Cataluña
El desánimo por la salida de Sémper contagia al PP catalán: "Era un gran pactista"
Cuadros del partido aseguran que su formación pierde un activo capaz de "construir puentes" en un momento de mucha inestabilidad política

La partida de Borja Sémper ha sacudido al PP y ha llegado hasta Barcelona. Los populares catalanes se han contagiado del desánimo producido por esa abrupta partida, sobre todo entre los cuadros más moderados de la formación que lo veían como todo un referente dentro de su espacio. "Era un gran pactista", revelan fuentes del partido a LPO. 

Los cuadros de la formación conservadora creen que la partida de Borja Sémper aleja al PP del centro, de donde aseguran que no debería moverse. "Es un perfil que sabía construir puentes, muy curtido en una situación tan terrible como la del País Vasco", reconocen los consultados. El político popular se había erigido como una de las voces críticas del partido, con un discurso alejado de la tónica más dura de Génova. 

[El PP vasco culpa a Álvarez de Toledo de la salida de Borja Sémper]

Borja Sémper había defendido que el PP vasco se aviniera a pactar con el PNV. Reveló en una entrevista en Deia que había llegado a proponer al alcalde de San Sebastián, el nacionalista Eneko Goia, poder entrar en el gobierno de la capital guipuzcoana porque así "reflejaría mejor la pluralidad de la sociedad". El político defendía que se reforzara "su independencia de criterio y afianzar sus raíces en un discurso propio de vascos para Euskadi". 

El político vasco decidió retirarse de la primera línea política por la incomodidad que le genera "un clima de confrontación permanente en la política", que "transita por un camino poco edificante". El popular defendió en su rueda de prensa de despedida que "convendría prestigiarla y que volviera el respeto". Borja Sémper entró en las juventudes del PP con 17 años y tuvo como referente al también moderado Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA en 1995. 

La marcha de Sémper refleja la situación en el PP catalán, cuyos perfiles más moderados tienen una posición más proclive a la distensión en el procés. Cuadros populares vieron con recelo el nombramiento de Cayetana Álvarez de Toledo como cabeza de lista por Barcelona, y llegaron a plantearse la posibilidad de votar a otras formaciones.