasta tener atado el cargo en el Gobierno para él y para Montero por parte de Podemos, además de Yolanda Díaz (confluencia gallega), Alberto Garzón (IU) y Manuel Castells (como cuota de Ada Colau). 

Podemos ha conseguido, seis meses después, los mismos puestos que Sánchez ofreció en verano, con una excepción: esta vez Iglesias sí es vicepresidente

En la sesión de investidura de verano, antes de la repetición electoral, Iglesias lanzó un ultimátum a Sánchez: aceptarían la oferta del PSOE para una coalición si el Gobierno les daba las competencias de políticas activas de empleo, algo que Sánchez rechazó. Seis meses después, Podemos tampoco tiene esas políticas, aunque ha conseguido la cartera de Trabajo, se trata de un área vacía de competencias, que han ido a parar al nuevo Ministerio de Seguridad Social o  al Ministerio de Educación y Formación Profesional -en el caso de las políticas activas de empleo-.

[Iglesias se blinda y convoca Vistalegre 3 en marzo para una fusión con IU]

Aunque algunas voces en Podemos criticaban la decisión de rechazar la última oferta del PSOE en verano, la entrada en el Gobierno vació de críticas la última reunión del Consejo Ciudadano Estatal, donde predominó el análisis de la situación y la previsión de las contradicciones entre el ámbito de oposición que hasta ahora ostentaban y su nuevo papel institucional. 

La cúpula de Podemos pidió "unidad"

Una vez zanjada cualquier polémica, Iglesias quería blindar su futuro al frente del partido y convocó un Vistalegre 3 para ser reelegido por aclamación. A diferencia de la última Asamblea, en febrero de 2017, donde Iglesias se enfrentó a Iñigo Errejón, en esta ocasión no hay previsión de que haya competencia, después de que el partido haya perdido gran parte de sus cuadros tras la purga inicial del errejonismo y la posterior desbandada del propio Errejón. 

Pese a la falta de amenazas, desde la ejecutiva de Podemos pidieron a la reunión de la dirección el pasado viernes "unidad" para el próximo congreso. En una intervención durante la reunión, Ione Belarra, flamante secretaria de Estado de Agenda 2030, y amiga íntima de Irene Montero, pidió a los miembros de la dirección de Podemos evitar la polémica y mantenerse fieles a las posturas de la dirección del partido. 

La cúpula de Podemos pidió un congreso 'tranquilo' para evitar más desgaste interno y evitar nuevas bajas

Pidió un Congreso "tranquilo" para evitar más desgaste interno del ya sufrido y evitar nuevas bajas en la formación, después de las numerosas salidas en Podemos. Belarra llegó a reconocer este extremo, y advirtió a los allí presentes -poco más de una treintena de personas- de la falta de cuadros en el partido. "Somos los que estamos", aseguró ante el reducido auditorio, advirtiendo de la necesidad de permanecer unidos en los próximos meses para evitar más confrontaciones directas que en Podemos conllevan una posterior salida. 

Sólo en el Consejo Ciudadano Estatal la fuga de personal es notable. De los 64 miembros elegidos en 2017, en Vistalegre 2, poco más de treinta mantienen sus cargos, después de la expulsión inmediata y sin expendiente previo de más de una veintena que se presentaron en la lista de Iñigo Errejón cuando éste abandonó Podemos. A ello se suman las deserciones en las filas propiamente pablistas: Héctor Juanatey, Ariel Jerez, Belén Guerra, Margarida Quetglas o Manolo Moreneo, que se presentaron junto a Iglesias, han abandonado de facto el órgano desencantados por la deriva del partido.

La desafección también ha calado en las bases de Podemos después de que el reglamento lanzado por Pablo Echenique disolviera automáticamente en 2018 todos los partidos a nivel municipal y tuviera que reconstruirse una estructura local mucho más reducida. Una situación que llevó al hastío de los dirigentes de base y a la pérdida de militancia. Este escenario ha sido asumido por la cúpula de Podemos, que ya anunció el cierre de las sedes territoriales que no fueran autónomas económicamente, al tiempo que llamó a reunirse a sus federaciones en "bares o lugares sociales". 

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